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COMUNICADO DE LA EMBAJADA DE BOLIVIA EN ARGENTINA / Web

El cambio, sin retorno

Rebanadas de Realidad - Diario Cambio, La Paz, 07/12/09.- El pueblo boliviano apuntaló ayer la cuarta victoria electoral al hilo del presidente Evo Morales Ayma con un histórico respaldo de al menos el 62 por ciento -según todas las proyecciones en boca de urna, entre ellas de Bolivia Decide- que lo convierte en el primer presidente del Estado Plurinacional, Comunitario y Autonómico (2010-2015), y consolidó el nuevo régimen de administración territorial nacional con el triunfo popular de las autonomías en La Paz, Cochabamba, Oruro, Chuquisaca y Potosí.

Cerca de 5 millones de electores en Bolivia, y residentes en Argentina, Brasil, España y Estados Unidos, expresaron en las urnas su voluntad soberana de reelegir por un nuevo periodo constitucional al presidente Morales Ayma y al vicepresidente Álvaro García Linera, y mediante la máxima expresión de la democracia consolidó el proceso de cambios estructurales que recorre la patria.

La aplastante victoria del binomio Evo-Álvaro reflejó una férrea voluntad democrática para construir un futuro de certidumbre y de esperanza, en el marco de la unidad del pueblo y en torno a un proyecto político que rescata las seculares reivindicaciones sociales, políticas y económicas en pos de un Estado de protección social que sepulte definitivamente al Estado colonial, prebendal y corrupto que los bolivianos habíamos heredado.

Es que ese contundente triunfo electoral no sólo fue de los votantes convencidos de la recuperación de los recursos naturales, de la inclusión social, justicia, equidad, solidaridad y de la igualdad que florezca en un estado de protección social que apuntale el desarrollo equitativo de todas las regiones..., de todo el país.

Los bolivianos eligieron entre la única propuesta de cambio real que encarnan Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera, y el retroceso a un pasado marcado por la marginación y el sometimiento a intereses ajenos, y apostaron por la soberanía, la esperanza y la dignidad. Por eso los resultados que ayer arrojaron las urnas confirmaron al proceso de cambios estructurales como el único proyecto de poder con alcance nacional y redibujaron el mapa político porque, pese a la feroz campaña de desprestigio contra el mandatario reelecto, la Revolución Democrática y Cultural también se impuso en regiones que la derecha apátrida había considerado poco menos que su feudo.

Según todos los datos de proyección de los resultados electorales, Evo se impuso con holgura en seis de los nueve departamentos del país y planteaba un empate técnico en Pando, Santa Cruz y Beni. Es decir, los electores de lo que las corrientes separatistas denominaron 'media luna' se rebelaron en democracia y, con su voto, sentenciaron que la polarización política terminó y respaldaron un proyecto político de cambio que no tiene retorno ni vuelta atrás. Dicho de otra manera, la democracia boliviana votó por la igualdad entre sus pueblos, por sus culturas, contra el racismo, por la desconcentración del poder y por el creciente papel del Estado en la economía.

Sin lugar a dudas, fue una victoria en un escenario electoral de definiciones históricas y en el marco de un proceso político que enfrentó a una oposición de derechas dispersa en sus propuestas pero unida en la defensa del viejo Estado neoliberal que cobijó a una élite -autodenominada 'clase política'- que se enriqueció a costa de sembrar el territorio patrio de millones de pobres.

Por eso, el cuarto triunfo electoral consecutivo del MAS-IPSP, apoyado por otros sectores, coronó la lucha del pueblo boliviano por la aprobación de la Constitución Política del Estado vigente, asumió plenamente para Bolivia las autonomías constitucionales y corroboró una victoria política sobre el proyecto derechista de volver a un pasado marcado por el Estado colonial, prebendal y corrupto. En este contexto, el triunfo del proceso de cambios estructurales en Tarija representó un duro golpe para la oligarquía separatista nativa, porque no sólo fue una victoria popular en las urnas sino en una región estratégica donde se encuentran los mayores reservorios de la riqueza gasífera de la patria, mientras que el éxito del cambio en Chuquisaca reivindicó a la ciudad capital del Estado Plurinacional y confirmó el resquebrajamiento de la 'media luna'.

Hasta hace poco, que el pueblo celebre su democracia en plazas y calles de Santa Cruz, Trinidad, Cobija, Tarija y Sucre era poco menos que impensable. No obstante, la fuerza del voto consciente rompió el ignominioso veto que una rancia y señorial élite había impuesto a esos pueblos. Anoche, cientos de miles celebraron un triunfo popular que se extendió por el altiplano, trascendió por el llano, el valle y el chaco, y coronó desde las cumbres andinas a lo más profundo de nuestra amazonia.

Por eso, tras los resultados electorales, la futura Asamblea Legislativa Plurinacional -que instalará sus sesiones preparatorias el 6 de enero- asumió el desafío de construir la nueva institucionalidad de Bolivia. Las cifras preliminares indican que el oficialismo controlará los dos tercios de votos de ese cuerpo legislativo, lo que posibilitará la aprobación de leyes en el marco de la Carta Magna para la creación de un nuevo país.

Sin lugar a ninguna duda, en los comicios de ayer ganó el pueblo, porque el vendabal democrático de votos que inundó las urnas y apuntaló el cambio tuvo los rostros de indios, campesinos y mestizos, de profesionales e intelectuales, de trabajadores y de empresarios, de mujeres y de hombres libres. Es la patria la que eligió en democracia su destino alimentado por el voto de sus hijos..., de nosotros.

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de la Embajada de Bolivia en la República Argentina / Web