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CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - ARGENTINA

Acerca de la cuestión obrera (Parte 1)

En el período de Argentina 1969-1975.
Por Beba C. Balvé (*) y Beatriz S. Balvé

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Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 03/04/10.-

Un paradigma, un marco y una comparación

En el capitalismo hay dos modos productivos y no más, que se expresa en dos territorios en que se divide el capital financiero internacional y los que, llegado cierto momento, entran en guerra que explican las dos guerras mundiales de 1914 y 1939. Es una guerra entre modos productivos.

“La historia del pensamiento económico está marcada por una profunda brecha epistemológica entre una corriente estructuralista que se origina en la escuela historicista alemana y otra positivista que lo hace en los aportes de pensadores británicos como Hume o Smith…La primera trasunta una postura eminentemente intervencionista derivada de la necesidad de Alemania de cerrar la brecha tecnológica relativa que en ese entonces mostraba con respecto a las mejores prácticas productivas británicas. En función de ello, pone al Estado como agente central del cuadro de organización social…La segunda, en cambio, es estrictamente librecambista y ve en el laissez faire la vía más adecuada para alcanzar una asignación socialmente óptima de los recursos disponibles. Con el correr de los años han sido muchas las expresiones y los aportes que se fueron suscitando en una y otra dirección. En este devenir de las ideas, aquellas propuestas por CEPAL en los años ´50 deben verse como un “momento” del pensamiento estructuralista, tal como lo son, por ejemplo, las efectuadas por los pensadores “regulacionistas” franceses o por los “evolucionistas” que se apoyan en los escritos de Joseph Schumpeter… Para un cultor del estructuralismo el desarrollo de capacidades y competencias tecnológicas propias y la creación y consolidación de nuevas instituciones, constituyen piezas clave del proceso de crecimiento económico de largo plazo de una sociedad dada…Los agentes económicos actúan por ensayo y error, experimentando y buscando nuevas rutinas operativas que les permiten mejorar su desempeño a través del tiempo. Van acumulando experiencia a medida que emprenden nuevas actividades o expanden las realizadas. Todo ello configura un “proceso madurativo” en el que el tiempo y la historia juegan un papel fundamental, condicionando la complejidad de las actividades que los agentes económicos pueden acometer.

En dicho contexto, la expansión de la base de producción industrial de una sociedad dada, constituye uno de los determinantes centrales del grado de complejidad organizacional y técnica alcanzada por ella, en la medida en que la industria requiere formas cada vez más sofisticadas de división social del trabajo e impulsa la creación y difusión de normas y hábitos de comportamiento que en conjunto van dando forma y contenido a una vasta “cultura” productiva e institucional que permea a lo largo de la comunidad…Así, el aprendizaje tecnológico y el desarrollo de nuevas instituciones constituyen ejes centrales de toda explicación estructuralista del proceso de desarrollo económico de largo plazo. El Estado entra en este esquema de pensamiento como un actor central, guiando la asignación de los recursos en función de una “visión” de óptimo social que trasciende lo que el juego del mercado está en condiciones de ofrecer.

A diferencia de lo anterior, la economía neoclásica nos brinda una descripción bastante distinta de qué es lo que se entiende por desarrollo económico y de por qué una sociedad crece y se expande a través del tiempo… Arranca de la figura de la “firma representativa”, que es una caracterización sumamente estilizada de lo que constituye una empresa…La firma neoclásica goza de perfecta información acerca de sus posibilidades futuras, la distribución de probabilidades de éxito o fracaso de todos y cada uno de los cursos de acción que puede seguir, opera en mercados perfectos de factores y maximiza beneficios a partir de un conjunto de datos exógenos que describen íntegramente las funciones de producción –a las que tiene libre acceso- y los precios de factores, que toma como un dato en sus cálculos de maximización…El mundo neoclásico no admite de otra institución que no sea el mercado.” (1)

Finalmente la escuela neoclásica es lo que hoy se llama neoliberalismo y la estructuralista historicista es lo que hoy denominamos el camino del capitalismo de Estado. La primera la impuso Gran Bretaña cuando en tanto Imperio controlaba el mercado mundial, es decir, este dato es determinante para imponer esta doctrina. La otra se origina en Alemania durante el siglo XIX país atrasado en relación al tiempo respecto a Gran Bretaña, sin colonias y careciendo de materias primas.

