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BOLIVIA

Una reunión a regañadientes

Por Antonio Peredo Leigue, Senador por el MAS.

Rebanadas de Realidad - MAS, La Paz, 06/01/08.- Los prefectos de los nueve departamentos de Bolivia, elegidos por primera vez en diciembre de 2005, asistirán finalmente a una reunión con el presidente Evo Morales el lunes 7 de enero. El encuentro fue reiteradamente rechazado por los que lideran la oposición dura al gobierno del MAS; empero, sabiendo que no había alternativas, decidieron aceptar la cita. Por supuesto, lo hicieron en forma de desplante: propusieron la reunión como si no hubiese intención de conversar, por parte del Presidente.

De todos modos, habrá conversación. La agenda está abierta, aunque todos saben que los temas centrales se relacionan con la nueva Constitución Política, los así llamados estatutos autonómicos, la forma de distribución del IDH (Impuesto Directo a los Hidrocarburos) y el referéndum revocatorio. ¿Qué ocurrirá, cuando se sienten ante la mesa de diálogo? Es una pregunta difícil de responder.

Enconos y distancias

Los prefectos opositores, en declaraciones y hasta documentos escritos, han insistido en que el texto constitucional aprobado por la abrumadora de los constituyentes (167 de los 255), no es válido y no lo reconocen. Al contrario, proclaman la legalidad de sus estatutos autonómicos, redactados básicamente por los Comités Cívicos y para cuya validación plantean sendos referendos en cada departamento.

Habrá que recordar que, la nueva Constitución Política debe pasar por una doble prueba ciudadana: un primer referendo determinará cuál será la extensión máxima de tierra que puede poseer una persona natural o jurídica. Una vez que esto quede establecido, el texto íntegro será puesto a consideración a través de un segundo referendo que ratifique o rechace su vigencia.

Sobre este tema, sesudos analistas sostienen que, si se llegase a esta fase -pues dudan que haya tales referendos, debido a los enconos existentes- se comprobaría que hay una división del país. Claro que, los mismos, hacían igual pronóstico en diciembre de 2005. Animados por esos criterios, y confiando en encuestas de la misma laya, los opositores se preparan para -como ya lo dijo uno de ellos- "ganarle a Evo como a Chávez".

Mentiras y verdades

La nueva Constitución, los estatutos autonómicos, la violencia desatada en Sucre por el reclamo de la "capitalía plena" y la discriminación racial que ha asomado en toda su crudeza, son los argumentos que se esgrimen para concluir que Bolivia está al borde de la división, que el gobierno del MAS no tiene un proyecto de país ni de nación, sino simple y llanamente de apropiación del poder.

Detrás de esos argumentos y de los hechos de violencia que han provocado, están los verdaderos factores que han desatado esta confrontación. Se trata, exactamente, de la apropiación del poder por parte de esos grupos que gobernaron Bolivia durante los 20 años anteriores a este gobierno, para no hablar de todo el tiempo republicano y más aún.

El poder que detentaron durante tanto tiempo, se les escapó de las manos. Fue entonces que hablaron de autonomía y elección de prefectos. Aunque, a decir verdad, fue un acuerdo reservado entre el comité cívico de Santa Cruz y el entonces presidente Carlos Mesa.

Se trató, siempre, de prefecturas capaces de disponer de los fondos estatales, los recursos naturales, los recursos humanos y, en primerísimo lugar, la distribución de la tierra.

Las posibilidades

En esa atmósfera es que debe realizarse la reunión fijada para el lunes 7 de enero a las 6 de la tarde. La impresión general es que el encuentro no dará resultados, que será un esfuerzo más en busca de acuerdos que son imposibles.

Sin embargo, debe quedar claro que no se trata de una sola y definitiva reunión. Se trata de un comienzo. Por el bien del país, y esto lo ha recalcado el presidente Evo Morales, debe llegarse a entendimientos. De modo que, en este primer intento -los hubo antes, pero se trata de una agenda emergente de la situación reciente- deben establecerse las reglas del juego; es decir, acordarán las formas en que debe continuar el tratamiento de una temática que es absolutamente amplia.

Habrá, por tanto, que prepararse para algunas citas más en las que, pacientemente, vaya elaborándose un sistema de consentimientos que reconozcan las diferencias y trabajen por la convivencia de éstas. Es, claro que sí, un trabajo difícil. Pero es el camino que puede dar resultados. Cualquiera otro será simplemente una frustración.

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de Naira, del Equipo de Prensa del Movimiento al Socialismo de Bolivia. / Web
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