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La Paz: 16 de julio de 1809 | ||||
| Por Enrique Bachinelo, abogado, periodista / Blog | ||||
Rebanadas de Realidad - San Francisco, California, 15/07/11.- Chuquisaca fue la cuna del primer grito libertario lanzado el 25 de mayo de 1809, proyectándose hacia las poblaciones del interior del Alto Perú. Se despachan comisiones para inquietar a sus pobladores a tomar la vía libertaria. Una sucesión encadenada de acontecimientos similares en varias ciudades, produce levantamientos para extirpar de sus dominios a los barbudos que monopolizan el poder en el Alto Perú.
En La Paz, un abigarrado grupo de patriotas, conducido por Pedro Domingo Murillo, tiene conocimiento de los sucesos en la ciudad de Chuquisaca, e inicia reuniones clandestinas, en su domicilio, para analizar la situación política de la ciudad y tomar decisiones radicales, a fin de eliminar el poder español que estrangula la libertad por mas de trescientos años, con graves daños para los nativos y los criollos de estas tierras. Los cabilderos son gente joven, criollos de pura cepa, y decididos a luchar por la noble causa de conseguir la liberación de los dominios, hasta entonces, en poder de los barbudos nativos de los países hispanos y que, bajo ninguna circunstancia permitían que los hijos nacidos en estas tierras tengan derecho a participar en el manejo de la administración política de la ciudad y sus provincias. Están corriendo los días del mes de julio de 1809 y se aproximan las fiestas de la Virgen del Carmen. El 16 al caer la tarde, ese grupo de patriotas, aprovechando la procesión de la santa imagen, con el acompañamiento de las autoridades españolas, y el boato sacerdotal, toman el cuartel de Veteranos pidiendo Cabildo Abierto, en el que, depusieron de sus cargos al gobernador Tadeo Dávila, al obispo Remigio de la Santa y Ortega. Simultáneamente se organiza una Junta Tuitiva de Gobierno bajo la conducción de Pedro Domingo Murillo y otras personalidades. El 27 de julio, el sacerdote Medina redacta la Proclama que es distribuida a las principales ciudades, declarando la independencia de las colonias. En su parte más destacada dice: "Valerosos habitantes de La Paz y de todo el imperio del Perú, revelad vuestros proyectos para la ejecución, aprovechaos de las circunstancias en que estamos, no miréis con desdén la felicidad de nuestro suelo, ni perdáis jamás de vista la unión que debe reinar entre todos, para ser en adelante tan felices como desgraciados, hasta el presente". En conocimiento de esa labor subversiva, Goyeneche militar realista, que estaba en camino a ciudad de La Plata, retorna a La Paz para controlar el levantamiento armado de los patriotas. Al aproximarse las tropas, los revolucionarios se dirigen a Chacaltaya para aguardar al enemigo. En este ínterin, se produce una división entre los lideres revolucionarios. Surge Pedro Indaburo, quien acusa a Pedro Domingo Murillo de traidor y lo apresa. Los seguidores de Murillo intervienen en su defensa y el patriota Antonio Castro fusila a Indaburo Estos trasfugios internos en las fuerzas revolucionarias, debilitan su unidad y deben replegarse a los Yungas y entre octubre y noviembre de 1809 son derrotados en Irupana y Chicaloma. Goyeneche ajusticia a los patriotas Castro y Lanza en el mismo campo de batalla. Pedro Domingo Murillo se refugia en Zongo donde es apresado por la delación de un compadre celoso que, presume la infidelidad de su esposa con el fugitivo. Fue conducido con cadenas al "Infiernillo". (Prisión en La Paz). Goyeneche fue sindicado de ser simpatizante de la reina Carlota del Brasil y para evitar dudas de sus superiores, aplica las sanciones más brutales contra de los patriotas derrotados: encarcelamientos, torturas, destierro a las Malvinas y las Filipinas, más la confiscación de sus bienes. Organiza un proceso para juzgar la traición a la corona. El 28 de enero se levantan 9 horcas en la plaza de armas de La Paz. El 29 de enero de 1810 la mano de Goyeneche firma la sentencia de muerte para Pedro Domingo Murillo, Juan Antonio Figueroa, Basilio Catacora, Apolinar Jaén, Buenaventura Bueno, Juan Bautista Sagárnaga, Melchor Jiménez, Mariano Graneros y Gregorio García Lanza, hermano de Victoriano Lanza que fue ajusticiado junto con Castro luego de la derrota en Chicaloma. La muerte aplicada fue cruel y, en cumplimiento de la sentencia del sanguinario comandante español, los mártires fueron previamente torturados. Aherrojados con cadenas en celdas oscuras y húmedas hasta el día del colgamiento a la vista de miles de pobladores que lloraban impotentes por la horrible suerte de los patriotas. Pedro Domingo Murillo que fue el último en ser ahorcado, subió al caldazo con la frente altiva, el rostro pálido y la mirada fija en la lejanía del infinito y lanzó su mensaje de muerte: "Compatriotas: yo muero, pero la tea que dejo encendida, ya nadie la podrá apagar. ¡Viva la Libertad!". Consumado el sacrificio, su cabeza fue colgada en la Garita de Lima, camino de entrada a la ciudad de La Paz. Después fue recogido por un fraile al convento de San Francisco, donde reposan sus restos. La historia nacional muestra cuadros trágicos de la muerte de miles de patriotas que cayeron por la libertad y la independencia del Alto Perú, hoy Bolivia. Por ello la patria agradecida ha levantado monumentos, escrito sus historias y fijado fechas de recordación y homenaje para que los habitantes de estas regiones no olviden jamás el sacrificio de tantos patriotas que dieron la vida por la sacrosanta Libertad y que, jamás, nunca más, sea sacrificada por malos militares, dictadores, grupos oligárquicos o de extrema izquierda que solo persiguen fines individuales o de grupos para el goce del poder. La patria es para servirla, enaltecer a sus héroes, construir el progreso, ofrecer un mejor bienestar a sus habitantes y mantener la soberanía nacional. Donde quiera que radique un boliviano, su primera visión debe ser el amor a la patria, la lucha intransigente por mantener su libertad y apoyar en la búsqueda de mejores destinos para las generaciones del porvenir. Por ello y mucho más, la tea de Murillo sigue alumbrando el camino del progreso. ¡Saludemos de Julio el Gran Día! "Solo es digno de libertad aquel que sabe conquistarla cada día". | ||||