Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
Tweet ASOCIACIÓN DE EDUCADORES DE LA GUAJIRA (ASODEGUA) - COLOMBIA / Web

El lenguaje de la guerra y el de la paz

Informaciones de la ASODEGUA editadas en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - ASODEGUA, La Guajira, 04/02/13.- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejercito del pueblo (Farc-Ep) han mantenido como un elemento importante en los diálogos con el gobierno Santos, la necesidad de un cese al fuego. Esto no es otras cosa que parar la cruenta guerra mientras los diálogos sigan con vida. La sociedad Colombiana no asimila el concepto de dialogar por la paz bajo el sello de la guerra, que es precisamente lo que se quiere acabar. Mientras que las Farc emplean un lenguaje proclive a la paz, generando optimismo, el gobierno proyecta un discurso proclive a la guerra, generando incertidumbre.

Cuando se iniciaron los diálogos de paz, Timoleon Jiménez, expresaba: "No nos levantaremos de la mesa hasta no lograr la paz". Granda apuntaba:"No hay nada que no se pueda discutir y a lo que no se le pueda hallar una solución en la mesa". Paris señalaba: "La paz es el camino la ruta. A su vez, Iván Márquez, acotaba: "Nuestro optimismo pleno se fundamenta en la participación del pueblo con sus iniciativas en la arquitectura de la paz". Ricardo Palmera, desde una cárcel de los E.U, con una profunda convicción, manifestaba: "No dejo de pensar y creer en una solución política que deje para la historia el prolongado conflicto colombiano".

Por su parte el gobierno se aseguró muy bien, en no dejar dudas, sobre su intención de profundizar la guerra aun medio de los diálogos de paz. El presidente Santos aprovechaba cualquier escenario para decir de manera categórica: "No habrá tregua y cese al fuego". El ministro de la defensa J.C.Pinzon, se ufanaba al decir que: "La Fuerza Pública Colombiana seguirá sin descanso...persiguiendo a todos los criminales, no importa si es terrorista de las FARC, del E.L.N".Humberto de la Calle, deliraba, cuando decía: "Queremos la paz, pero, no al costo que, como producto de las conversaciones, la guerrilla se fortalezca para seguir en la guerra". Angelino Garzón, Vicepresidente de la República, se le ocurría decir: "La población colombiana no espera treguas bilaterales, sino hechos concretos que brinden la oportunidad de vivir en paz y tranquilidad". El director de la Policía, José León, decía en rueda de prensa: "Una cosa es la mesa de negociación en la Habana y otra es el trabajo (de la Fuerza Pública) aquí en el país". La corporación Nuevo Arco Iris, centro de análisis del conflicto armado, indicaba que desde el 19 de noviembre, fecha en que las Farc declaro la tregua de manera unilateral, las operaciones militares por parte de esta organización se redujeron en un 80% respecto al mismo periodo de 2011. ¿Cuántas vidas humanas se salvaron? ¿Cuántos desplazamientos se evitaron? ¿Cuántas familias imploraron que el cese al fuego, fuera eterno?

Los medios de comunicación sin escrúpulo alguno, desinformaban a la sociedad colombiana y repetían una y otra vez, que las Farc violaban el cese al fuego, mientras el gobierno colombiano aclaraba que no estaba en su agenda el cese al fuego bilateral. El Ejército Colombiano atacaba una y otra vez los campamentos de la guerrilla. Hoy lanzan varillas al aire, porque, como resultado de un bombardeo de la Fuerza aérea colombiana, dieron de baja a seis guerrilleros en el Nudo de Paramillo, pero está en peligro los diálogos en la Habana por la muerte de tres policías en el corregimiento de carraipia, jurisdicción de Maicao.

Es urgente salvaguardar los diálogos por la paz, con la movilización y la organización del pueblo. La exigencia del cese al fuego de manera bilateral e inmediata debe ser un clamor nacional. No es verdad que estos diálogos tengan que desarrollarse bajo un baño de sangre que aturde y enluta al pueblo colombiano.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de José Camargo Peralta, Secretario de Derechos Humanos de la ASODEGUA