Estos dos modos productivos se encuentran en lucha permanente incidiendo al interior de todas las formaciones económico sociales dependientes. De allí que toda lucha política institucional económica y social está determinada por las relaciones internacionales.

Habiendo situado la dimensión general que guía este trabajo, pasamos a describir un período de la Argentina contemporánea que ayuda a comprender –lo que no necesariamente implica compartir- la Argentina actual.

La CGT de Rosario después del Plan de Lucha Nacional del 30 de mayo, del 1 de julio, 26 de agosto y, de la insurrección proletaria de setiembre de 1969, solicita a la CGT nacional continuar la lucha por medio de un paro general el 1 y 2 de octubre y un acto con concentración para el 17 de octubre. El General López Aufranq cita a Gazzera, Secretario de la CGT nacional, en la casa de la Provincia de Buenos Aires y le advierte que elija: 3000 muertos el 1 y 2 de octubre ó 30.000 el 17.

En 1966 la anulación de los partidos políticos y de la actividad política, llevó a un afianzamiento y atrincheramiento en las organizaciones corporativas. Las fracciones sindicalizadas de la clase obrera, para quienes la derrota de 1955 le significó la derrota de su estrategia corporativa, venía lentamente reestructurando su organización y, a partir de 1957, las tendencias políticas objetivadas en los nucleamientos sindicales se venían unificando gradualmente hasta que, en 1972 las “62 organizaciones peronistas” se constituyeron como la única representación político- sindical del movimiento obrero organizado.

Pero lo “corporativo” en la clase, abarca un amplio espectro de alternativas hasta que se produce un salto cualitativo al constituirse la acción con carácter de clase.

En la sociedad moderna, la mediación entre sociedad civil y estado político, se establece en dos niveles diferenciables que, gruesamente, podemos definir como intereses económicos y políticos. La relación que se establece directamente entre sociedad civil y Estado Político a través de la burocracia estatal-mediación- se inscribe en el terreno de lo “económico”, y es asumida por las corporaciones.

El método de la “acción directa”, largamente ejercitado por la clase obrera, se convierte en este período -1960-1970- en práctica social, en alianza con los estudiantes al igual que en Italia, Francia, Alemania, Japón y Estados Unidos.

La utilización de un instrumento no institucionalizado, no pautado por la dominación, al comenzar a ser asumido por las fracciones dominadas genera, en este período, un cambio cualitativo en las condiciones sociales generales. La acción directa, instrumento históricamente negado a las fracciones subordinadas comienza a serle legitimado por las distintas fracciones dominantes, cambiando la correlación de fuerzas en sentido favorable al proletariado. Uno de los atributos de la acción directa, es el de actuar como descomponedora de relaciones sociales, en la medida que “elimine” la mediación que caracteriza esas relaciones sociales.

Cuando las fracciones dominadas, que están dentro de la conformación pueblo comienzan sus acciones contra el gobierno, lo hacen trascendiendo los niveles de la lucha política burguesa. Es un proceso de desencuadramiento de la clase que se construye en la acción misma. El proceso de descorporativización que se inicia potencia la fuerza de la clase, permitiéndole dirigir la alianza que establece con otras fracciones dominadas-que mantienen el mismo tipo de enfrentamiento-nuevo alineamiento social que significa para la clase cierta ruptura en los términos de su dependencia histórica.

