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La taba: juego criollo

Dedicatoria: A mis amigos taberos de los pagos de Magdalena: a Quito Rodríguez, al Vasco Errecarte, al Negro Morcilla, al Zorrino Haedo, al Vasquito Soroa, a Cacho Maggi, a Cacho Conte, al Viejo Gómez, al Negro Gómez, a Montenegro y a Oscar Rodríguez, que jugando de afuera le da calor a la fiesta y a Carlitos Rodríguez, que en invierno con guisos de mondongo y en verano con asados de falda, alegra el espíritu a todos.
Por Alberto Buela (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 27/08/05.- La Taba como juego practicado por los criollos de Suramérica no es un simple juego de azar como lo era en la antigüedad greco-romana sino que además del factor suerte requiere habilidad técnica en se manejo. Por eso se dice que "tirar la taba no es pa´ cualquiera".

Con este trabajo queremos cubrir un vacío en la literatura campera sobre el tema. Puesto que la única publicación que encontramos sobre la taba es un artículo de Luis C. Pinto: La taba Rioplatense, apuntes para una historia de este juego, del año 1959, donde el autor declara: "Confesamos nuestro amor al estudio del pasado vernáculo, pero no nos consideramos especialistas en el aspecto técnico del juego que nos ocupa". He aquí el objeto de este libro: aclarar al máximo los aspectos técnicos del juego, dado que nosotros somos, antes que nada, taberos.

El término taba

Algunos autores sostienen, no sin razón , que la palabra proviene del griego astrágalos y del latín talus que significaban en ambos idiomas tanto vértebra, taba como dado. Existió en Roma la lex tallaria contra los que jugaban abusivamente a los dados.

Otros autores afirman que la voz "taba" hace referencia a la manera de manipular estos huesitos y que debió ser el primer cubilete árabe que en dicha lengua se llama tabba o kaba. Y es probable que hayan sido ellos quienes introdujeron la palabra en España durante su larga dominación desde el año 711 al 1492.

Antecedentes históricos

El juego de la taba es practicado ya en la antigua Grecia como juego de azar, puesto que se jugaba con cuatro pequeñas tabas de carnero o cordero que se tiraba como nuestros dados modernos todos conjuntamente con la mano o cubilete. Las cuatro caras de los huesitos llamados astrágalos, permitían 35 combinaciones diferentes.

El primer antecedente que tenemos figura en la Ilíada de Homero, canto XI donde se cuenta que Patroclo, primo de Aquiles, había huido a su lado después de matar a Clitónimo, hijo de Anfidamante, en una pelea durante una partida de tabas ( astragaloi ). El Término en plural confirma que en la antigüedad clásica, lo mismo que en la España de hoy día, se jugaba a las tabas pero no a la taba-en singular- como se juega en América.

Además del juego, las tabas sirvieron como objeto de adivinación y la astrágalomancia fue un arte muy tenido en cuenta. En este aspecto fue muy famoso el oráculo del templo de Hércules en la ciudad de Acaya.

Entre los romanos fue un juego que estuvo muy en boga. Ellos lo llamaban Alea que significaba suerte. De ahí proviene la célebre frase de César cuando atravesó el Rubicón para atacar Roma: Alea jacta est (la suerte está echada).El juego con la cristianización del mundo pagano fue perdiendo paulatinamente vigencia, sobre todo el aspecto vinculado a las prácticas adivinatorias y en general, en Europa se conservó como juego de azar en las zonas pastoriles de montaña. En el pueblo de la Briviesca (Castilla- León) se realiza el martes anterior a la Ascensión la Fiesta de La Tabera, donde sobre mesas se tiran las tabas. Hay que tener en cuenta, sobre todo con respecto a nuestro juego de taba, que la identidad del nombre no significa la identidad del juego. Puesto que son juegos diferentes, aun cuando pudiera existir alguna remota semejanza.

La taba como juego americano, desprovista del aspecto adivinatorio, se juega en una combinación de baquía y suerte en todo el cono sur de América especialmente en las zonas agrícolo-ganaderas, pues es necesario abundante ganado vacuno para de allí, sacar las mejores tabas que son aquellas que provienen del garrón de los grandes toros o bueyes. Su radio de acción abarca toda la Argentina, parte de Chile y Bolivia, la campaña paraguaya, el sur de Brasil y todo el Uruguay.

Cuenta Martiniano Leguizamón en su libro De cepa Criolla (1908) que "Rosas y Quiroga fueron dos diestros apasionados y formidables taberos que dejaron larga fama".

En cuanto a la partida más grande de taba, parece ser que fue la que se jugó durante cinco días - del 13 al 17 de septiembre de 1872- en la Tapera de Díaz de Los Toldos, a propósito de una carrera sobre diez kilómetros entre Juan Moreira y el cacique Justo Coliqueo, que se corrió el día 15 y ganó Moreira por media cuadra de distancia. Se formaron cuatro canchas de taba y tres de monte.

