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COMUNICADO DE LA EMBAJADA DE BOLIVIA EN ARGENTINA / Web

La coca, el retorno de la hoja sagrada

La hoja de coca libera sus mercados internacionales después de haber sufrido la represión de los intereses imperiales.
Por Eduardo García

Rebanadas de Realidad - Diario Cambio, La Paz, 15/03/10.- El encuentro del presidente Evo Morales Ayma con su homólogo uruguayo, José Mujica, un viejo luchador por la justicia social de los desposeídos, tiene en agenda un tema fundamental para la identidad y la economía del naciente Estado Plurinacional de Bolivia: los mercados internacionales de la hoja de coca.

Mujica ha manifestado que la comunidad internacional debe aceptar que se adapten los instrumentos jurídicos internacionales para en que los países cuya población tiene prácticas tradicionales en el uso de la hoja de coca se eliminen las prohibiciones para su producción. De esta manera apoyó los esfuerzos del presidente Morales para que las Naciones Unidas cambien sus injustas resoluciones de 1962.

La Constitución boliviana, en su artículo 388, indica: "El Estado protege a la coca originaria y ancestral como patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia, y como factor de cohesión social; en su estado natural no es estupefaciente. La revalorización, producción, comercialización e industrialización se regirá mediante la ley".

Los contrafuertes de los Andes, entre las altas montañas y la enorme cuenca del Amazonas, es el ecosistema en el cual se desarrolla este recurso natural renovable. Antes de 1532, año de la llegada de Pizarro a los Andes, la hoja de coca era de uso ritual y cultural, como mediadora de las relaciones sociales mediante el acullicu, como hasta ahora, en que la hoja de coca es la acompañante preferida para el trabajo, una conversación o una tratativa comercial o social, o una fiesta.

Los españoles, a su llegada a este territorio, conocido entonces como Kollasuyu y después Charcas, por asiento de la Audiencia de ese nombre, encontraron enormes riquezas minerales, en especial plata, pero la verdadera riqueza no era precisamente la plata, era la mano de obra organizada, ambientada y de bajo costo. Y además de esta mano de obra se contaba con el energético para lograr un mejor rendimiento laboral, la coca. De esta manera la hoja de coca, además de su importancia ritual y mediadora de las relaciones sociales, adquiere la nueva función productiva. Esto significó una ruptura más en las estructuras socioemocionales de los pueblos andinos. Debió ser impresionante ver cómo la hoja de coca se convierte en mercancía de alto valor, pero los habitantes originarios siguieron conservando y protegiendo sus funciones rituales y sociales.

Producción, trabajadores y hoja de coca se hacen indisolubles a lo largo de estos siglos. Para el mundo capitalista, siguió siendo el producto generador de riqueza para unos pocos, la poderosa Sociedad de Propietarios de Yungas, productores de hoja de coca, tuvo la fuerza y capacidad de tener influencia política en los gobiernos liberales, e incluso de tener presidentes entre sus afiliados.

La coca tuvo su mercado tradicional en el área andina, desde Colombia a la Argentina. Colombia y Perú tienen su propia producción, mientras que Bolivia tiene su mercado internacional hacia el sur, que llega hasta el Tucumán. Las represiones imperiales sobre estos mercados tradicionales lo han hecho semiclandestino, sin perder su importancia a lo largo de la historia.

En 1961, un informe de Naciones Unidas, realizado por un equipo de abogados y economistas, penaliza a nivel mundial la hoja de coca, esto a favor de la lucha contra el consumo de la cocaína, que se ha convertido en uno de los grandes problemas de adicción de los países capitalistas, especialmente de Estados Unidos.

La política norteamericana, seguida tanto por sus satélites ricos, como los dependientes políticamente afines, ha sido abordar su problema social desde fuera de sus fronteras, política extraña que penaliza la importación de químicos precursores para la fabricación de cocaína, y al mismo tiempo estimula la exportación de dichos productos.

La injerencia imperial impuso la Ley 1008, que era totalmente contraria a la Constitución vigente en ese tiempo. No sólo eso, es contraria a uno de los principales principios jurídicos vigentes en todo el mundo: "nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario". Sin embargo, en esta ley es el acusado o acusada quien debe demostrar su inocencia. No sólo penaliza la fabricación y comercialización de la cocaína, sino la producción de la hoja de coca, algo así como culpar y castigar al viñatero porque algunos vecinos del pueblo son alcohólicos.

Esta ley, queriendo ser respetuosa, ha designado a su libre albedrío las zonas que son o no son de producción tradicional, sin estudios serios ni expectativas poblacionales, como tampoco sobre el nivel de consumo real. Desde la promulgación de la Ley 1008, en 1985, ha tratado permanentemente de reducir estos espacios.

Para este fin se impulsó el llamado desarrollo alternativo, que más que generar desarrollo ha generado problemas económicos y sociales en la población productora. Los gobiernos neoliberales, obsecuentes con las políticas de los poderosos del mundo, realizaron todos los esfuerzos para hacer desaparecer la hoja de coca, acciones que incluyeron la muerte de muchos productores.

Conforme con las políticas del gobierno del presidente Evo Morales, se han dado claras acciones de lucha contra el tráfico de drogas. En ninguna otra administración se ha capturado a tantos traficantes ni tantos cargamentos de cocaína. También se han precisado los sectores de cultivo destinado al consumo cultural y ritual, y que están dedicados a los mercados tradicionales de la hoja de coca del país.

Se ha pretendido que los cultivos en expansión, por una supuesta tolerancia gubernamental, en algunos sectores como La Asunta, espacio de colonizadores en los Yungas paceños, se amplíen en 2.000 hectáreas del espacio permitido, lo que ha sido rechazado firmemente por el gobierno, que mantiene claras sus políticas de lucha contra el consumo no tradicional, lo que ha generado un conflicto con los colonizadores del lugar ante la presencia gubernamental decidida a la erradicación de los cocales excedentes, que no significa la erradicación de los cocales, sino sólo afectar al cultivo excedente.

Por otra parte, una de las principales políticas económicas del gobierno, referidas a la hoja de coca, se encuentra en las perspectivas de industrialización. Se anuncia que este año 2010 se utilizaran 1.500 toneladas para la industria de infusiones, 2.000 toneladas para harinas, 200 toneladas para biomedicamentos y 300 toneladas para abonos, nutrientes y otros productos; lo que genera buenas expectativas de crecimiento en los mercados internos y externos.

Las declaraciones del Presidente Mujica, claramente comprometido con la democracia de los pueblos, abren espacios de negociación soberana y solidaria con países latinoamericanos para que la hoja de coca deje de ser la "mala de la película" de Hollywood y retome su lugar en los mercados internacionales ofreciendo sus bondades medicinales y sociales, desterrando la imagen delictiva creada por los consumidores del norte y sus gobiernos.

Apuntes históricos de la hoja de coca

Art. 388 de la CPE: "El Estado protege a la coca originaria y ancestral como patrimonio cultural, recurso natural renovable de la biodiversidad de Bolivia, y como factor de cohesión social; en su estado natural no es estupefaciente. La revalorización, producción, comercialización e industrialización se regirá mediante la ley".

La hoja de coca ancestral tenía un uso ritual y cultual como mediadora de las relaciones sociales mediante el acullicu.

Con los españoles, la coca se convierte en mercancía de alto valor, pero los originarios conservaron y protegieron sus funciones rituales y sociales.

1961, un informe de Naciones Unidas, realizado por un equipo de abogados y economistas, penaliza la hoja de coca.

Las declaraciones del presidente Mujica abren espacios de negociación soberana y solidaria para que la hoja de coca deje de ser la "mala de la película".

La Sociedad de Propietarios de Yungas

El poder local en los Yungas paceños fue visiblemente representado por la Sociedad de Propietarios de Yungas.

"En el periodo republicano, la importancia de la producción de coca fue continua, esa situación permitió que los dueños de haciendas constituyeran, casi a la par, la Sociedad de Propietarios de Yungas (1830).

El propósito fundamental era el de promover la industria coquera y el desarrollo agrícola de la zona. En 1863, la Sociedad de Propietarios de Yungas estableció el saber leer como condición para ser miembro. Mostraba la naturaleza elitista de la asociación.

Aunque la constitución de la Sociedad de Propietarios de Yungas había especificado como su función principal la construcción y el mantenimiento de caminos, el equipo dirigente vio claramente que su verdadera responsabilidad era defender los intereses de la producción de coca, base principal de la economía yungueña, a la vez que estimular el cultivo de otros productos y promocionar e turismo en la región".

Carter y Mamani, en el libro La coca en Bolivia, 1987, dicen que, en ocasiones, la Sociedad de Propietarios de Yungas presionaba al gobierno de La Paz para disuadir a las autoridades municipales de la aprobación de impuestos locales sobre la coca, que mermaban sus intereses. Cuando la coca comenzó a ser atacada por las organizaciones internacionales, fue la Sociedad de Propietarios de Yungas la que encabezó su defensa.

Sin duda fueron los esfuerzos de la asociación de propietarios los que siempre han frenado al Gobierno boliviano en la concesión y consumo de coca, no obstante las fuertes presiones internacionales.

(Fuente: Solange Zalles. La Sociedad de Propietarios de Yungas)

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de la Embajada de Bolivia en la República Argentina / Web