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Rebanadas
de Realidad
- Bambú
Press, México, 19/04/07.-
El
lunes 16 de abril, 33 personas fueron acribilladas a tiros en la Universidad
Tecnológica de Virginia por Cho Seung-Hui, de 23 años, un desequilibrado
estudiante coreano de literatura inglesa. Las imágenes del rescate de
las víctimas en el campus universitario dieron la vuelta al mundo. Se
ve a obesos policías que llegaron tarde al lugar, muy agitados, mientras
cargan con dificultad cuerpos de muertos y heridos.
El presidente George
W. Bush se manifestó "horrorizado" por la matanza y en una breve conferencia
de prensa dijo: "Hoy nuestra nación llora por aquellos que perdieron a
seres queridos. Le pedimos a la Providencia que lleve consuelo a los que
están sufriendo". La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, afirmó que
el mandatario sentía una "profunda preocupación por las familias de las
víctimas, las propias víctimas, los estudiantes, los profesores y todos
los residentes en Virginia que han hecho frente a este terrible incidente".
Por orden del presidente, las banderas fueron izadas a media asta en todo
el país en señal de duelo nacional.
El miércoles 18 las
explosiones de cinco coches-bomba en Bagdad mataron a casi 200 personas
en el peor atentado desde la invasión multinacional de marzo de 2003.
Los ataques ocurrieron pocas horas después de que el módico primer ministro
iraquí Hurí al Maliki declarara que su gobierno tomaría el control de
la seguridad en el país, que hasta ahora está en manos de 150 mil soldados
estadounidenses y británicos. "La calle se convirtió en una piscina de
sangre", dijo a la prensa el comerciante Ahmed Hameed.
Cerca de 650 mil
civiles iraquíes murieron luego de la invasión estadounidense al país
árabe, según cálculos de expertos norteamericanos y de la universidad
de Bagdad publicados por la revista médica británica The Lancet en octubre
de 2006. Esa cantidad equivale al 2.5 por ciento de la población de Irak,
que tiene 27 millones de habitantes. El diario The Washington Post apuntó
que era una cifra 20 veces mayor que la de 30 mil muertes de civiles iraquíes
que el George W. Bush había mencionado en un discurso de diciembre del
año pasado y más de diez veces los 50 mil muertos civiles contabilizados
por el grupo de investigación británico Iraq Body Count. La tasa de mortalidad
bruta saltó de 5.5 por mil habitantes, antes de la ocupación estadounidense,
a 13.3 por mil actualmente.
A esto hay que agregar
que casi siete de cada diez pacientes heridos de gravedad por la violencia
en Irak mueren en las unidades de urgencias y cuidados intensivos por
la falta de médicos, así como por la carencia de medicamentos y equipamiento,
de acuerdo con datos divulgados por la Organización Mundial de la Salud
(OMS) en Ginebra.
La OMS indicó que
el 80 por ciento de la población no recibe una atención médica efectiva,
el 70 por ciento tiene problemas de abastecimiento de agua potable y sólo
el 60 por ciento tiene acceso al sistema público de distribución de alimentos.
Para agravar la situación, aumentan los casos de diarrea e infecciones
respiratorias en los niños, agudizados por los altos niveles de malnutrición
y se convirtieron en la causa de muerte de las dos terceras partes de
niños menores de cinco años. La agencia de la ONU estima que el 21 por
ciento de niños sufre, además, desnutrición crónica aguda.
La invasión estadounidense
y la violencia entre grupos rivales iraquíes tienen más consecuencias.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), indicó que
hay dos millones 300 mil refugiados en diferentes países de Medio Oriente,
sobre todo en Siria y Jordania, y casi dos millones de desplazados dentro
de Irak. Son muy pocas las imágenes que dan vuelta al mundo y muestran
el drama que vive Irak.
La masacre en la
Universidad de Virginia ocupó el primer lugar en diarios, radios y canales
de televisión de casi todo el mundo; fue una tragedia. Los muertos del
último atentado en Bagdad -seis veces más que en Virginia- en pocos días
más serán números para las estadísticas.
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