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COMUNICADO DE LA EMBAJADA DE BOLIVIA EN ARGENTINA

Defensor demostrará a diputados que en el Chaco hay servidumbre

Rebanadas de Realidad - La Paz, ABI, 10/04/08.- El Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, afirmó que demostrará a la Comisión de Trabajo y Régimen Laboral de la Cámara de Diputados, que en el Chaco boliviano hay familias de los pueblos guaraníes sometidas a servidumbre o esclavitud.

La Comisión de Trabajo y Régimen Laboral, convocará al Defensor del Pueblo para explicar sobre la existencia de familias cautivas en Alto Parapetí, que están sometidas a esclavitud.

Ante ello, Albarracín, aseguró que concurrirá a toda instancia constitucional prevista, con el objetivo de aclarar y coadyuvar a la solución de conflictos como la problemática de servidumbre con los pueblos guaraníes.

Aclaró que el Defensor del Pueblo realizó una investigación de oficio el 2007 en las provincias Luis Calvo y Hernando Siles del departamento de Chuquisaca, y no en la Provincia Cordillera de Santa Cruz.

La investigación finalizó con una Resolución Defensorial para promover la atención, tratamiento, solución integral y sostenida a la problemática de servidumbre y explotación laboral de comunidades y familias cautivas guaraníes.

Manifestó que los diferentes gobiernos por acción u omisión no cumplieron adecuadamente el mandato constitucional de garantizar y defender la vigencia de derechos y garantías constitucionales del pueblo guaraní, dotando de los recursos y medios necesarios para satisfacer sus necesidades básicas, motivo por el cual se encuentran históricamente sumidos en la postergación.

La violación de los derechos humanos de familias guaraníes cautivas van por la ausencia estatal que provoca indefensión jurídica y falta de acceso del derecho a la justicia en igualdad de condiciones y oportunidades, como también alta concentración de tierras en pocas manos.

Además, la violación al derecho de acceso a la tierra y territorio de los pueblos indígenas, explotación laboral y un sistema de servidumbre y semiesclavitud basado en la sobreexplotación de la fuerza de trabajo familiar, el endeudamiento y una compensación en especie por el tiempo y las labores desempeñadas que no cubren ni retribuyen proporcionalemente y legalmente el esfuerzo desarrollado por hombres, mujeres y niños, vulnerando los derechos laborales y sociales.

Según el Defensor, con la investigación que constó de un trabajo de campo, descubrieron la violación de derechos laborales y sociales de la población guaraní, la vulneración de derechos en las haciendas y comunidades "empatronadas".

Las verificaciones fueron realizadas sobre la base de una alianza estratégica interinstitucional entre el Defensor del Pueblo, el Proyecto de Empoderamiento de los Pueblos Indígenas del Viceministerio de Justicia y el Consejo de Capitanes Guaraníes de Chuquisaca.

El trabajo consistió en la recepción de información y testimonios de propietarios, administradores, comunarios, cuidadores, familias guaraníes, cautivas, autoridades judiciales, policiales, políticas y capitanes guaraníes.

De acuerdo a la investigación, en la generalidad de las haciendas se evidenció la existencia de familias guaraníes empatronadas, cuya situación de sometimiento y servidumbre era minimizada por los propietarios al vincularla con hechos circunstanciales a los que respondían con una actitud colaborativa y asistencia por la situación critica que atraviesan las familias guaraníes.

Se estableció que la situación de empatronamiento y servidumbre no es considerada por los propietarios como un "régimen prohibido legalmente", sino como una "relación laboral" con obligaciones cumplidas y acuerdos de partes que periódicamente (según el tratamiento acordado) es cancelado y renovado, lo cual confirma el estado de explotación, sometimiento y maltrato a las familias guaraníes.

