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Rebanadas
de Realidad
- Bambú
Press, Buenos Aires, 14/12/10.- Ya
se dijo que aunque la historia nunca se repite, quizás sea cierto que
a veces reitera como farsa lo que antes fue tragedia. Por eso, en algunos
momentos conviene recordar un pasado que cotidianamente se reestrena,
cuando el enfrentamiento entre unitarios y federales de ayer parece
prolongarse entre liberales y nacionales de hoy.
El caso del abogado,
político e historiador Adolfo Saldías, fallecido en Bolivia el 17 de
octubre de 1914, a los 65 años, y considerado como iniciador del revisionismo
histórico argentino, es elocuente. Fue liberal, admirador de Bartolomé
Mitre -a quien consideraba un maestro- y uno de los fundadores de la
Unión Cívica Radical en 1891. Sin embargo, hoy es -siempre fue- ignorado
por la Academia Nacional de Historia, la prensa de efemérides, las generaciones
jóvenes e, incluso, la gran mayoría de radicales contemporáneos.
En Argentina siempre
hubo motivos para justificar silenciamientos, rendiciones, omisiones,
ejecuciones y desapariciones. En el caso de Saldías, su falta grave
fue escribir tres tomos de Historia de Rosas y su época, publicados
de 1881 a 1887, que se transformaron en cinco volúmenes titulados Historia
de la Confederación Argentina en 1892. Con abundante documentación de
la época, ofrece una imagen del Restaurador y sus adversarios muy distinta
a las versiones unitarias que circulaban hasta entonces y que aún persisten.
La minuciosa y honesta
obra de este escritor liberal fue el equivalente a un crimen de lesa
patria. José María Rosa lo resume en el ensayo "Adolfo Saldías y la
génesis de la Historia de la Confederación Argentina", publicado en
1960:
"Después llegaría
el silencio. Los diarios cobraron una repentina afonía, los críticos
enmudecieron, los escritores callaron […]. Nadie hablaba, nadie escribía,
nadie comentaba el libro que él creyera iba a conmover a la Argentina.
No había ataques ni elogios. […] Nadie comentaba en público el Rosas,
pero desaparecía de los anaqueles. Al año de ponerse a la venta el tercer
tomo, ya no quedaba un solo ejemplar. ¿Éxito genuino o maniobra de algunos
para hacerlo desaparecer? Por consejo de Irigoyen lo volvió a editar,
cambiándole el nombre: ahora se llamaría Historia de la Confederación
Argentina. La palabra 'Rosas' era todavía demasiado fuerte para un libro
argentino de historia".
Para los cenáculos
liberales -que más de un siglo después aún mantienen bajo secuestro
a la historia, la educación, la cultura y los medios de comunicación-
Saldías continúa siendo un "maldito", uno más entre tantos otros condenados
por el index unitariensis.
Hoy, cuando ha estallado
la controversia entre periodismo "militante" versus periodismo "independiente",
Saldías adquiere una vigorosa actualidad. Su descripción de la época
de Rosas puede aplicarse al cotidiano campo de batalla en el que se
miden sin tregua una militancia oficialista acrítica, que abarca los
errores, y una enceguecida oposición a todo, que incluye los aciertos.
El historiador menciona
"el lodazal sangriento en que se revolcaba en 1843 la prensa argentina
de Buenos Aires y Montevideo" y lo describe con estas palabras: "Nunca
como entonces se dio mayor publicidad a hechos más bochornosos para
un país. Nunca se llevó más allá la diatriba y el insulto en la polémica.
Nunca se exageró más las manifestaciones del odio político, en fuerza
de la inaudita vanagloria de convencer a los extraños, cuya alianza
se buscaba, de que había en la República Argentina una raza de caníbales".
Parecen líneas redactadas hoy.
Cuando se refiere
al periodista José Rivera Indarte (1814-1845), autor de las Tablas de
sangre y santo patrono de la prensa "independiente", lo define como
un "incansable propagandista de los odios que desgarraron su patria",
que vivía un "estado de combatividad sangrienta" y un "apostolado de
difamación".
Y hay una conclusión
de Saldías sobre este calumniador profesional que se puede aplicar,
con o sin copyright, a varios comunicadores actuales de la prensa escrita,
la radio y la televisión: "De todos sus trabajos no se extrae una sola
idea para el porvenir de su patria".
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