La movilización implica un “nuevo tipo” de presencia de las fracciones dominadas. El comportamiento de las masas da cuenta de un proceso de sedimentación histórica a nivel de la conciencia. Hace referencia a la secuencia de experiencias de lucha a nivel mundial y local, que refiere a un proceso de formación de acumulación de fuerzas que se han ido transmitiendo a lo largo de la historia. Una de las condiciones favorables para la emergencia de las masas, lo constituye el hecho de que, para resolver sus luchas intestinas las fracciones dominantes se vean obligadas a establecer algún tipo de alianza con las fracciones dominadas.

En Argentina hacia 1972, este proceso social ascendente debe ser encausado. El capital financiero establece una tregua, llama al Gran Acuerdo Nacional con elecciones y así emerge el Frente Justicialista de Liberación, paso necesario pero no suficiente, puesto que el movimiento de “protesta” lleva en su seno más de una fuerza social. El discurso que los unifica: cambio de estructuras y/o liberación nacional. El que los diferencia: De qué tipo, por quienes, para quienes. Lograr sintetizar todo, forma y contenido, conduce a una tregua como paso táctico necesario para, finalmente, encauzar y ordenar el proceso. Se logra la unidad política de la burguesía a través del único mediador posible entre pueblo y régimen: el General Perón.

Las condiciones sociales generadas en el período anterior a las elecciones, pusieron a la orden del día el problema del poder, cambiando el contenido de la contienda electoral. Esta adquirió carácter de combate.

A partir de 1955, la expansión de la gran industria organizada en grupos económicos y la hegemonía del capital financiero que esto supone, alteró los patrones organizativos de la estructura social. La modernización del aparato del Estado, no fue otra cosa que el intento de compatibilizar el funcionamiento de los distintos organismos creados en sucesivos gobiernos, relacionados principalmente con los problemas de planificación nacional y regional.

Un esfuerzo de tal naturaleza, iniciado en distintos frentes, no podía menos que generar un frente de protesta oposición-superación, y las consecuencias negativas de esta política no se proyectaron exclusivamente sobre la clase obrera. Los sectores medios-fundamentalmente del interior-y sectores de burguesía media también fueron afectados.

Fracciones sociales tradicionalmente inscriptas en proyectos políticos divergentes-clase obrera y pequeña burguesía- a las que en el pasado político, sus particulares estrategias de acción le hacían jugar el papel de fuerza subordinada, empiezan a combinarse. La lucha entre ellas-clase obrera y pequeña burguesía-forma parte de la estrategia de dominación que, apoyándose en una u otra, intenta gestar una alianza política duradera que legitime al poder.

Cada vez que se produce una confluencia entre las mismas y ésta, en sus acciones, traspasa los límites de la negociación pautada anteriormente, lleva a la dominación a responder unitariamente, a través de la intervención de las Fuerzas Armadas. Si el peronismo en el poder corporativizó, ciudadanizando, el ciudadano empezó a exigir a su burguesía que juegue el papel que ella se asignaba.

Tendencialmente, el proceso amenaza desbordar los marcos del dominio de las fracciones dominantes y es así, que éstas reencauzan el momento democrático a través de las elecciones. Sin embargo, las fracciones proletarias tenían claro que los procesos eleccionarios no les aseguraban la realización de las metas propuestas.

Aquel acto de censura social-antiperonismo- revierte y se convierte en un acto de rebeldía más-todos peronistas- en tanto síntesis y alianza para la “liberación nacional”. Pero ya “este” peronismo, había cambiado su significado. Se podía ser o no, poco importaba. El torrente conducía al Frejuli.

El hecho electoral traslada el terreno de la lucha al interior de la gran fuerza que se constituye a estos efectos. Comienza la disputa por los cargos, una expresión más de la lucha por la territorialidad. Todo aquel que había estado presente en el escenario social durante el período 1969-1971, tiene derecho a una posición. Y en este sentido el combate electoral los unifica ante una meta común: el gobierno.

