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Despropósitos |
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| Por Antonio Peredo Leigue, Senador por el MAS | |||
Rebanadas de Realidad - MAS, La Paz, 22/01/09.- Una camiseta que pesa 250 kilos y tiene el tamaño aproximado de media cancha de fútbol, centra los esfuerzos de la oposición que quiere rechazar la nueva Constitución Política del Estado. No espera lograrlo pero, al menos, busca alcanzar alguna cifra que pueda citarse como para proclamar que "la oposición no ha muerto". Ni tanto ni tan poco. Nadie quiere decretar la muerte de una oposición que se empeña en aparecer como víctima. Que aparezca un fabulista describiendo planes de asesinato para tapar la masacre de Porvenir, se puede explicar por muchas razones, como la desesperación de eludir responsabilidades y acusar al gobierno. Pero no se trata de desmenuzar asunto tan poco serio. El tema es la estrategia opositora. Que no se crean aplastados, pero no pretendan proclamarse vencedores por algún éxito local. Propaganda deshonesta |
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En un periódico que se autotitula 'mayor' se lee esta sandez: "Artículo 411 (de la nueva CPE). La Constitución podría ser cambiada de acuerdo a los fines e intereses del gobierno del MAS". ¿Alguien puede siquiera pensar que un texto de tal redacción aparezca en la Carta Magna? Pero lo publican sin ningún rubor; después de todo, hace tiempo que perdieron el sentido de las proporciones. Basta leer el artículo al que se refieren para confirmar que, al contrario, se inscriben garantías sólidas de participación de todo el pueblo en cualquier reforma que se haga a la nueva Constitución. Por supuesto, ellos quisieran que se mantuviese el actual procedimiento que permite, a los grupos de poder, decidir cambios sin participación del pueblo. Por si no basta el ejemplo, recordemos que aparecen por televisión, personajes que se proclaman representantes de sectores sociales convocando a votar en contra de la CPE. Sin ningún reparo, afirman que el pueblo no ha recibido beneficio alguno en los tres años de gobierno de Evo Morales. Una senadora y una prefecta coaligadas por el odio desconocen la Renta Dignidad, el Bono Juancito Pinto, los proyectos municipales financiados directamente por el presidente, la entrega de maquinaria de trabajo, la erradicación del analfabetismo, la salud gratuita que está llegando a todos los rincones del país. Es una lástima que defiendan, esas señoras, a quienes siempre se aprovecharon de su trabajo. Hasta recurren al burdo cuento de los niños que servirán de alimento a ogros o caníbales llegados expresamente con tal propósito. En fin, a falta de argumentos, les parecen buenos los falsos testimonios y las mentiras. El mandamiento transgredido |
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Relata la biblia que, cuando Moisés bajó del Sinaí con los mandamientos inscritos a fuego en la piedra, los rompió al ver cómo el pueblo judío adoraba al becerro de oro y había olvidado a su dios. Aquella traición que sublevó a Moisés, se ha repetido muchas veces a lo largo de la historia. Nuevamente ocurre cuando se recurre al sentimiento religioso para mentir de muchos modos. Lo harán nuevamente cuando, en Santa Cruz, los opositores se alberguen bajo la imagen de Jesús, pretendiendo que sus falsedades y sus mezquinos intereses tengan el aval de la religión. Pero no podemos acusarlos como promotores de esa falsía. Lo único que hacen es repetir una transgresión que se ha hecho desde los primeros tiempos. Treinta monedas siempre sirvieron para lograr ese propósito. Y ahora es la camisa |
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Quienes desconocen la historia, están condenados a repetirla. Pero no es ni siquiera historia. Es nada más que un refrán popular: Quiso ponerse una camisa de once varas, significando que nadie debe pretender usar prendas o presumir cualidades que están más allá de su talla. Pero lo hicieron de la manera más pedestre: cosieron la camisa de un tamaño tan descomunal que la prefecta y sus tres mosqueteros se perderían en una sola de las mangas. Es exactamente lo que ocurrirá este domingo. Ahora bien. No vamos a ser tan simplistas como para suponer que lo hacen porque son torpes. Ya lo dijimos: ni tanto ni tan poco. Forma parte de una estrategia con la que intentarán deslegitimar el voto del pueblo. Sumen a la camisa, los anuncios sin base de fraude, las mentiras sobre religión, los testimonios falsos y tendrán un conjunto de argumentos que usarán en caso de una probación de la CPE con cifras muy superiores, como ocurrió en el referendo revocatorio. Si el promedio no es tan alto, se adueñarán del porcentaje negativo y lo agitarán como bandera contra el cambio. Al menos esperan que, en algún departamento, el voto negativo sea mayor que el aprobatorio. Ya lo anunciaron: si aquí gana el NO, desconoceremos la Constitución. Todas estas triquiñuelas son demasiado evidentes. La única pregunta que queda pendiente es ésta: ante la gran derrota ¿respetarán la voluntad del pueblo? |
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| El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de Naira, del Equipo de Prensa del Movimiento al Socialismo de Bolivia. / Web | |||