| Rebanadas
de Realidad
- Bambú
Press, México, 25/08/06.- Al
finalizar la Primera Guerra Mundial (1914-1918), a la que inicialmente sólo se
llamó Gran Guerra y en la que perdieron la vida más de doce millones de personas,
se creyó que había sido "la guerra que acabaría con todas las guerras". Cuando
terminó la segunda (1939-1945), en la que se arrojaron más de un millón y medio
de toneladas de bombas y murieron cerca de 70 millones, se dijo lo mismo. En la
etapa de Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética (1947-1991), se
pensó que sería el último conflicto en potencia: si estallaba, el planeta volaría
en pedazos. Nada de eso sucedió,
pero lo que ocurre en Oriente Medio desde los atentados aéreos del 11 de septiembre
de 2001 en Nueva York, desafía la frondoza imaginación de Julio Verne, Herbert
George Wells y Ray Bradbury. Los que en su momento inquietaron a millones de lectores,
se quedaron cortos en sus proyecciones y hoy la lectura de cualquiera de ellos
se reduce a un simple pasatiempo. Para algunos analistas
de prensa, en cambio, es mucho más entretenido limitarse a observar la realidad
y comparar los dichos y los hechos. En tiempos bélicos, este pasatiempo ofrece
un ejemplo tras otro. 1.
En mayo de 2003, tras el colapso del régimen de Saddam Hussein, el
presidente George W. Bush se presentó públicamente bajo un cartel que proclamaba
Misión cumplida. La frase debería haber sido "Misión imposible" o, al menos,
"Misión difícil". Desde entonces murieron casi tres mil soldados estadounidenses. 2.
En mayo de 2004,
el vicepresidente Richard Cheney afirmó que la insurgencia iraquí estaba "en las
últimas". Hoy, las estadísticas del propio ejército de Estados Unidos demuestran
que los rebeldes han aumentado el número de ataques con armas de fuego y atentados
con explosivos. 3.
El senador republicano John McCain, de Arizona, quien hasta hace cuatro
o cinco días era un empecinado defensor de la guerra en Irak, el 22 de agosto
culpó a Bush por hacerle creer a los estadounidenses que el conflicto sería "como
un día en la playa". ¿McCain nunca estuvo en una guerra, no vio imágenes en noticieros
de televisión sobre Vietnam? ¿En Arizona no leen libros de historia? El único
"día de playa" en una guerra es cuando se desembarca por mar en lanchones y no
todos quedan vivos para contarlo. 4.
En marzo de 2003, el Pentágono calculó que para diciembre de 2004 habría
retirado todas sus tropas de Irak. "Cuando cayó Bagdad creímos que no sería una
batalla prolongada", acaba de reconocer el 22 de agosto el mayor Steven O'Connor,
vocero del Cuerpo de Infantería de Marina. 5.
En marzo de este año, en declaraciones a la cadena de televisión NBC,
la secretaria de Estado Condoleezza Rice afirmó sonriente que era probable "una
reducción significativa de las fuerzas militares en Irak durante 2006". Ahora,
en una entrevista que será publicada en la edición de septiembre de Selecciones
del Reader's Digest, reconoce que la ocupación de Irak se prolongó un poco
y "le ha costado algo de popularidad a Estados Unidos". Seguramente en la foto
de Selecciones ya no sonríe. 6.
Y en contradicción
con el cartel de Bush ("Misión cumplida"), las declaraciones de Cheney (la resistencia
iraquí "está en las últimas"), el "día de playa" de McCain, los cálculos del Pentágono
y la gélida sonrisa de Condoleezza, ahora el coronel de marines Guy Stratton,
jefe de Movilización de Personal, informó que debido a la escasez de voluntarios
en los próximos meses se convocará a reservistas en forma obligatoria. "Será una
guerra larga, y queremos usar todos nuestros recursos", agregó. De haberse dedicado
a la literatura, el actor cómico Groucho Marx hubiera sido un escritor más indicado
que Verne, Wells y Bradbury para describir el futuro de su país, es decir el presente.
Seguramente sus pronósticos se aproximarían bastante a lo que es esa tragicomedia
que desde los pasillos de Washington compite con los estudios de Hollywood y tiene
catastróficos resultados en Oriente Medio. Lástima que Mark
Twain y Ambrose Bierce no estén vivos, coleando y escribiendo. A estas alturas,
ya hubieran publicado La decadencia de Occidente II o El ocaso de los
dioses III. No perdamos la esperanza: quizá algún día Woody Allen se decida
a convertirse en cronista histórico. |