A partir del momento en que todas las expresiones del ciudadano tomaron posesión de sus territorios, se inicia la lucha dentro del propio campo y del propio aparato del Estado, en un momento en que coincide con ella la lucha político-ideológica de carácter armado penetrando las entrañas del sistema institucional.

El “orden” impone aislar a la pequeña burguesía de la clase obrera, y desalojar de sus posiciones, subordinando o aniquilando a aquellas representaciones que permitieran expresar el interés de clase de aquella alianza.

Controlado el aparato del Estado por el gran capital, estas expresiones sociales ya no le son funcionales. Se rompe el pacto establecido para garantizar el triunfo electoral del Frejuli, creando las condiciones para que en adelante todo se exprese a través de los cuadros orgánicos. La única manera posible de concretarlo es fracturar el cuerpo social a todo nivel, para que el “ciudadano” se anteponga a la “clase”.

Las luchas del período anterior-1969-1973- habían llevado al armamento de la sociedad. Durante mayo a junio de 1973, las bases sociales de cada expresión institucionalizada toman reparticiones públicas, despachos, radio y TV, organismos públicos etc., para desalojar a los funcionarios del antiguo gobierno. En esta etapa cubre la escena-sin que necesariamente implique ausencia de presencia de otras fracciones obreras-, los asalariados de los aparatos institucionales de carácter burocrático.

La particular alianza de clases que había accedido al ejercicio del gobierno en la provincia de Córdoba era, en 1973, si no la única, la mejor expresión de una de las contradicciones trasladada al sistema institucional: ciudadanizar movilizando.Es el momento en que los aparatos institucionales –Navarrazo- tanto político como sociales, están fracturados vertical y horizontalmente, obedeciendo cada fractura a la existencia de fuerzas sociales diferentes, algunas ya formadas, otras en formación.

Aparatos institucionales que lentamente dejan de ser trincheras desde las cuales ciertas relaciones de poder buscan permanecer y extenderse, para convertirse en simples “barricadas”, estorbos al paso del oponente, cuando las relaciones de poder se están modificando y, descomponiendo las características que permitieron a ciertas fracciones obtener el uso legal del espacio orgánico institucional.

La redefinición de las relaciones de poder que aquí se opera se corresponde con un proceso que no es local sino nacional. Hace a las clases, a las fracciones de clase que componen una sociedad, proceso que se manifiesta diferenciadamente en cada ámbito provincial, según sea la estructura de clases que lo caracteriza.

La capacidad ofensiva de las fracciones que asaltan las instituciones, las dimensiones del poder que ejecutan, proviene de su pertenencia a un bloque que si bien localmente se encuentra aún transitando su etapa constitutiva, a nivel nacional es ya una fuerza social con capacidad suficiente para definir a su favor los enfrentamientos que mantiene con la alianza desplazada.

Si el discurso hasta 1972, se había centrado en el “cambio de las estructuras” a partir del 21 de junio de 1973 (Ezeiza) cambia su contenido. Ahora “hay que construir una sola clase de argentinos”. Estos serán aquellos que acuerden y practiquen la reconstrucción nacional.

Finalmente. La condición obrera se rebela, protagonizando las jornadas de julio de 1975 en la que se recrea la insurrección de setiembre de 1969. Comienza la unidad del campo del pueblo pero esta vez, dirigido por el proletariado industrial que arrebata lo que considera justo.

Desborda al Poder Ejecutivo Nacional, a su propio movimiento, al Presidente de la Nación, a las corporaciones empresariales, y logra en un acto de masas, el monto salarial que considera justo, obteniendo la renuncia del ministro de Economía y del ministro de Bienestar Social, José López Rega.

Han hecho crisis los valores: los de la legalidad burguesa, los del Estado-Nación, los que caracterizaban el nivel de conciencia de algunas fracciones de la clase obrera.

