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Rebanadas
de Realidad
- Bambú
Press, México, 10/04/07.-
Zbigniew
Brzezinski, ex consejero de Seguridad Nacional del presidente James Carter,
no es alguien de quien se pueda decir que tiene la sensibilidad de un
modisto italiano, un bailarín de ballet ruso o un gourmet francés. Y la
definición de "halcón" le queda tan chica como un traje tres talles menor
que su tamaño real.
Nacido en Polonia
hace 79 años, profesor en la Universidad John Hopkins y autor de diez
libros de geopolítica, Brzezinski está considerado junto con Henry Kissinger
como uno de los más prestigiosos analistas de la política exterior estadounidense
en el mundo.
Añejo socio del banquero
David Rockefeller -nieto del magnate petrolero John D. Rockefeller, fundador
de la filantrópica Standard Oil- Brzezinski es director desde 1973 de
ese poder en las sombras llamado Comisión Trilateral, que reúne a ex presidentes,
personajes del comercio mundial, la industria, los bancos internacionales
y dueños de grandes medios de comunicación de Estados Unidos, Europa y
Japón. "Buenos muchachos", como se dice, y aplicados discípulos de Mahatma
Gandhi, Martin Luther King y Teresa de Calcuta
Brzezinski, un hombre
de mirada tan gélida como un ofidio al acecho, ha publicado un artículo
en The Washington Post en el que enumera una serie de críticas a la Casa
Blanca que parecen formuladas por Fidel Castro y Hugo Chávez en el improbable
caso de que ambos se hubieran emborrachado tres días seguidos con ron
del Caribe. Sólo faltaría Osama bin Laden para completar el trío, pero
el Corán le prohíbe beber alcohol (lo que quizá explique su escatológica
expresión de estrenimiento crónico) .
"Zbig" afirma que
la "guerra contra el terrorismo" creó una cultura del miedo en Estados
Unidos y que esa frase hizo "un daño infinitamente mayor de lo que podrían
haber soñado jamás los fanáticos autores de los ataques del 11 de septiembre
de 2001 cuando tramaban su complot en las cuevas afganas". Y señala que
George W. Bush usó ese miedo "para aplicar sus políticas durante cinco
años de lavado de cerebro". El resultado es que Estados Unidos "se ha
vuelto inseguro y más paranoide".
En coincidencia con
este golpe de karate en la yugular de la Casa Blanca, el presidente iraní,
Mahmud Ahmadineyad, anunció que su programa nuclear es capaz de enriquecer
uranio a gran escala con fines pacíficos. "Irán se unió a la lista de
países capaces de producir combustible nuclear y no vamos a permitir que
ciertos países occidentales socaven estos logros. Nuestro sendero nuclear
es un camino de no retorno", dijo Ahmadineyad en una ceremonia en la planta
atómica de Natanz, en el centro del país, para conmemorar el llamado "día
nacional de la energía atómica". Es lo que en Suramérica denominan "tocarle
la oreja" al adversario.
El Consejo de Seguridad
de la ONU -cuyos miembros permanentes son Estados Unidos, Francia, el
Reino Unido, China y Rusia- aprobó hace dos semanas una nueva resolución
sobre Irán que prevé un embargo de armas, el bloqueo de inversiones extranjeras
y restricciones de viajes. En caso de que Irán no suspenda su enriquecimiento
de uranio en un plazo de 60 días, el máximo órgano de la ONU aplicará
"nuevas medidas adecuadas", dice el texto. El "quinteto del terror", para
variar, arroja más leña al fuego.
Y mientras tanto,
la "cultura del miedo" que describe Zbigniew Brzezinski seguramente se
transformará en los próximos días en parte del paisaje estadunidense como
la goma de mascar, la cerveza en el refrigerador y el fútbol americano.
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