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de Realidad
- Bambú
Press, México, 22/07/06.- Hezbollah
("Partido de Dios", en árabe), organización con un brazo civil y un ala militar,
nació en 1982 con respaldo de Irán para resistir la ocupación israelí en el sur
de Líbano. En su país -donde cuenta con dos ministros en el gobierno de coalición,
además de ocho diputados en el Parlamento- y en la mayor parte del mundo árabe
se le reconoce como un legítimo partido político. Dispone, además, de una eficiente
red civil que suministra a la población chiita libanesa de servicios sociales,
sanitarios, culturales y educativos. Para Estados Unidos,
Hezbollah es sólo "un grupo terrorista". La Unión Europea, menos simplista que
Washington, juega a ser salomónica: considera "extremista" únicamente al sector
militar. En Argentina se ha
pretendido involucrar a Hezbollah -sin pruebas sólidas- en la implosión de la
embajada de Israel, en marzo de 1992, y en el atentado contra la Asociación Mutual
Israelita Argentina (AMIA), en julio de 1994. El semanario Nueva Sión, de Buenos
Aires, órgano de un importante sector de la comunidad judeoargentina, ha descartado
la participación de esta organización árabe en el ataque a la AMIA. Por otra parte,
el periodista francés Thierry Meyssan, director de la Red Voltaire, escribe: "La
mayoría de las enciclopedias siguen atribuyendo esos crímenes al Hezbollah o a
Irán. A pesar de ello, nadie cree ya en esas acusaciones y la propia justicia
argentina se orienta hoy hacia una pista israelí. Como consecuencia, Washington
hace presión para que se ponga fin a una investigación que se está haciendo molesta". ¿Representa Hezbollah
una amenaza para Israel como para justificar un bombardeo por tierra, mar y aire?
Además de que la mayoría de víctimas libanesas son civiles, la destrucción de
plantas eléctricas, sistemas de comunicación, carreteras, puentes, puertos y aeropuertos
han ocasionado en una semana daños valuados en dos mil millones de dólares, según
declaró a Financial Times, de Londres, el ministro de Finanzas del Líbano, Jihad
Azour. El investigador alemán
Jochen Hippler, profesor del Instituto de Desarrollo y Paz de la Universidad de
Duisburg-Essen, sostiene contra viento y marea que Hezbollah no representa una
amenaza seria para Israel. Dedicado desde hace años a estudiar las relaciones
Norte-Sur, las identidades políticas en Oriente Medio y los conflictos internacionales
-para los que procura posibles soluciones- Hippler afirma que Hezbollah "es un
factor militar sólo dentro de Líbano" pero si se la compara a nivel internacional
es de "tercera categoría". En declaraciones
al multimedio alemán Deutsche Welle, el académico menciona cifras: la organización
paramilitar oscila entre dos mil y cinco mil milicianos, a los que se pueden agregar
de 500 a 700 cuadros militares mejor entrenados. "Para el Líbano estas cifras
son altas; para países como Siria o Israel son irrisorias", asegura. De acuerdo
con fuentes de información públicas, Israel cuenta con 168 mil 300 miembros en
activo y 408 mil reservistas, mientras que Siria dispone de 500 mil efectivos.
Además, según Hippler,
el armamento de Hezbollah es irrisorio: subametralladoras y fusiles AK-47, de
ocho mil a diez mil cohetes rusos Katiushka (20 kilómetros de trayectoria) y una
cantidad menor de misiles fabricados en Irán (entre 60 y 70 kilómetros de desplazamiento),
por lo que Tel Aviv está fuera de alcance. Se cree que también posee cañones antiaéreos,
pero nadie lo puede comprobar con certeza debido a la precaria fidelidad de las
fuentes. Datos de Wikipedia
-que conviene tomar con pinzas- indican que Hezbollah cuenta con "armamento pesado,
incluidos algunos blindados, misiles tierra-tierra iraníes de largo alcance Al-Fajr
3 (240 mm) y Al-Fajr 5 (333 mm), misiles antitanque Tow (guiados por radio), misiles
sirios de 220 mm de alcance medio y unas 13 mil piezas de artillería ligera, además
de aviones no tripulados Mahajer-4 de fabricación iraní (uno de ellos, empleado
para hundir una corbeta israelí en los enfrentamientos con el Tsahal de julio
de 2006)". Aún así, la consideración
de Hippler de que el poder militar de Hezbollah es de "tercera categoría" resulta
demasiado generoso. En realidad, puede decirse que es de "cuarta", tomando en
cuenta que carece de marina y aviación, y que los ejércitos de Uruguay, Honduras
y El Salvador -por mencionar a tres países pequeños- están muchísimo mejor equipados. Por otra parte, para
Hippler el papel de Siria "no es claro". Si bien el país vecino apoya a Hezbollah,
a la hora de las definiciones extremas no se sabe -como siempre sucede en la región
árabe- si " habla en serio o es mera verborrea. Sobre lo que el investigador
alemán no tiene ninguna duda es que Israel viola claramente el derecho internacional
y que el rescate de un par de soldados capturados es sólo un pretexto: "Si se
emprende una guerra contra El Líbano por dos soldados secuestrados, es claro que
es necesario justificar esa guerra. No es nada convincente justificar con ello
la destrucción de la infraestructura del Líbano, cuando al mismo tiempo mantiene
a decenas de miles de palestinos en cautiverio. Por eso es que se cacarea la supuesta
amenaza que representa Hezbollah". Hippler estima que
los efectos devastadores de 200 vuelos diarios de la aviación israelí, con metralla
de alto calibre y bombas, pueden hacer retroceder a Líbano al estado que se encontraba
hace 20 o 30 años. ¿Y la ONU, mientras tanto? Bien, gracias. "Sumamente preocupada",
como siempre. |