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ARGENTINA

Recordando a Dardo Cabo: dos cartas y un brindis

Por Roberto Bardini

Rebanadas de Realidad - Bambú Press, México, 08/01/06.- El primero de enero de este año Dardo Manuel Cabo hubiera llegado a los 65 años. Cinco o seis días después, en cambio, se cumplieron 29 años de su asesinato. Lo mataron cuando estaba preso por cuarta o quinta vez en su larga y agitada militancia peronista. Fue fusilado junto con Roberto Rufino Pirles por la dictadura militar en un "traslado" desde la Unidad Penitenciaría Nº 9 de la ciudad de La Plata.

A fines de 1975, poco antes de Navidad y Año Nuevo, Dardo Cabo había enviado desde la cárcel de Sierra Chica una carta con un dibujo a su familia. El dibujo era un retrato de su pequeña hija María, la "Tata", basado en una pequeña fotografía que conservaba en su celda.

Sierra Chica

11-XII-75

Queridos papá, Susy y Vicky:

Con esta sonrisa de la Tata, que es lo más lindo que tenemos Cristina y yo, va un montón de cariño para renovarlo en estas fiestas. Decirles que no estemos tristes, porque tenemos mucha esperanza y si Dios quiere y nosotros hacemos fuerza este año nuevo va a ser mejor para todos. Por eso cuando brinden yo voy a estar con ustedes, así que háganlo contentos. Y ya que algunos vamos a faltar, que esa ausencia física se compense -faltando uno- en que estén los demás todos juntos en estas fiestas. Eso es lo que quisiera y lo que más me alegraría en este momento.

Los abrazo muy fuerte.

Dardo

Lo acribillaron a tiros cuando acababa de cumplir 38 años. Había estado preso, prófugo o clandestino prácticamente la mitad de su vida. Al recordar la fecha, descarté escribir una semblanza de Dardo. En este mismo sitio ya he publicado algo sobre él:

Cuando se cruzaron los destinos del Bebe y Lito (Leer)

1966: el Operativo Cóndor (Leer)

Pero el 6 de enero, día de los Reyes Magos, recibí un mensaje de mi amigo Alejandro Barris. El mensaje finalizaba así:

Hoy traté de acercarme a la tumba de Dardo Cabo, donde supongo que están sus restos, en el cementerio de Avellaneda, pues se cumplen 29 años de su asesinato y el de otros compañeros, pero no tuve suerte ya que en la administración no supieron darme datos de su ubicación. Supongo que no ha habido homenajes. Al menos en los diarios o medios de comunicación no hubo información al respecto. No me sorprende que ni él ni ninguno de nuestros caídos tengan algún tipo de recordación. Habría que empujar a los notables que quedan para que en el futuro se pudiera construir alguna memoria al respecto. Como en los 60 o 70, cuando siempre se recordaba a los nuestros. En ese sentido las ideologías extremas de uno y otro signo y también los países del "primer mundo" y de ideologías totalitarias, son más consecuentes con sus caídos. Es una opinión y no significa que voy a agarrar la botella ni que me voy a deprimir. Simplemente una opinión. Aunque después de todo, tal vez hoy haga unos brindis por ellos.

A diez mil kilómetros de distancia, también levanté mi copa. Y una idea comenzó a darme vueltas en la cabeza: es hora de recordar a Dardo con una placa de bronce en algún lugar de Buenos Aires. O de ponerle su nombre a una calle o a una placita.

Pensé que si algún concejal, diputado o senador se decide a concretar la iniciativa, unos cuantos grandulones de tres o cuatro generaciones distintas sentirán que han recibido uno de los mejores regalos de los Reyes Magos. Y entonces le escribí al único legislador que conozco. Espero que responda pronto. Que yo sepa, Gaspar, Melchor y Baltazar nunca decepcionaron a nadie.

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