Este sistema caracterizado por la explotación laboral y el endeudamiento tiene vigencia en la región y funciona como mecanismo "normal" de trabajo, donde el hacendado define las condiciones de esa relación, bajo los siguientes términos:

Jornada de 10 a 12 horas sin salario

La jornada laboral es el tiempo durante el cual el empatronado se encuentra a disposición del patrón, entre 10 a 12 horas día. No hay salario o remuneración y el pago se realiza como resultado del endeudamiento en forma de anticipos que se entregan en dinero y/o especie, habitualmente ropa usada y alimentos.

Dicho pago es diferenciado entre hombres, mujeres, adultos mayores y niños, ascendiendo a 15, 10, 7.50 y 5 bolivianos por día respectivamente, bajo la modalidad de "arreglo verbal", incluyendo la comida.

El propietario lleva la contabilidad en un cuaderno de cuentas y provee por adelantado ropa y víveres con precios fijados unilateralmente; sin que el empatronado conozca cuánto gana, ni accede al contenido del libro de cuentas, quedando generalmente con un saldo en contra que debe ser pagado con trabajo.

La frecuencia de los arreglos es dispuesta por el hacendado, pagando los montos por trabajo cada tres, seis, 12 meses, o cuando es la fiesta patronal. El tiempo de servicios en la hacienda está sujeto a la capacidad del empatronado y su familia para honrar sus deudas con el patrón.

En esta lógica ingresan a trabajar sin remuneración por tiempos indefinidos. En todos los casos el hacendado incumple la Ley General del Trabajo en materia de beneficios sociales y se estableció que ningún empatronado y su familia (luego de haber prestado servicios durante años) recibió beneficio social o indemnización alguna.

Las familias cautivas no cuentan con servicios de asistencia médica; si ocurren accidentes o se enferman durante su trabajo, reciben adelantos o préstamos que se anotan en su cuenta, para acceder al servicio de salud por cuenta propia.

Niños en calidad de préstamo

Existen niños, niñas y adolescentes que se encuentran en calidad de préstamos. Esto significa que los padres guaraníes entregan a sus hijos a los patrones por un año para que los inscriban en la escuela y a cambio prestan sus servicios. Otros se encuentran en calidad de "criados"; éstos quedaron en poder de los patrones desde muy niños, generando una relación familiar de padrinos-ahijados a cambio de sus servicios. En todos los casos, constituyen tenencias ilegales.

Dependiendo de la edad, los niños, niñas y adolescentes trabajan a cambio de alimentación, estudios, útiles escolares y ropa. Si están en edad escolar pueden asistir a la escuela, pero en las horas libres trabajan junto a sus padres cumpliendo algunas labores como el traslado de ganado vacuno; también se les asigna dos o tres surcos para cosechar maní.

En otras haciendas a pesar de que el niño esté en edad escolar, éste no asiste a la escuela y la instrucción escolar es remplazada por la enseñanza que imparte el patrón. Otras de las facetas del dominio, control y sometimiento, son los componentes emocionales y efectivos que se crean en las relaciones de trabajo y dependencia que unen a los patrones y las familias cautivas.

Dicha relación se construye sobre la base de sentimientos de agradecimiento originados en supuestos favores, concesiones, acceso a la educación de los hijos, realización de trámites ante diversas instituciones, pero que finalmente terminan profundizando los mecanismos de dependencia, exacción, explotación laboral infantil y sojuzgamiento, que formalmente se encubre bajo una imagen "paternal" o de "padrinazgo".

Las mujeres generalmente junto a sus hijos pequeños, realizan trabajos de cocina, preparan el desayuno para los trabajadores empleados por el patrón, elaboran el almuerzo y deben llevar este alimento hasta el "potrero", que en muchos casos distan varios kilómetros de la hacienda, luego preparan la cena.

Las mujeres también cumplen otras labores: carpir o limpiar malezas en cultivos de maní o frejol, escarmenar lana, hacer la limpieza de la hacienda, cuidar las gallinas, lavar la ropa y otros.

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de la Embajada de Bolivia en la República Argentina / Web