Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
AGREMIACIÓN DE PROFESIONALES, TÉCNICOS Y TRABAJADORES AUTÓNOMOS (APTTA) - PERÚ

La opción del emprendimiento juvenil

Artículo publicado en la revista Interquorum , No. 7, junio 2009
Por Iván Mifflin (1)

Informaciones de la APTTA editadas en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - APTTA, Lima, 22/06/09.- Uno de los temas críticos de la juventud es su incorporación al mercado laboral y las condiciones de acceso al mismo. Mientras que el desempleo urbano en el 2007 [2] fue de 8.5% de la población en edad de trabajar el desempleo juvenil urbano fue de 14.3%. Las condiciones para el acceso de los jóvenes de 15 a 24 años al empleo en general, son más difíciles que para los adultos por la falta de experiencia laboral - exigencia que resulta paradójica por que se trata de “primerizos” en el mercado laboral – y por las limitadas competencias que traen de la educación básica y diversas formas de capacitación que generalmente son de baja calidad. En este contexto, como es de suponer, los jóvenes que provienen de hogares más pobres tienen menores posibilidades de empleo. Esta situación trae como consecuencia que los jóvenes sean empleados en unidades económicas informales con menores barreras de conocimiento y experiencia. En efecto, el 72.8% de los jóvenes que logran una ocupación se encuentran laborando en micro y pequeñas empresas o laboran como independientes no calificados [3].

Resulta un lugar común señalar que el Perú está creciendo a tasas sostenidas. Sin embargo, como se podría esperar, el desempleo urbano no ha tenido mecánicamente una tendencia inversa y mucho menos el desempleo juvenil. Como se aprecia en el cuadro 1, la tasa del crecimiento de la economía ha sido creciente, pero en el periodo 2003 – 2005 se incrementó el desempleo de 9.4% a 9.6%, en tanto que el desempleo juvenil pasó de 14.8% a 16.1%. En el trienio 2006 -2008 mientras que la tasa de crecimiento del PBI se aceleró de 7.7% a 9.8%, el desempleo total se mantuvo pero el desempleo juvenil se redujo en el 2007 y habría crecido a 15.9% en el 2008 de los jóvenes de 15 a 24 años.

En el 2006 el Perú encabezó por segundo año consecutivo el ranking de países más emprendedores del mundo, según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) con un 40.2% [4] de Tasa de Actividad Emprendedora [5] (por tanto, el 59.8% no estaría realizando un emprendimiento y no se consideraría emprendedor). Un aspecto destacable es que los jóvenes emprendedores entre 18 y 24 años en el 2004 fueron el 32% y el 2006 fueron el 19% de la muestra total de emprendedores. Debe destacarse que los adultos jóvenes entre 25 y 34 años aportan un contingente de emprendedores muy importante de 30% en el 2004 y 32% en el 2006. Entre los jóvenes adultos de 25 a 34 años se concentra la mayor cantidad de emprendedores (31%) versus no emprendedores (25%).

El GEM clasifica a los emprendedores según la motivación sea por oportunidad o por necesidad, es decir los emprendedores por oportunidad son aquellos que crean una empresa para aprovechar una oportunidad de negocio, los emprendedores por necesidad son aquellos que son impulsados por la falta de oportunidades de empleo o ingresos. En el Perú el 59% de los emprendedores por oportunidad se concentran en el grupo etario de jóvenes de 18 a 34 años, mientras que el 50% de los emprendimientos por necesidad se ubica en estas edades. Ello no significa que la mayoría de los emprendimientos juveniles no sea fruto de la necesidad, particularmente porque existe una mayoría de jóvenes de sectores pobres de bajos ingresos que son excluidos de las oportunidades; esto nos muestra que los emprendimientos promisorios son promovidos por los más jóvenes, en mayor medida que los emprendimientos de sobrevivencia.

La promoción del emprendimiento juvenil es una alternativa importante para superar las condiciones de desempleo y puede constituir una estrategia eficaz para superar las condiciones precarias y los limitados ingresos de los empleos de los jóvenes que si lograron una ocupación.

