| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| OPINIÓN | |||
|
Salvador Allende |
|||
|
|||
| Por Antonio Peredo Leigue, Senador por el MAS. | |||
Rebanadas de Realidad - MAS, La Paz, 29/06/08.- Cien años desde su nacimiento. Treinta y ocho del inicio de su gobierno. Treinta y cinco de la perfidia que lo derrocó. ¡Qué fácil es hacer un recuento con cifras! Nada dicen de lo que fue e hizo Salvador Allende Gossens. Quienes vivieron con él, los que estuvieron a su lado hasta ese fatal 11 de septiembre, todavía cargan con su cuerpo destrozado, porque aún no han encontrado el tiempo de su reposo. Durante años, durante muchos más años que los tres que despertó la esperanza de un Chile para todos, Salvador estuvo en la conciencia del pueblo. Ya en 1933 cuando, con otros luchadores, fundó el Partido Socialista, comenzó esa lucha que habría de terminar cuarenta años después, cumpliendo su palabra de que defendería la democracia del pueblo con su propia vida. El Chile de las esperanzas |
|||
|
En noviembre de 1970, al iniciar su gobierno, Allende comenzó lo que él llamaba "un socialismo con sabor a vino y empanada", sosteniendo así su convicción de que podía construirse una sociedad socialista con raíces chilenas. Era la época en que, en el seno de la izquierda, se discutía y formaban fracciones que peleaban por una visión "moscovita", un enfoque "maoísta", una concepción "castrista", junto a otras derivaciones más folklóricas. Lo que decía Salvador Allende sonaba, para esos grupos, como un socialismo a medias tintas, un planteamiento socialdemócrata. Pero el pueblo chileno estaba convencido que aquél era su camino. No puedo olvidar la imagen de aquel viejo minero de El Teniente diciendo, acorralado por una prensa hostil: "este será un gobierno 'e mierda, pero es mi gobierno". Es que, por encima de todas las dificultades que se afrontó en esos años, fue el gobierno del pueblo. La recuperación del cobre, que estaba en manos de una empresa norteamericana llamada nada menos que "Anaconda Mines", debió ser seguida por la nacionalización de la banca. No fue posible. La derecha se había rearticulado y ganado a la democracia cristiana que, en 1970, votó en el Parlamento para que Allende sea presidente. Afincados en el último banco privado, pero ciertamente el más poderoso, resistieron el proceso y lo entregaron a los militares. La ultraderecha impuso sus normas y hasta muchos que aplaudieron el golpe en los primeros momentos, fueron víctimas de la barbarie desatada por Pinochet. El oprobio de Chile |
|||
|
La gran zanja que cruzaba Santiago aquel '73, al iniciarse la construcción del tren subterráneo, fue usado como despectivo depósito de cientos de cadáveres que, cada noche, desde el mismo 11 de septiembre, sumaban el número de víctimas. No había juicio alguno, en muchos casos ni siquiera detención, bastaba ser disidente, sospechoso o, quién sabe, si sólo desagradable para el oficial malhumorado. Sobre esos cadáveres se construyó la nueva ciudad y el nuevo país. Una ciudad, Santiago, que transcurre por debajo, como queriendo ocultar todavía las heridas profundas que dejó la dictadura. Un país, Chile, cuyas provincias fueron borradas y sustituidas por regiones numeradas al modo militar. Es el país con que soñaron los grandes capitales, pero que no le sirve al chileno de abajo, porque en esos subterráneos perdió la libertad y, en esas regiones, se olvidó la solidaridad. |
|||
| El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de Naira, del Equipo de Prensa del Movimiento al Socialismo de Bolivia. / Web | |||