Fue y es un juego prohibido desde siempre por las autoridades debido a las consecuencias que se derivan del juego por dinero, como peleas y discusiones violentas.

Los versos del poeta y cantor sureño Héctor del Valle vienen, al respecto, como anillo al dedo:

Y como quien a gusto se desata

Al ratito nomás ya me encontraba
En la ida y venida de una taba

Donde cambia de dueño mucha plata.

Descripción de la taba

Es uno de los huesos que integra el tarso de los vacunos que en anatomía se llama astrágalo. Tiene cuatro caras la mayor denominada carne o suerte con forma de S, la menor llamada culo o playo y las dos laterales hoyo y tripa. Existen según su peso tabas livianas y pesadas. Las primeras de entre 250 a 300 gramos y las segundas de 350 en adelante. Si bien hay quienes juegan tabas

tal como salen del animal, la mayoría de las tabas para jugar están "calzadas". Es decir, se le realizan al hueso apliques de metal que no sólo le dan mayor peso, volumen y equilibrio sino que además permiten < la clavada>, tiro de máxima destreza en este juego. Los apliques de metal se hacen en las dos caras planas siendo de metal más o menos precioso- cobre, bronce u oro para la suerte y hierro o acero para el denominado culo o chuque.

En cuanto a la preparación de las tabas se dejan secar hasta eliminar todo vestigio de carne. Generalmente suele dejarse sobre un hormiguero, luego se la tapa con yerba usada para la que la coloree y finalmente se la hierve en grasa cubierta hasta algo más de la mitad pero dejando la cara de la suerte seca. Ello permitirá obtener una taba suertuda. El procedimiento contrario, en general produce tabas "culeras". En Argentina los mejores especialistas en el "calzado de tabas" son de la escuela de Pedernales Provincia de Buenos Aires, de donde proviene la marca "El Campechano" de Juan Alessandrelli, continuado luego por Ángel Núñez y actualmente por Copes y Pulenta.

Los tipos de tabas según los modelos de "calzado" pueden ser de suerte o culo -partido o entero-. De filo o hacha, que es la parte del culo que debe "clavarse", simple o con gavilán. Y en cuanto al tipo pueden ser derechas o izquierdas según indique la punta de la suerte.

La cancha, el tiro y las reglas

Se requiere un terreno limpio donde ubicar la cancha, que está compuesta por dos campos separados uno de otro por una distancia de siete pasos o seis metros como mínimo. El espacio entre los dos campos se denomina "adentro" que está delimitada por dos líneas o rayas a las que a veces se les pone un alambre por arriba para determinar mejor si el tiro fue adentro o no. En cada campo, además de regarse y apisonarse, suele marcarse un "queso" que es un espacio circular de tierra bien humedecida que permita al tabero de baquía realizar la "clavada" que consiste en hacer que la taba caiga en el campo contrario y quede firmemente adherida al suelo merced al hacha o filo y con la suerte para arriba.

La clavada perfecta se denomina Luis XV. Si la taba en la clavada queda muy parada se debe verificar con un billete o papel que la punta de la suerte se encuentre despegada del suelo. Caso contrario, se transforma en "treinta y una" o "pinina" figura que carece de valor- no se gana ni se pierde-, salvo que de antemano se estipule lo contrario.

Existen sólo dos formas correctas de tomar la taba ya sea con la suerte hacia arriba y la punta hacia delante, lo que permite la clavada de "dos vueltas" o con el culo hacia arriba y el talón hacia delante, lo que posibilita el tiro de "vuelta y media". La taba se tira girando hacia adentro como las agujas del reloj. Existe, además de estos dos tiros de destreza o habilidad, el tiro de "roldana" que consiste en enviar la taba dando sucesivas vueltas en el aire; este es el tiro más común, y ya no supone destreza sino sólo suerte. Y en general, hace que la taba "galope" en el campo contrario antes de detenerse.

Para tirar la taba el tirador se ubica detrás de una de las rayas, toma el hueso con la palma abierta hacia el cielo y apoya suavemente el pulgar en la parte superior para darle el equilibrio correcto al arrojarla, evitando que "baile" cuando la arroja. Mide a ojo la distancia, dobla el brazo de modo que la mano llegue a la altura del hombro, inclina un poco el cuerpo y elevando el brazo lanza la taba.

En cuanto a las reglas las fundamentales son: se juega en una cancha de siete pasos entre campo y campo. Con una sola taba todos los jugadores. No se debe pisar la raya ni cambiar de campo. Si cae adentro es mala, es decir no hay juego. La suerte gana el culo pierde. Si cae de costado, sea hoyo o tripa es mala. Los jugadores pueden jugar a su mano o a la de los otros, sea al tiro o a la espera. Las apuestas se realizan en el centro de la cancha. El jugador que recién entra y es sacado sin haber podido ejecutar ningún lance tiene "opción de tiro", si la pide.