Las opciones de política que se presentan deben por lo tanto considerar, de un lado el fomento de los emprendimientos por oportunidad que pueden estar asociados a la innovación, productividad y potencial de crecimiento, y por lo tanto mayores opciones para generar empleos sostenibles y de mayor calidad, que son generados por emprendedores de mayores ingresos, nivel educativo y capital social. De otro lado, debe considerarse la promoción de los emprendimientos por necesidad que, si bien pueden ser negocios populares de sobrevivencia y con altos niveles de mortalidad, generados por emprendedores de menores ingresos, nivel educativo y mayor grado de exclusión, están vinculados a opciones concretas y viables para la obtención de un empleo e ingreso en el corto plazo. Estas opciones no son excluyentes simplemente nos muestran un mosaico de políticas e instrumentos que debe ser auspiciados para cubrir una amplia gama de tipos de emprendimientos juveniles.

Las condiciones para el desarrollo de los emprendimientos juveniles tienen que ver con factores tan diversos como el entorno legal e institucional para los negocios, los valores y pautas culturales de la sociedad, los contenidos de la educación en todos sus niveles y formas, las redes sociales y económicas, las facilidades o limitaciones de acceso a información tecnológica y de mercados, servicios de desarrollo empresarial y servicios financieros entre los principales factores.

Parecen ser las mismas condiciones que debe afrontar cualquier micro o pequeña empresas liderada por un adulto, sin embargo es necesario diferenciar la política de fomento de las MYPE de la política para la promoción de los emprendedores y sus emprendimientos, especialmente los nuevos negocios liderados por jóvenes. La política de fomento productivo no parece ser apta para menores de 3 años, en otras palabras las normas, los instrumentos y los servicios no se adaptan para el emprendedor que recién comienza un negocio.

El entorno legal e institucional peruano no discrimina positivamente, como se hace en otros países como Italia [6] y EEUU [7], a los emprendedores que recién comienzan, más aun si son jóvenes: los costos de acceso a la formalidad así como las cargas tributarias, laborales, municipales entre otros costos de sostenerse en la formalidad, son exactamente iguales para un joven emprendedor que recién inicia las operaciones de su negocio que para una empresa multinacional que quiere invertir en el Perú. Debería existir un periodo de gracia que ayude el crecimiento formal de los emprendimientos, limitando o eliminando estos costos iniciales.

El desarrollo de una cultura emprendedora es un factor crítico para el desarrollo de los emprendedores. Un ambiente cultural que premie el éxito empresarial, que difunda casos de emprendedores jóvenes que han logrado progresos e innovaciones, que propague y estimule valores empresariales positivos, que organice concursos para premiar a los emprendedores, que comprometa a las instituciones pública y privadas empresariales y educativas en torno estos propósitos es fundamental para motivar el emprendimiento juvenil como opción deseable y viable. Los medios de comunicación deberían estar cada vez más comprometidos, especialmente la televisión e Internet en estos aspectos, en la medida que son vehículos poderosos de generación y promoción de valores y una cultura emprendedora.

La educación en todos sus niveles debe contribuir al desarrollo de esta cultura emprendedora. La formación tradicional básica y superior está orientada a desarrollar competencias, actitudes y habilidades para el trabajo dependiente y no se incentiva el espíritu emprendedor, independiente e innovador. Hay experiencia interesantes como las desarrolladas por Junior Achievement en varios países, las metodologías desarrolladas por la OIT para la introducción a los negocios y los programas de emprendedores desarrollados por IPAE que buscan despertar el talento emprendedor de los niños y adolescente de colegios.

El joven emprendedor tiene redes sociales y económicas limitadas por su natural escasa experiencia; de allí que sea importante que el incentivo al emprendimiento pueda entrar en aquellos espacios de socialización de los jóvenes como instituciones educativas, grupos culturales y deportivos, parroquias y asociaciones de empresarios. Pero también es fundamental que se pueda promover el contacto de estos jóvenes con empresarios de mayor experiencia y trayectoria o con instituciones del mundo empresarial para que puedan desplegar contactos con potenciales asesores o mentores, socios, inversionistas, proveedores o clientes.

