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Rebanadas
de Realidad
- Bambú
Press, Buenos Aires, 26/04/09.- A
mediados de la Segunda Guerra Mundial el escritor Ernest Hemingway se
da uno de los grandes gustos de su vida: navega en aguas del Caribe
con un grupo de amigos impresentables, pesca, devora manjares preparados
al estilo antillano, le dispara a tiburones, bebe litros de ron y whisky,
juega al espionaje y, de remate, se inspira para una futura novela que
se llamará Islas en el golfo.
La aventura marinera
dura ocho meses. Es posible gracias a miles de dólares que Hemingway
le factura a Spruille Braden, entonces embajador de Estados Unidos en
Cuba, con el pretexto de que persigue submarinos alemanes para evitar
que ataquen las costas norteamericanas. En realidad, es una espectacular
tomadura de pelo que se prolonga desde agosto de 1942 hasta abril de
1943.
Braden no es diplomático
de carrera sino un ingeniero y empresario muy cercano al Departamento
de Estado. Corpulento, con el aspecto de un toro dispuesto a embestir
y aficionado al whisky, habla bastante bien el castellano. Antes ha
estado en Asunción, donde operó a favor de la compañía petrolera Standard
Oil durante la llamada Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935).
Vinculado a la firma bananera United Fruit, es heredero de acciones
en la empresa minera Braden Copper, fundada por su padre en Chile.
Braden sucumbe en
La Habana ante las audaces propuestas de Hemingway. El escritor le ofrece
lanzarse al mar en su propio yate para enfrentar a submarinos alemanes,
además de armar una red de espionaje para neutralizar las actividades
de simpatizantes cubanos del nazismo y de la Falange Española. Para
financiar estos "servicios patrióticos", el autor de Por quien doblan
las campanas le pide al impetuoso embajador mil dólares mensuales y
alrededor de 450 litros de nafta.
Hemingway equipa
con ametralladoras, granadas y bombas caseras a su yate Pilar, una hermosa
embarcación de caoba y roble, de casi 12 metros de eslora y 3,65 de
manga, con un motor de cien caballos de fuerza, que había comprado por
10.000 dólares en un astillero de Brooklyn en 1934. Él mismo afirma
que el Pilar combina "el peso sensual de una hermosa mujer alegre habanera
y la sólida construcción de la casa en lo alto de una colina".
Pero es poco probable
que el escritor esté dispuesto a permitir que se lo hundan en altamar,
le cambien la pintura del casco o siquiera le rayen la cubierta con
un alfiler. O, mucho menos, que le suceda algo a su timonel y camarada
de andanzas, el legendario Gregorio Fuentes, un marinero en el que se
inspirará para crear a Santiago, el personaje de El viejo y el mar,
libro publicado en 1952 y adaptado al cine seis años después. Fuentes,
nacido en las Islas Canarias en 1897, ha llegado a Cuba a los diez años
de edad. Conduce el Pilar desde 1938.
Al mismo tiempo,
el novelista recluta a una docena de marginales, compañeros de parranda
en los muelles y cantinas de La Habana, a quienes él mismo denomina
Crooks Factory ("fábrica de malandras"). El yate nunca entra en combate
y la red de agentes secretos jamás se arma pero la pandilla navega,
pesca y bebe durante 240 inolvidables días.
Todavía fines de
1942 el representante diplomático de Estados Unidos en Cuba sostiene:
"Hemingway colaboró para nosotros desde su finca de La Habana dos veces
por semana. Reunió a un grupo de cuatro hombres que trabajaban todo
el día". Un informe del FBI de ese mismo año, en cambio, define aquella
labor como "una torpe e infantil empresa de fulleros".
En mayo de 1945,
Spruille Braden llega a Buenos Aires como embajador. Viene con la democrática
misión de neutralizar la "amenaza nazifascista" del entonces coronel
Juan Domingo Perón. No tiene éxito y a los cuatro meses regresa a Washington.
Los peronistas, evidentemente, son mucho peores que aquellos "malandras"
reclutados en el puerto. El empresario fallece en 1978. Quizás contribuye
a su alejamiento del mundo terrenal el hecho de que poco antes Perón
ha ganado por tercera vez a la presidencia.
Ernest Hemingway
se suicida en 1961. Nueve años después se publica Islas en el golfo,
novela terminada en 1947. El personaje central, un pintor llamado Thomas
Hudson, muere herido de bala a bordo de su yate. En la narración, Hudson
y sus aguerridos compañeros perseguían a un submarino alemán en aguas
caribeñas.
Gregorio Fuentes,
el timonel del Pilar, trabaja durante 27 años con Hemingway. Conocido
como "Pellejo duro", hace honor a su apodo: fallece en 2002, a los 104
años de edad. Fumaba seis habanos diarios y nunca leyó El viejo y el
mar. Alguna vez dijo que si él sobrevivía al escritor, le gustaría poner
el barco en un jardín y mandar a construir al lado una estatua de su
patrón y amigo. Lo imaginaba sentado, con un vaso en la mano.
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