Volviendo sobre el “Navarrazo”. Cabría pensar que la alianza que se apodera del puesto de comando del aparato estatal es la “apta” para el poder, calificación obtenida por el estado de desenvolvimiento económico. Solo por esto acontecería entonces que la mayoría dominada o bien se expresaba a favor del “asalto”, o bien la aceptaba tranquilamente.

Este hecho, la actitud pasiva y sin resistencia,”legitima” el asalto institucional confiriéndole la apariencia de representar a todo el pueblo. Las fracciones obreras, al participar en el asalto institucional, logran que el adversario de su próximo enfrentamiento aparezca en el escenario. En las jornadas de junio y julio de 1975, la clase obrera liderada por el proletariado industrial se enfrenta a su otrora aliado, el capital industrial monopólico. El enfrentamiento entre la clase obrera y el capital industrial monopólico allana el camino para el avance del capital financiero.

1973-1974 ya era un período contrarrevolucionario a nivel mundial. La derrota en Estados Unidos en Vietnam, la unificación del capital financiero internacional por medio de la Trilateral, indicaba una ofensiva contra aquellos que planteaban una política antiliberal.

Perón, estaba aliado al capital industrial monopólico organizado en grupos económicos, que ya era capital financiero, e intentaba reinstalar el camino del capitalismo de estado, que implicaba un enfrentamiento con el capital financiero internacional.

Respecto a los dos ciclos de lucha y sus implicancias metodológicas. El primero, que concatena los hechos del Cordobazo-Vivorazo y Navarrazo, refiere al método del materialismo histórico que analiza la formación, desarrollo y realización ó ruptura de una alianza de clases que toma forma de fuerza social.

El otro ciclo Rosariazo-Cordobazo-Rosariazo, exige una mirada vertical del proceso, mide la relación de fuerza y magnitud de una fuerza social en un período determinado, y permite constatar que se constituyó la unidad estratégica del movimiento, que le otorga al proletariado magnitudes de poder.

Respecto a los dos caminos de desarrollo: el de la libertad de mercado y el de capitalismo de estado y sus dos vías: desde el gobierno ó desde las masas. La incomprensión por observar sólo lo local sin tener en cuenta la guerra entre capitales financieros que incidían e inciden en la Argentina, llevó a que se estableciera una contradicción entre el camino y las vías, cuando era simplemente un problema de orden táctico. De resultas de un problema mal resuelto fue derrotado el camino y en 1976 triunfó el capital financiero, es decir, fueron derrotadas las fuerzas productivas sociales por las relaciones de producción, o sea, las relaciones de propiedad, castrando el desarrollo de la fuerza productiva de la sociedad hasta el día de hoy.

Esto es lo que objetivamente estaba en juego.

Se hace evidente que este proceso se corresponde con una etapa en que, llegadas a una determinada fase de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad, chocan con las relaciones de producción existentes. Si de formas de desarrollo de las fuerzas productivas, las relaciones de producción se convierten en trabas suyas se abre una época de convulsión social, convulsión determinada por los cambios que se producen en la base económica, que se extienden a todo el edificio erigido sobre ella. De allí que la crisis llegara hasta el sistema institucional mismo.

Finalmente. El proletariado industrial en una acción de masas en Plaza de Mayo, en junio-julio de 1975, llevó a la práctica la ruptura con la burguesía industrial, programa de la insurrección proletaria de setiembre de 1969 en Rosario, y con su realización se cierra el ciclo, demostrando la relación necesaria entre: organización obrera sindical, movilización e insurrección, para el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, en un programa de revolución nacional.

Beba C.Balvé

Directora- CICSO Enero 2009

Notas:

(*) CICSO. Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales. Argentina 2009. Web / E-mail

(1) Cfr. Aprendizaje tecnológico, desarrollo institucional y la microeconomía de la sustitución de importaciones. Jorge Katz y Bernardo Kosacoff.En: Desarrollo Económico, Revista de Ciencias Sociales.IDES, N°148,Vol.37, Buenos Aires 1998.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Juan de Dios Romero.