El emprendedor, más aun si es joven requiere, servicios de desarrollo empresarial (SDE) como información de oportunidades de negocio, clientes y mercados, cursos motivacionales para desarrollar habilidades emprendedoras, capacitación para la identificación de ideas de negocio y formulación de planes de negocio, asesoría para poner en marcha los negocios, información y acompañamiento para los procesos de formalización empresarial, entre otros muchos servicios requeridos para el desarrollo emprendedor. Existen servicios que promueven la incubación de negocios y que apoyan el proceso de creación de negocios, muchas universidades e institutos han desarrollados estos programas y servicios y están agrupados en la asociación de incubadoras Perú Incuba. La labor del estado debería ser la de facilitar el acceso a dichos servicios con subsidios parciales especialmente para los emprendedores populares y los jóvenes. En el Perú se han experimentado programas masivos de bonos como Bonopyme y Perú Emprendedor que cofinancian estos SDE o fondos concursables orientados a financiar proyectos integrales de fomento productivo.

Los servicios financieros tradicionales están diseñados para aquellas empresas que cuentan con experiencia, historial financiero y activos formales. Todas estas son las condiciones que no cuenta el emprendedor joven. Por ello los emprendimientos en su fase temprana sólo se financian con sus ahorros o recursos familiares o de amigos. Es necesario desarrollar programas de capital semilla que puedan financiar o cofinanciar las inversiones iniciales de la puesta en marcha del negocio. En Chile se cuenta con concursos que premian las mejores propuestas de emprendimientos con capital semilla; en la Unión Europea y EE.UU. existen fondos de capital semilla o inversionistas ángeles que están a la caza de los proyectos y emprendedores promisorios, también existen fondos de capital de riesgo que se asocian con el emprendedor para acompañarlo en su proceso de crecimiento. En el Perú la industria de las microfinanzas ha crecido notablemente y goza de buena salud, pero las características de sus productos financieros no están preparadas para las necesidades de los negocios nacientes. El sector financiero que atiende a los emprendedores está naciendo en nuestro país y existen instituciones pioneras como NCF, SAFI Popular e Invertir que están abriendo camino en este campo.

Los esfuerzos para promover el emprendimiento juvenil deben ser fruto de la concertación de esfuerzos entre el sector público y privado, porque cada uno tiene un rol clave en las políticas de promoción. El estado, con un papel normativo, concertador y facilitador de recursos e instrumentos, a nivel nacional, regional y local; y el sector privado, diseñando y ejecutando programas, proyectos y servicios para el fomento de la empresarialidad juvenil. Ambos deben participar por que el desafío es enorme.

Notas:

(1) Experto internacional en emprendedorismo y PYME y actual Decano y Director Ejecutivo Nacional de la Escuela de Empresarios del Instituto Peruano de Acción Empresarial (IPAE).

(2) OIT. Panorama Laboral 2008. Lima. febrero 2009. Anexos Estadísticos p.90.

(3) OIT, Panorama Laboral 2008, Lima, febrero 2009. p.. 56.

(4) Serida, et al. Global Entrepreneurships Monitor 2006. ESAN. 2007.

(5) La Tasa de Actividad Emprendedora que mide el GEM indica el porcentaje de personas entre 18 y 64 años en el país que están creando o desarrollando un nuevo negocio (incluido el autoempleo, la reorganización o expansión de uh negocio existente). Un nuevo negocio es aquel que tiene menos de 42 meses de existencia.

(6) Italia tiene una Ley para fomentar la Empresarialidad Juvenil.

(7) EEUU cuenta con el Small Business Administration (SBA) que desarrolla programas específicos para los jóvenes emprendedores.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Guillermo Pérez Herrera, Coordinador General Colegiado APTTA