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Nimo de Anquín: entre el ser y la Patria

Por Alberto Buela (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 04/09/05.-

Datos bio-bibliográficos

Nimio Juan Manuel de Anquín nació en la ciudad de Córdoba (Argentina) el 12 de agosto de 1896 y falleció en la misma ciudad el 16 de mayo de 1979. Su padre fue de oficio carpintero. Se casa con Eloísa Cabrera, descendiente de Jerónimo Cabrera fundador de Córdoba, con la que tiene ocho hijos.

Enseñó filosofía en la Universidad de Córdoba, en 1955 fue dejado cesante por la "revolución libertadora" y pasó a enseñar en la católica de Santa Fe. Le es devuelta la cátedra cordobesa a principios de los setenta. Doctor Honoris Causa por la Universidad de Maguncia. Su producción filosófica se caracterizó por la profundidad con que trató todos los temas y por una extraordinaria erudición jamás vista en nuestro país. (1)

Los únicos dos libros que publicara en vida, Ente y Ser, Madrid, Gredos, (1962) y Escritos políticos, Santa Fe, (1972) están constituidos por artículos seleccionados ad hoc. (2)

Son siete los opúsculos publicados siendo, en nuestra opinión, el sexto el que marca el giro de la meditación anquiniana con el rechazo definitivo de la analogía por la participación y el desplazamiento del hombre cristiano- tertius genus- como tipo antropológico porque niega toda posible relación entre el homo capax entis (griego) y el homo capax Dei (judío). Estos opúsculos son:

  • 1. Un aspecto de la neoescolástica: Nueva forma de realismo inmediato (1926) 48 pp.
  • 2. El problema epistemológico en la filosofía actual (1927) 64 pp.
  • 3. Corto comentario al "Wozu Dichther" de Hoelderlin(1952) 11 pp.
  • 4. Antropología de los tres hombres históricos (1951) 37 pp.
  • 5. Mito y Política (1956) 30 pp.
  • 6. Presencia de Santo Tomás en el pensamiento contemporáneo (1964) 28 pp.
  • 7. De las dos inhabitaciones en el hombre (1971) 64 pp.

Conjunto de su pensamiento

El contexto histórico doctrinario a que pertenece de Anquín es la denominada tercera escolástica, es decir, la escuela filosófica que desde León XIII hasta nuestros días trabaja a partir de los presupuestos de la filosofía como preambula fidei, compuesta por diversas corrientes como los tomistas, escotistas, suarecianos, agustinianos, etc.

Nuestro autor debe ser emplazado entre los primeros, de una sólida formación tomista, sobre él ha afirmado hace medio siglo el historiador de la filosofía Alberto Caturelli: "No dudamos en proclamar a Nimio de Anquín, la primera cabeza filosófica de Hispanoamérica".

Se puede exponer el pensamiento del filósofo cordobés de dos maneras:

a) Una, tal como lo hace el mencionado Caturelli, primerizo alumno suyo, que es estableciendo claramente la distinción entre dos períodos. El primero bajo el signo del tomismo y sus problemas; la topología histórico-metafísica de la Edad Media; la crítica al existencialismo en Derelicti sumus in mundo (1949) y un segundo de marcado corte paramenídeo-hegeliano a partir de los años 60, estableciendo una distinción radical entre razón y fe, entre el Ser eterno y unívoco y el Dios creador. Es el período del inmanentismo óntico. Se produce el paso de la analogía a la univocidad del ser, ya no hay causa sino univocidad óntica en donde el Ser es presencia.

b) Otra aproximación al pensamiento anquiniano es través de los grandes temas que signaron su meditación: La relación analogía y participación, Ser eterno y Dios creador, razón y fe, ser y nada, capax entis y capax Dei. Nosotros elegimos esta última.

Analogía y participación

La analogía es una teoría obscura que se esfuerza inútilmente para llegar a explicar la relación de Dios con la creatura. "es un rompecabezas inútil" según sus palabras. No así la participación "por la cual nuestra inteligencia ha recibido y contiene lo divino". Su introducción el mundo de la analogía indica la decisión de intentar la conciliación de los dos huéspedes que inhabitan el alma del hombre desde el advenimiento del cristianismo.

Ser eterno y Dios creador

Son estos los dos huéspedes que inhabitan la conciencia del hombre y el problema radica en, si se puede dar una cohabitación cordial. Ello solo será posible si desterramos el dualismo radical del pensar humano. Sobre todo el que se manifiesta en la infinita distancia que existe entre Abraham y su Dios, al que solo se puede acercar con temor y temblor. De Anquín piensa en su último trabajo que sí, y a través del carácter participativo-agapístico de lo divino.

Razón y fe

El Datum revelado es externo y extraño a la razón y no puede haber ninguna influencia religiosa en filosofía y, por ende, no puede haber una filosofía cristiana. Así desde la filosofía no se puede acceder al Dios revelado. Pero por otra parte es una inconsecuencia de toda la escolástica filosofar como si la fe no existiera. La relación entre la fe cristiana y la razón supone que primero crea y luego intente comprender lo creído. Ello está expresado acabadamente en el método medieval del fides quaerens intellectum donde la filosofía es un medio racional para entender la revelación y solo eso. En el fondo es la fe que utiliza a la razón y no a la inversa como pretenden los sostenedores de la existencia de una filosofía cristiana. La proyección política de esta postura es la democracia cristiana que confunde al cristianismo con un saber social, cuando en realidad es un saber de salvación.

