Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
La voz del que manda
Por Víctor Orduna
Información relacionada:
Guía de artículos sobre coca, drogas, narcotráfico y lavado de dinero
Rebanadas de Realidad - COCAPRESS, Bolivia, 4/11/02.- Durante estas tres semanas de negociaciones entre gobierno y cocaleros, la diplomacia norteamericana ha demostrado su inmensa capacidad de utilizar el propio aparato del Estado boliviano para impedir que se llegue a un acuerdo que ponga fin a los ciclos de conflicto y muerte en el Chapare. El destinatario final de toda esta operación es un Presidente que quizás creyó que podía echarle los dados a los gringos.

Cuando hoy (viernes 4) se vuelvan a sentar frente a frente Sánchez de Lozada y Evo Morales se habrán cumplido tres semanas exactas desde que -el viernes 13 de septiembre- el presidente de la República y los cocaleros decidieran hacer algo que nunca antes habían hecho: dialogar. La diferencia de este tercer encuentro respecto a los otros es que, en esta ocasión, el desenlace es previsible.

La posibilidad de firmar un acuerdo -que según Evo Morales pudo haberse alcanzado en la primera reunión- es ahora remota. Lo que ha sucedido durante estas tres semanas ha sido la esterilización de un diálogo que pudo haber encontrado alternativas de paz para el trópico. Una esterilización que forma parte de la larga historia de ocupación del Estado boliviano por parte de la diplomacia norteamericana. Esta ocupación se ha traducido en el uso del aparato estatal por parte de la embajada de Estados Unidos para hacer propaganda de su política antidrogas en contra, incluso, de los intereses negociadores del propio Gobierno.

¡Noticias frescas!

El ariete fundamental de la diplomacia antidrogas ha sido el inundar los medios de comunicación de noticias vinculadas con operativos antinarcóticos. La densidad informativa en materia de drogas se disparó durante las últimas tres semanas. Un breve repaso de la cobertura informativa del tema en La Razón es revelador: en 16 días, desde el miércoles 18 de septiembre hasta el jueves 3 de octubre, este periódico ha publicado nueve noticias que se pueden ubicar en el ámbito de influencia y de interés de la embajada. Cinco de ellas provienen de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), dos de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (UMOPAR), una del Centro Latinoamericano de Investigación Científica (CELIN) y otra de la propia embajada, vía filtración.

Un inventario noticioso anormal si se lo compara con el flujo de cualquier otro mes. A continuación el recuento: La FELCN destruye una fábrica de drogas y caen nueve personas (miércoles, 18 de septiembre); La FELCN incinerará coca incautada al narcotráfico (jueves, 19); Un comerciante es detenido en el Chapare con dinamita (viernes, 20); Desde 1998 el consumo de coca cayó a la mitad (sábado, 21); La FELCN incautó 115 Kgs. de droga en un microbús (jueves, 25); Un operativo destruye 53 fábricas de droga en cinco días (martes, 1 de octubre); En 12 meses la coca ilegal creció 4.500 hectáreas (miércoles, 2); Destruyen cinco fábricas de cocaína en El Choré (jueves, 3).

Esta hiperactividad informativa ha funcionado como contrapeso mediático a la amplia cobertura natural que los medios dedicaron, con bastante optimismo y esperanza, a los encuentros Goni-Evo y al trabajo de las comisiones negociadoras.

El resultado es que la FELCN y UMOPAR -que forman parte del Estado boliviano- han operado eficientemente para promocionar e imponer en la opinión pública los intereses de Estados Unidos. Es especialmente llamativo que durante la semana en que tiene que llevarse a cabo el encuentro definitivo entre cocaleros y gobierno se produzcan también los dos operativos antidrogas más importantes en lo que va de año: la asombrosa destrucción de 53 fábricas de cocaína en cinco días -hay que llamar al Guiness- y la destrucción de otras cinco fábricas en la reserva forestal de El Choré. Ambos lugares -Yapacaní y El Choré- con importante presencia política del MAS en relación a movimientos campesinos y sin tierra.

Filtraciones venenosas

La culminación de esta campaña de la diplomacia en los medios ha sido la filtración, el miércoles 2, de un informe -llamado rutinario pero evidentemente oportuno y fuera de fecha (los reportes sobre narcóticos del Departamento de Estado suelen ser publicados cada febrero o marzo)- sobre cultivos de coca que establece un crecimiento de 4.500 hectáreas (has). Si a este informe, le sumamos el que se le atragantara a Tuto Quiroga en marzo de 2002, el resultado es bárbaro: en dos años, desde junio de 2000 hasta junio de 2002 los cultivos totales -en Chapare y Yungas- habrían crecido en un 59 por ciento, pasando de 14.600 has en junio de 2000 a 24.400 has en junio de 2002.