La taba y las trampas

La taba es uno de los pocos juegos, sinó el único, donde los pillos buscan sacar ventajas a los que saben jugar, más bien que a los que no saben. Puesto que estos últimos al tomar la taba de cualquier manera y arrojarla "de roldana" no dependen de ninguna habilidad o baquía sino simplemente de la suerte, y ahí no hay trampa que valga.

Como dijimos, sólo existen dos formas correctas de tomar el huesito, una con la suerte hacia arriba y la S apuntando - para lograr "la clavada" de dos vueltas-. Y otra, con el culo o chuque hacia arriba y el talón apuntando -para lograr la clavada de vuelta y media-.

Los tramposos son de dos clases: los que trabajan sobre las tabas o sobre las canchas.

La trampa más habitual es sobre la taba. Así entre los timberos es cargarla para que "se le de vuelta la taba" al que tira a clavar. La taba se carga del lado de la suerte, ya sea llenándola con plomo o metal. Otra forma es, antes de cazarla, hervirla en grasa del lado de la suerte varias veces, lo que le da mayor peso a este lado y la desequilibra en la caída. Este tipo de tabas se denominan "culeras o chuques".

La segunda trampa en importancia, aunque de mayor elaboración es acomodar la cancha. Como dijimos, la cancha está compuesta de dos campos y para que la taba rebote y no se clave, una forma es aprovechar las raíces de un árbol próximo rellenando previamente a la jugada el campo de ese sector. La otra forma de trampear un campo es enterrar un cuero de oveja debajo del mismo, lo que hace las veces de colchón impidiendo que la taba se clave y ayudando a que se dé vuelta. Al respecto están los famosos versos:

"Clavé en medio de la cancha

la hoja de mi facón,
entonces saqué un pellón

a flor de tierra estanquiado"

Para evitar esta trampa lo mejor es jugar con "un queso"- sector de cada campo bien picado y regado que no se permite pisar- en donde el tabero diestro pueda mostrar sus habilidades.

Existen además otras trampas menores, que son debidas más bien al aprovechamiento de las circunstancias que rodean una partida cualquiera.

Tipos de partidas

La partida normal y tradicional de taba se juega al aire libre en una cancha y con una sola taba entre diez o doce jugadores distribuidos por mitades.

Las partidas por campeonatos o certámenes se juegan simultáneamente en varias canchas debido a la cantidad de participantes. Y se van descartando por puntaje hasta llegar al final en una sola cancha.

Las partidas de exhibición se juegan entre dos o cuatro jugadores avezados y con varios tipos de tabas para mostrar sus destrezas.

Tenemos también el tipo de partida denominada "treinta y una", donde se otorga de entrada un valor a las distintas posiciones en que puede caer la taba. Así la pinina vale treinta y una; la clavada, diez; la suerte vale cinco puntos; el culo clavado, tres y el culo simple, uno. Las apuestas se realizan antes de comenzar el juego y el jugador que primero haga treinta y una gana la apuesta, pero "si se pasa pierde". Por ello el jugador se puede plantar si estima que puede pasarse. En tal caso todos los puntos que haga después se le suman al contrario quien, sin pasarse, puede ganarle si suma mas puntos que él al plantarse.

Finalmente tenemos las partidas "bajo techo", en galpones, vagones de tren, galerías, etc., en donde se arma la cancha con dos bolsas de arpillera bien mojadas con un poco de tierra o arena arriba. En este caso no existe la clavada porque es imposible hacerla, pero se busca un tiro denominado "planchazo" donde la taba cae de plano suerte.

Notas bilbliográficas

Son muchos los autores que han escrito algo sobre la taba, pero sólo noticias limitadas a unos pocos renglones, a lo sumo un par de páginas. De modo tal que la bibliografía sobre le tema es muy abundante pero al mismo tiempo muy pobre en profundidad. Todos, incluso criollistas reconocidos como Martiniano Leguizamón o Justo P. Sáenz, dicen más o menos lo mismo y del juego en sí no se ocupan, dándolo por sobreentendido.

De la bibliografía rescatamos dos: Un artículo del antropólogo Luis Pinto y tres páginas del eximio folklorista don Carlos Villafuerte.

  • 1.- Pinto, Luis C.: La taba rioplatense, apuntes sobre una historia de este juego, Revista antropología, 1959.
  • 2.- Villafuerte, Carlos: Los juegos en el folklore de Catamarca, La Plata, Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, 1957.
Noticia: La Asociación Argentina de Taba tiene por objeto la práctica y difusión del juego de la taba como deporte y destreza criolla. Su sede está en Atalaya, Partido de Magdalena, Provincia de Buenos Aires. Sus teléfonos son 02221-491099/48. También hay un correo electrónica: asociacionargentinadetaba@yahoo.com.ar .
(*) Presidente de la A.A.T.
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