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Rebanadas
de Realidad
- Bambú
Press, México, 19/12/06.-
Los
avances científicos en el terreno nuclear no están necesariamente vinculados
al armamentismo y la agresión. La energía atómica tiene muchas más aplicaciones
civiles que militares. Aunque todavía permanece en una fase experimental,
la denominada "fisión nuclear del uranio" se utiliza con fines pacíficos
para generar electricidad a un costo bastante más barato y también se
extiende a la medicina y la agricultura. Su ventaja esencial es que no
requiere de combustibles fósiles y, por tanto, no arroja a la atmósfera
gases tóxicos o de "efecto invernadero" como el metano y el dióxido de
carbono, principales agentes del fenómeno denominado "calentamiento global".
Actualmente existen
más de 40 países con recursos económicos y capacidad tecnológica para
producir armas nucleares, pero ese objetivo no figura entre sus prioridades.
El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), firmado en 1968 y que entró
en vigor en 1970, permite sólo a cinco potencias la posesión de bombas
atómicas: Estados Unidos, la Federación Rusa, el Reino Unido, Francia
y China. Las cinco son, además, integrantes permanentes del Consejo de
Seguridad de la ONU.
Corea del Norte e
Irán -integrantes del "eje del mal" desde la perspectiva de Estados Unidos-
firmaron el Tratado de No Proliferación Nuclear, aunque no lo ratificaron
posteriormente, y hoy están bajo la atenta mirada de la Casa Blanca, el
Departamento de Estado y el Pentágono. En cambio, India, Pakistán e Israel
-aliados de Washington- poseen armas nucleares, pero no firmaron el TNP.
Ninguno de los tres está bajo la lupa de Washington. Se cree que Israel
dispone de alrededor de 200 cabezas atómicas, más que China, India y Corea
del Norte juntas.
El problema surge
cuando los avances científicos se mezclan con la política y se utilizan
como herramientas de presión. George W. Bush acaba de firmar una ley que
permitirá enviar combustible nuclear y tecnología atómica a la India,
pese a que el país asiático no ha suscrito el TNP. Estados Unidos, a la
cabeza de otros países, no suministra material nuclear a India desde que
realizó sus primeras pruebas atómicas en 1947.
¿Por qué ahora surge
esta excepción -que los opositores a la ley considera un "premio" inmerecido-
con una nación que posee 14 centrales nucleares civiles y ocho instalaciones
atómicas militares y que durante más de 30 años permaneció fuera de las
convenciones mundiales sin aceptar la supervisión del Organismo Internacional
de la Energía Atómica (OIEA)?
La respuesta está
en la economía y en la geopolítica. Con mil cien millones de habitantes,
India es la democracia más poblada del mundo y un gigantesco mercado para
las inversiones de Estados Unidos, su primer socio comercial. Ambos países
acordaron duplicar el volumen de su intercambio mercantil durante los
próximos tres años, hasta superar los 40 mil millones de dólares anuales.
Para ello reducirán barreras comerciales arancelarias e impulsarán la
inversión tanto pública como privada.
Estados Unidos absorbe
el 16,5 por ciento de las exportaciones indias -sobre todo joyería, productos
químicos y textiles- y es el origen del 6,3 por ciento de los bienes y
servicios comprados por este país asiático en el exterior.
Sin embargo, los
principales nuevos acuerdos se refieren al ámbito militar. India se convierte
en Asia en un contrapeso de China, a la que Washington considera una "amenaza
nuclear potencial" junto con Irán y Corea del Norte, y al mismo tiempo
neutraliza la creciente influencia de Rusia en esa vasta región.
Achin Vanaik, profesor
de Relaciones Internacionales de la Universidad de Delhi, Premio Internacional
de la Paz 2000 del International Peace Bureau's Sean McBride y autor de
los libros Globalization And South Asia y New Nukes: India, Pakistan
and Global Nuclear Disarmament, advirtió en marzo pasado acerca de
esta "alianza bilateral emergente". Según Vanaik, "Estados Unidos busca
un imperio mundial. Para construirlo, necesita un elaborado sistema de
alianzas que neutralicen a los rivales o impidan su surgimiento. India
se ha convertido en un pivote en el esquema estadounidense para Eurasia".
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