Esto significaría que los dos últimos años del gobierno de Banzer el Plan Dignidad colapsó. Es más, proyectando este crecimiento se podría concluir que en dos años más Bolivia alcanzaría, entre Yungas y Chapare, más de 40 mil has (una cifra similar a la que Banzer quiso enfrentar -sólo en el Chapare- en 1997).

Sin embargo, no hay por qué creer los datos de la embajada puesto que son carne de carnada política. Un buen ejemplo de que alguien manipula los números son las declaraciones del ex viceministro de Desarrollo Alternativo, Waldo Tellería, que en julio de este año explicó y mostró a PULSO cómo el gobierno había desarrollado su propio sistema de medición en base a imágenes de satélite compradas, mediante el cual se estableció que en Yungas se está cultivando una superficie de 13 mil has (el último informe de la embajada habla de 18.700 has). Es decir, que entre el satélite de la embajada y el contratado por el gobierno boliviano hay una diferencia de 5.700 has (el equivalente a la mitad de la superficie legal permitida en el país).

La moraleja, para el gobierno, es clara: imaginen lo que ocurriría si admiten una pausa. Sin embargo, estos son datos taimados porque, aún creyéndolos, el resultado es que la coca ilegal creció en el Chapare, entre junio de 2001 y junio de 2002, un 28 por ciento (de 4.200 has se pasó a 5.400), mientras que en Yungas la coca ilegal -es decir, aquella que está por encima de las 12 mil has permitidas por la 1.008- habría crecido en un 155 por cien (de 3.400 has a 8.700 has).

¿Aprendieron algo?

Todo este barullo de datos, de filtraciones y de operaciones sorpresa, están dirigidos a la opinión pública pero, sobre todo, al gobierno y en particular a un presidente que, según los gringos, parece no haber aprendido la lección que el embajador Kamman le dio en 1995 cuando, con la descertificación en una mano y el cronómetro en la otra, le obligó a erradicar cinco mil hectáreas.

De tal forma que estas tres semanas la diplomacia post-11 de septiembre ha sometido al presidente boliviano a didácticas sesiones para demostrarle cómo en cuestiones antidrogas las pretensiones creativas están de más.

Y frente a esta avalancha, al gobierno sólo le ha quedado una opción: retroceder en todas y cada una de sus concesiones a los cocaleros. La desmilitarización, la pausa erradicadora, el estudio del consumo tradicional, la participación de la Mancomunidad de Municipios del Trópico en la gestión de los recursos del desarrollo alternativo, todo ha quedado en nada.

El aprendizaje es duro, se confirma que el mayor pecado en la política nacional -después de que Banzer pusiera de moda el machete- es pensar en una pausa en la erradicación. Que valga como ejemplo, la traumática experiencia del ex ministro de Gobierno, Leopoldo Fernández que por frenar durante 96 horas la erradicación todavía está con la visa haciendo equilibrios y con armas, yernos y contrabandos a flor de piel.

De vuelta al conflicto...

Pero lo dramático para el país, lo auténticamente deprimente es que nunca hubo un escenario tan propicio para el cambio, para encontrar un camino no sangriento al trópico. O sea, nunca hubo un escenario tan desperdiciado. Si con un movimiento cocalero que recaudó 540 mil votos y que tiene una bancada de 35 parlamentarios y con un gobierno dispuesto y necesitado de negociación no es posible cerrar el ciclo de conflicto y muerte, entonces es que la democracia toca fondo. ¿Qué otra alternativa hay para la conciliación? Ninguna.

Significa también que la participación política del MAS es inútil y que el escenario democrático del que forma parte es insuficiente por lo que la única vía posible es el retorno al conflicto, al bloqueo, a las vigilias y las balas. Un conflicto, esta vez empeorado, en el que los 35 parlamentarios del MAS prometen participar como escudos humanos.

Cuando hoy (4 de octubre) Evo y Goni se levanten de la mesa de negociaciones, si el diálogo se rompe, sólo habrá que esperar que llegue el nombre del próximo campesino muerto en el Chapare. Claro que eso a la embajada le importa un pito.

Las notas de Cocapress se publican por gentileza del Centro de Documentación e información Bolivia - CEDIB, área Recursos Naturales.

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones