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OPINIÓN

Sobre pensadores "paisanos" a propósito de la revista Ñ

Por Alberto Buela (*) / Correo: alberto.buela@gmail.com

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 21/08/07.- Antes que nada queremos abrir el paraguas antes que llueva y afirmar que esto que vamos a escribir sobre pseudo filósofos "paisanos o rusos" como les solemos decir en Argentina, no va en contra de sus méritos sino que intenta buenamente relatar, o mejor, describir aquello que hacen ellos con sus esfuerzos intelectuales.

Nunca leo Clarín diario por aquello que me enseñara José Luis Torres, el fiscal de la Década Infame, al que llamaba el diario de la coima. Y así como la sede de la casa Radical se conoce como la casa de la coima, por el negociado de la Chade, de la misma manera Clarín tiene su partida de nacimiento en el negociado de las tierras públicas del Palomar donde medró sobre todo Noble, su no tan noble fundador y director. (1)

Hoy cayó en mis manos la revista de cultura de Clarín "Ñ" en donde, prácticamente, en cada pagina escribe un "ruso" sea Rabinovich, Feindemberg, Fiterman, Schvartz, Kolesnicov, Tabarovsky, Manguel, para terminar en la contratapa con la propaganda de libros de Sergio Chejfec, Mauricio Rosencof y de la hija de León Dujovne, aquel que en la facultad de filosofía peroró hasta su jubilación de su correligionario Baruch Spinoza.

A su vez, el corazón de la revista está dado por dos artículos de José Feinmann y León Rozitchner sobre filosofía y filósofos argentinos.

Y ¿qué dicen estos dos "paisanos"?. Feinnmann, además de hablar de él y de sus cursos de Página 12, cita a tres de sus correligionarios, Klimovsky, Güner y el propio Rozitchner. Mientras que León, a boca de jarro, viene a sostener que salvo él, no hay filósofos en Argentina. Y si cita alguno que no es "moishe", es por la táctica del zorro en el monte, que con la cola borra sus huellas.

Como vemos por estos pequeños datos, no sólo la revista "Ñ" es intercambiable con la revista "Nueva Sión" de la comunidad en cuanto a la cantidad desmesurada y desproporcionada de escribas "paisanos", sino que lo peor es que para todos ellos no existen ni filósofos ni pensadores criollos.

Ahora bien, este bombardeo que profundiza el extrañamiento de nosotros sobre nosotros mismo se viene repitiendo, al menos en el Grupo Clarín (2), desde la época de su fundación.

Es sabido y nadie lo duda de la capacidad financiera y de lobby de la judería argentina, pero arrogarse la representación filosófica argentina ya es demasiado. Cuando cualquiera que haya intentado hacer filosofía sabe que los pensadores de origen judío nunca se han caracterizado por su creatividad sino más bien por su capacidad de difusión y divulgación de ideas ajenas. Es por eso que los viejos profesores de filosofía "paisanos" se refugiaban, como don León Dujovne, en las figuras, todas secundarias en filosofía, de Spinoza o en la de León Hebreo y Maimonides para la Edad Media. Pues por más que rasparan la olla de la historia no había más.

El asunto de los filósofos o pseudo filósofos de origen judío aparece a partir de los años 1960, en el tiempo que aparece también el tema del Holocausto, y ahí surgen como repollos cientos de "filósofos judíos". Comienzan los diarios y revistas especializadas a plagarse con los nombres de Buber, Arendt, Lévi-Strauss, Levinas, Derrida, Henri-Lévy, Finkielkraut, Gluckman, Agamben, Lowith y tantísimos otros. En Argentina para no ser menos tenemos filósofos "paisanos" a rolete. Y así al voleo nos encontramos con sedicentes "filósofos" como los mencionados Dujovne y Klimosky, luego vinieron los Barilko, Jalfen, Madanes, Heller, Picoti, Kovaldoff, Abraham y hoy Feinmann.

Es interesante notar la auto y mutua referencia que los caracteriza: así, Abrahan cita a Kovaldoff y éste lo cita a aquél. Feinmann cita a Rozitchner y éste lo cita a aquél. Y no hablemos ya en el orden internacional con la autoreferencia de los grandes gurús del pensamiento sionista en el orden sociológico y politológico. Eso ya es una avalancha más que una ola de moda cultural.

Pero volviendo al orden filosófico constatamos que todo este enorme esfuerzo de publicidad al ñudo, desde el punto de vista auténticamente filosófico, sólo sirve para engrupir a los otarios, que es como desembocar en la nada. Desemboca en la gilada que es la consumidora de cultura , en Argentina, a través de los diarios La Nación, Clarín y su hijo putativo Página 12.

Ningún filósofo argentino criollo, que los hay y muy buenos, compra "pescado podrido" como es esta venta en cuotas de un pensamiento que no existe.

Ciertamente que ellos, los pseudofilósofos paisanos "logran vigencia" por estar publicitados semana tras semana, día tras día, en los grandes medios gráficos y televisivos, pero lo que no logran es permanencia.

Y este e su drama, gastan dinero e influencias en su promoción y publicidad y terminan apagándose como la luz de un fósforo en el momento mismo de su muerte. ¿Quién puede proponer hoy, sin caer en el ridículo y la burla, un congreso de filosofía para estudiar el pensamiento de León Dujovne o Jaime Barilko o Jalfen?.

¿Quién podrá proponer dentro de veinte años hacer su seminario sobre el pensamiento de Abraham, Feinmann o Rozitchner, si ya estando aún vivos suenan a joda?. Absolutamente nadie.

Y ¿saben por qué? Porque en el orden filosófico y específicamente metafísico es un pensamiento absolutamente inconsistente. Porque la inteligencia judía es un pensamiento residual de Oriente en donde la idea de vacío prima sobre la de ser. Es que no pueden concebir el ser del ente ni como actus essendi ni como presencia. No pueden concebir aquello que enseñaron Aristóteles y Hegel que la realidad es "lo que es más lo que puede ser". Es que, en definitiva, nadie puede dar lo que no tiene.

Y este es el drama strito sensu de la inteligencia judía en el orden metafísico.

Si bien el tema ha sido señalado desde siempre en la historia de la filosofía y han escrito expresamente filósofos, en serio, como Eugenio D´Ors, Nimio de Anquín o Mircea Eliade, ha caído en el olvido, sobre todo, a partir del auge de los publicitados filósofos "paisanos" por doquier.

Notas:

(1) Esta denuncia la realizó Torres en el libro "Algunas maneras de vender la patria" (1940) y en "Los Perduellis" (los enemigos internos de la patria).

(2) La principal accionista del Grupo Clarín es la firma judeo-americana Goldman & Sachs de Wall Street.

(*) Filósofo (mejor arkagueuta). Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos. Federación del papel. Escuela de Gobierno Pcia. de Bs.As.
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