Ser y Nada

A la pregunta de Heidegger "Porqué es en general el ente y no mas bien la nada" como pregunta liminar de toda metafísica, de Anquín respondería: "Hay ser, solamente hay ser". Introducir la nada en un planteo metafísico es extrapolar categorías teológicas en filosofía. Dios creador ex nihilo y Ser inteligible, eterno, se excluyen mutuamente. La Nada es una fisura en el Ser y por lo tanto rompe su unidad. La idea de creación introduce la dualidad radical y la Nada. Los griegos desconocían esta Nada ontológica, porque ignoraban la idea de creación, y sólo pensaron la stéresis, la privación. Y ésta no se opone al Ser sino que indica simplemente una falencia o carencia de plenitud del Ser.

Capax entis y Capax Dei

Escribe de Anquín dos de sus opúsculos sobre lo que podríamos denominar el perfil metafísico de los tipos antropológicos que se han dado en el mundo.

El primero Antropología de los tres hombres históricos (1951) y el segundo Presencia de Santo Tomás en el pensamiento contemporáneo (1964) existiendo entre ambos sustanciales diferencias que marcan cambios en su pensamiento.

En el primero sucintamente sostiene que entre el homo capax entis, el hombre griego, "que tuvo todo de sí, por sí y para sí" y el homo capax Dei, el hombre judío, "que tuvo todo de Dios, por Dios y para Dios", se encuentra el hombre cristiano que pertenece a un linaje espiritual diverso de ambos ya no está infinitamente distante de Dios sino que está unido a El a través del sacrificio del Verbo Encarnado, su Hijo único Jesucristo. Y así como el judío tenía la conciencia de servidumbre y el griego de libertad, el cristiano tiene la de linaje por ser creatura de Dios en la que está implícito el principio de amor. Hay un viejo y perdido artículo de de Anquín del año 1939 que lleva el emblemático título de Racismo nazi, racismo judío y linaje cristiano.

En el segundo de los opúsculos se produce el giro anquiniano desapareciendo el hombre cristiano, absorbido según él por el hombre moderno quien perdió la noción de creaturidad. Los tipos humanos son ahora el hombre capax entis, el capax Dei y el capax resignationis, que corresponde al hombre asiático con su indiferencia, actitud originaria del hindú en los Upanishads. En la indiferencia, en la despersonalización busca el asiático el camino de identificación con el espíritu universal o Brahaman.

Sus ideas políticas

Como dijimos al comienzo uno de los únicos dos libros publicados en vida es casualmente Escritos Políticos (1972) constituido por un opúsculo: Mito y política de 1956, varios artículos, prólogos de libros y discursos, y por un largo artículo: Argentina en el nuevo eón del mundo, de marzo de 1971.

Se movió siempre dentro del nacionalismo peronista lo que le valió la persecución política, y en los último años de su vida apoyó a la izquierda peronista de la agrupación montoneros.

En estos Escritos Políticos preconiza un nacionalismo para la América sudcéntrica fundado en razones espirituales más que materiales: "Ante el hecho de la unificación geopolítica y económica bajo el implacable puño yanqui, aún queda a la América sudcéntrica la posibilidad de mantener su independencia espiritual y la voluntad de su soberanía política" (p.34).

Realiza la crítica a la democracia liberal burguesa como factor de crisis de nuestra inestabilidad política y nuestra sumisión a los poderes externos. Y a su idea de amistad democrática como obligatoria y ecuménica donde todos tienen que ser amigos en el orden internacional sin reparar que las dos condiciones esenciales de la amistad: la igualdad y la reciprocidad entre los grandes y los pequeños es imposible.

"La suma enemistad es para nosotros el liberalismo democrático; así como la única posibilidad de salvación, en este momento de nihilismo, es el nacionalismo integral" (p.90).

Y concluye con la teoría de los ciclos eónicos que tienen como hitos las grandes figuras históricas: Zarathustra que es el eón iranio y teogónico, Platón griego y ontológico y Cristo el eón teológico. "Y todas las circunstancias que nos rodean nos dicen que el eón cristiano ha cumplido su ciclo"(p.106).Reaparece entonces en la conciencia del hombre después de dos mil años el antiguo huésped: el ser eterno greco-parmenídeo. En este nuevo eón desaparece la libertad que es una gracia que el cristianismo otorgara al hombre antiguo. Así, "Frente al Zeus pantokrator, que es el símbolo del nuevo eón, nos recogeremos en la reflexión y la prudencia pero conservando intacta la voluntad de soberanía. Recojámonos en nuestro hogar y cuidemos allí el fuego sagrado de nuestra historia real desmitificada de todas las adherencias liberales. No aceptemos la mano que pueda tendernos el poderoso, pues es nuestro enemigo natural. Administremos bien nuestra desconfianza. Seamos implacables con los traidores a la Patria que es el delito mayor del hombre con la comunidad que integra.

Eliminemos de la formación de nuestros hijos los elementos irracionales que roen el alma de los jóvenes. Y para no amilanarnos ante el futuro que avanza, retengamos las palabras de Eurípides: duro es el destino.

Notas:
1. Viene como anillo al dedo para mostrar la erudición exquisita de don Nimio, esta anécdota. Corría el año 1981 y yo me encontraba trabajando sobre mi tesis de doctorado en la Sorbona de París bajo la dirección del máximo estudioso del siglo XX de la Metafísica de Aristóteles, el francés Pierre Aubenque, quien dictaba a la sazón un seminario magistral sobre el libro zeta. Cual no sería mi sorpresa al comprobar detalladamente que de Anquín, 40 años antes en Las dos concepciones del ente en Aristóteles que versa sobre el mismo libro zeta, utilizó toda la bibliografía que usábamos, algunos como novedad, en el mentado seminario, 40 años después.
2.- Corresponde al bibliófilo Jorge Alberto Linossi, la ficha bibliográfica más completa y exhaustiva realizada sobre Nimio de Anquín.
(*) Asesor del Consejo Directivo de la CGT y vice presidente del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES). Instituto Cultural Pcia. de Buenos Aires.
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