| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| RECUERDOS DEL 16 DE JUNIO DE 1955 | |||
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Cuando se cruzaron los destinos del Bebe y Lito | |||
| Por Roberto Bardini | |||
Rebanadas de Realidad - Bambú Press, México, 26/06/05.- El 17 de junio de 1955, Argentina vive una dramática situación. El día antes, un grupo de militares subversivos ha bombardeado la Plaza de Mayo. Aviadores de la marina de guerra, secundados por civiles "demócratas", arrojan nueve toneladas y media de bombas contra civiles desarmados. Hay 350 muertos y 2 mil heridos. Setenta y nueve personas quedan lisiadas en forma permanente. En los días que siguen, en medio de esta crisis criminal, los diarios apenas registran en sus páginas interiores la muerte de la señora María Campano, ex esposa de un sindicalista metalúrgico peronista. La mujer vivía en el departamento "E" de Virrey del Pino Nº 1502, de Belgrano, con su hijo Lito, un muchacho muy delgado de 14 años. El mediodía del 16 de junio, mientras los aviones navales bombardean la Casa Rosada y la Plaza de Mayo, ella abandona apresuradamente su trabajo en el ministerio de Economía para ir a buscar a la escuela a Lito. Hasta el año anterior, el chico había asistido al San José, un colegio religioso que ocupa una manzana en el barrio de Once, al que se entra por Azcuénaga 156. A causa del enfrentamiento de la Iglesia con el presidente Juan Perón, sus padres coincidieron -a pesar de estar separados- en cambiarlo a una escuela pública. María Campano nunca llega a esa escuela. Mientras cruza la Plaza de Mayo, en medio de las explosiones, el humo y la gente que corre desesperaba, sufre un ataque cerebrovascular. La llevan a un hospital pero nunca recupera el conocimiento y fallece tres después. El chico flaco no puede saber en ese momento que al mediodía de ese 16 de junio en que perdió a su madre, un hombre gordo vestido con un traje arrugado se había parapetado detrás de un árbol de la Plaza de Mayo y disparaba con una pistola calibre 45 contra tropas de infantería de Marina que intentaban llegar a la casa de gobierno para asesinar a Perón. El hombre gordo es amigo del sindicalista metalúrgico, ex marido de María Campano y padre de Lito. Además de ser partidarios de Perón, ambos concurrían al Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas y se apreciaban. Según declaraciones posteriores de testigos, ese 16 de junio el hombre gordo vació tres cargadores contra los golpistas. Nacido en La Plata en noviembre de 1919, el hombre gordo es hijo de un abogado radical que se ha desempeñado como ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen. En 1938, ingresa a la Facultad de Derecho de La Plata. Poco más tarde, se afilia a la Unión Cívica Radical. En esa época es un lector incansable. También es trasnochador, bohemio, jugador de póker, bebedor de whisky y, a pesar de su obesidad, un gran bailarín de tango. Luego del 17 de octubre de 1945 se suma al peronismo. El hombre gordo de eterno traje arrugado se llama John William Cooke y le dicen El Bebe. A fines de 1955, cuando el general Perón ya ha sido derrocado, un ex reportero gráfico llamado Héctor Ricardo García lanza la revista Así, con la idea de dar "un contenido espectacular a la noticia". El fotógrafo alquila una oficina en un sórdido edificio de Hipólito Yrigoyen Nº 788, "un lugar viejo y mal iluminado, en el que era preferible caminar por una destartalada escalera antes que desplazarse por el asmático ascensor". En uno de los locales se encuentra la revista Racing. Más de una vez García se cruza con el secretario de redacción de la publicación deportiva. Es un tipo de aspecto desagradable y mirada huidiza, llamado Bernardo Neustadt. Uno de los primeros números de Así incluye una entrevista a Perón, en ese entonces exiliado en Paraguay. La publicación se agota y hay que reimprimir una nueva tirada. La revista llega a tener tres ediciones semanales, un caso único en el periodismo de habla castellana. Después, el ex fotógrafo funda el diario Crónica y, a pesar de que sólo se vende en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, logra ubicarlo entre los de mayor circulación de Argentina. El inquieto Héctor Ricardo García no sabe entonces que su apellido, junto con Así y Crónica, quedarán vinculados 11 años más tarde a una espectacular noticia sobre un avión, las Islas Malvinas y el hijo del sindicalista metalúrgico, el chico delgado y solitario que en ese momento tiene 14 años. El 28 de septiembre de 1966, un avión DC-4 de Aerolíneas Argentinas es desviado en pleno vuelo rumbo a las Malvinas por un comando de 18 jóvenes peronistas. García viaja en la aeronave como pasajero. El jefe del grupo es Lito y a partir de ese momento ingresará -y pasará- a la historia con su nombre y apellido: Dardo Cabo. Vueltas de la historia: a Dardo lo asesinarán en enero de 1977 los "herederos" de los militares que dos décadas antes habían bombardeado la Plaza de Mayo. Hoy, todos ellos son recordados como auténticos cobardes y criminales de guerra. El flaco, en cambio, queda como ejemplo de militante y mártir. | |||