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Rebanadas
de Realidad
- Bambú
Press, Buenos Aires, 05/11/09.- En
estos días, cuando falta poco para que se cumpla un nuevo aniversario
del combate de la Vuelta de Obligado, recordé al escritor unitario Florencio
Varela, extrañé un poco a México -donde viví 32 años- y pensé en Carmen
Lira, directora del diario La Jornada, del Distrito Federal. Y todo
a causa de recientes declaraciones de la ex diputada Elisa Carrió.
En 1843, como se
sabe, Florencio Varela viaja a Londres y París como representante del
Partido Unitario para solicitar la intervención militar de Gran Bretaña
y Francia en el Río de la Plata. El emisario especial, exiliado en Montevideo,
obedece instrucciones de los enemigos de Juan Manuel de Rosas en Uruguay.
Y en el fondo le hace el juego al almirante John Brett Purvis, comandante
en jefe de la flota británica en América del Sur, y del canciller del
Imperio de Brasil, João Vieira Cansanção, vizconde de Sinimbu.
Dos años después,
una poderosa escuadra naval anglo-francesa llega a las costas suramericanas
y declara el bloqueo a Buenos Aires. Y en medio de esta poco patriótica
misión opositora al gobierno de Rosas se escribe una de las más gloriosas
gestas nacionales: la batalla de la Vuelta de Obligado el 20 de noviembre
de 1845.
A 166 años de aquella
gira europea antirrosista, Florencio Varela tiene una especie de clon
femenino en estas latitudes: la señora Elisa Carrió, lideresa de la
Coalición Cívica.
Ex Reina de Belleza
del Chaco (1971), ex asesora de la Fiscalía de Estado de esa provincia
durante el Proceso de Reorganización Nacional (1979) y ex juez de Cámara
también bajo la dictadura militar (1980), la señora Elisa Carrió anunció
recientemente que entregará un documento a varias embajadas extranjeras
para denunciar una inminente "escalada de violencia" por parte del gobierno.
Según la sistemática
opositora, recurre "a los gobiernos de los países amigos" porque la
situación es tan alarmante que "vulnera principios y normas del derecho
internacional, particularmente los del sistema interamericano". Y es
tan grave el asunto, que está en juego "la vigencia efectiva de la democracia
representativa, que es principio esencial de la Organización de los
Estados Americanos".
¿No será demasiado?
¿Qué pretende la señora Elisa Carrió, esa especie de pitonisa chaqueña?
¿Un bloqueo naval a Buenos Aires? ¿Un golpe "constitucional" al estilo
Honduras? ¿La llegada de observadores internacionales, el desembarco
de marines, la intervención de los cascos azules de la ONU?
Las representaciones
destinatarias del informe son Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, España,
Estados Unidos, Francia, Italia, México, Perú y Uruguay. Pero la señora
Elisa Carrió, predicadora de catástrofes, no toma en cuenta que la mayoría
de estas sedes dispone de analistas de primer nivel con acceso a fuentes
de información políticas, diplomáticas, militares y de inteligencia
mucho más objetivas y confiables.
Antes, la señora
Elisa Carrió se presenta en varios programas periodísticos en la televisión
-a veces dos en el mismo día, con diferencia de pocos minutos- para
denunciar con vehemencia acopios de armas, entrenamientos guerrilleros,
futuros atentados contra políticos opositores. Y, como siempre, desenfunda
los nombres de Hitler, Stalin y Ceaucescu, personajes sepultados bajo
siete capas geológicas de la historia. Por el momento, no se atreve
a incluir en su gran obra maestra del terror a Rosas y a Perón.
Y ahora entre en
escena la periodista mexicana Carmen Lira, directora del periódico La
Jornada, a quien conocí en 1976 cuando era una inquieta reportera de
la sección internacional del diario Excelsior. Varias veces estuvimos
juntos en los años siguientes, "bajo fuego" y muertos de miedo, en Nicaragua
y El Salvador.
Carmen es una mujer
de izquierda, pero como buena mexicana también es nacionalista. Muchos
años atrás me dijo algo así: "Yo soy opositora desde que tengo uso de
razón y no les doy tregua a estos cabrones que nos gobiernan desde hace
décadas. Pero cuando estoy fuera de México no tolero que nadie hable
mal de ningún presidente o funcionario o político mexicano. Aquí, si
pudiera, los meto presos a todos; afuera, no permito que les falten
respeto. Para mí, aquí o afuera, México está primero".
Y así piensa la mayoría
de mexicanos que conozco, liberales o conservadores, de izquierda, derecha
o centro, militantes o apolíticos. Para todos ellos -salvo ínfimas excepciones-
la Patria está primero.
Y por cierto: los
mexicanos acuñaron un nombre para designar a personajes como Florencio
Varela y la señora Elisa Carrió. Les denominan "malinchistas" o les
aplican el muy extendido "hijos de la chingada" o el más directo "la
chingada madre que los parió". Son otros usos, distintas costumbres.
Pero ésa es otra historia.
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