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Miguel Angel Virasoro (1900-1967): Un filósofo de raza

Por Alberto Buela (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 08/09/05.- Publicó su primer libro la teoría del yo como cultura en 1928 y cuatro años después edita su segundo libro, un pesado trabajo sobre La lógica de Hegel. Diez años después, en 1942, publica La libertad, la existencia y el ser, en donde se vislumbra ya el pensamiento propio de Virasoro. Este trabajo adquiere su culminación en su comunicación: Existencia y Dialéctica al congreso de filosofía de 1949. Y es a partir de esta fecha donde nos encontramos con el pensamiento maduro del filósofo santafesino. Y así entre múltiple artículos publica sus dos últimos libros: Para una nueva mirada del hombre y de la antropología filosófica (1963) y La intuición metafísica (1965).

Existen en Viraroso según nuestra opinión tres trabajos encadenados y concatenados: Libertad, existencia y ser; Existencia y Dialéctiica e Intuición metafísca que nos ofrecen la visión y versión más completa y acabada de su pensamiento.

Nuestro filósofo parte de la premisa que "el proyecto absoluto de toda existencia no podrá ser otro que el realizar su propio ser, llevar su propio ser a su total plenitud y desenvolvimiento... este es, el plan último de la libertad y de las cosas finitas" (1).

Para él como para todo existencialista la esencia del hombre es su existencia y el ser de ésta, es libertad. "El ser del Dasein (el hombre) deja de ser un fantasma fugitivo como en Heidegger para revelársenos inmediatamente como libertad" (2).

Virasoro parte de la premisa que la última sustancia de la existencia es la libertad, que "es la fuerza que conduce al yo hacia su más íntima esencia y gobierna su intrínseco proceso de autorealización" (3). La libertad es la raíz originaria e incondicionada del yo.

Ahora bien, establecida esta petitio principi razona nuestro filósofo con una lógica de acero: "La libertad singular del hombre que uno percibe en la experiencia metafísica como constituyendo su más radical esencia, no tiene su arraigo en sí misma, sino en algo más general, que está por debajo de ella, la nutre, la sostiene y le otorga su ser.....no es algo que él mismo pueda otorgarse, pues para ello debería posee de antemano la capacidad que se intenta crear...esta misma libertad debe, al menos en su raíz potencial, haberla recibido como un don carismático o como una emergencia inmanente de la trascendencia. Esta trascendencia interior al yo es lo que llamamos trascendencia abisal" (4) p.72

Vemos entonces como el filósofo, según Virasoro, conoce antes que nada por una intuición metafísica, que es la primigénea intuición, que: el ser es libertad y que ésta se realiza en las formas de finitud de las cuales el yo es la primera de ellas. De ahí que pueda afirmarse que el ser "no es" hasta que no se realiza en la multiplicidad de los individuos.

La intuición metafísica nos muestra la existencia de tres tipos de trascendencias: a) la abisal o por antonomasia, b) la colateral u oblicua y c) la cenital o arquetípica.

a) La abisal como su nombre lo indica, él término designa los abismos marítimos más profundos y oscuros, nos patentiza algo que rebasa el yo sin otra especificación. Nos muestra la relación con el abismo originario en donde se unen lo universal y lo individual en nosotros. Esta trascendencia abisal nos permite captar la peculiar conexión entre la subjetividad del individuo y la universalidad del ser. Entre el yo y la libertad. "ha sido definida como la captación del algo universal en la interioridad de nuestro yo singular" (5).

b) Rota la unidad originaria, la intuición muestra al yo siendo y actuando en el mundo y vinculado con los otros existentes. Es una trascendencia de carácter intersubjetivo. " Revela así su necesaria coexistencia con el otro, con un tú como estructura de su más íntimo ser" (6)

c) Este actuar en el mundo nos lleva a una tercera trascendencia, la cenital o arquetípica que está constituida por los modelos o proyectos que el hombre intenta realizar en el mundo durante el tiempo de su existencia. Indica "el proceso de autorealización gobernado por un ideal o proyecto de ser, libremente elegido y forjado" (7).

Lo expuesto nos revela que su pensamiento se constituyó a través de las lecturas de Hegel y Heidegger, aun cuando sufrió la influencia de otros autores como Descartes, Nietzsche, Husserl y Sartre(de quien fue asiduo traductor). Su método, el existencialismo dialéctico, es en realidad su propia filosofía, que como tal se distingue, en parte, respecto de los autores de quienes toma las ideas.

Así su dialéctica no va a ser como en Hegel deductiva sino inductiva. No va a ser una sucesión mecánica de síntesis de contrarios, sino que como dice su hija Mónica, también filósofa: "El existencialismo dialéctico supone una corrección de Hegel, la consigna de deslogizar, destrilogizar pues la dialéctica tiene su base en la existencia cuyo principio es la libertad. La dialéctica hegeliana prefija un campo de posibilidades que hace del espíritu una actividad mecanizada" (8).

En cuanto a su fenomenología, si bien acepta la versión dada por Husserl como ciencia de la aprehensión y descripción de lo dado. Su distanciamiento va a consistir en no aceptar el carácter estático por estar limitada a la "descripción de esencias" , sino que en Virasoro la fenomenología será de carácter existencial, lo que le permitirá a través de la intuición metafísica captar la experiencia de la peculiar conexión entre la subjetividad del individuo y lo universal. Que es lo que denominó, como vimos, trascendencia abisal.

Su método entonces va de intuición en intuición pero ésta no es intuición sensible como en Kant sino intuición metafísica que a su vez nos revela el fondo último del sentido de la existencia que es la realización de la libertad. Así lo originario de la existencia no es la angustia nacida de la conciencia de finitud ante la muerte como en Heidegger sino la ansiedad , entendida como sed y hambre de ser que me mueve a realizar la libertad. Es esta, a su vez, la corrección o modificación que hace el filósofo santafesino a la tesis del filósofo de Friburgo.

Algunas conclusiones

En su monumental obra Historia de la filosofía en Argentina afirma el templado profesor Caturelli: "No puede ignorarse la fuerza especulativa del pensamiento filosófico de Virasoro, muy por encima de otros autores coetáneos que, quizá por causas extrañas a la filosofía, tuvieron en su momento mayor "nombradía" e influencia personal. El tiempo, sin embargo, es un juez inexorable" (9).

La originalidad de su pensamiento radica en el análisis acabado de la intuición metafísica y su triple trascendencia. Lo cuestionable de su pensamiento, más allá de la profunda religiosidad personal de Virasoro, es que al no establecer una distinción real entre libertad como el fondo del ser y divinidad desemboca en un evidente panteismo.

Notas:
1.- Existencia y dialéctica: comunicación al Congreso de filosofía(Mendoza-1949) actas tomo II, p. 1097.-
2.- Existencia y dialéctica: idem ut supra, p. 1095.-
3.- La libertad, la existencia y el ser: Inst. filosofía UBA, 1942, p. 14.-
4.-La intuición metafísica: Ed. Lohlé, Bs. As., p. 72.-
5.- Idem ut supra, p. 125.-
6.- Idem ut supra, p.71.-
7.- Idem ut supra, p.71.-
8.- Virasoro, Mónica: El existencialismo dialéctico en Miguel Angel Virasoro, Bs.As. 2005, texto en internet.
9.- Caturelli, Alberto: Historia de la filosofía en la Argentina(1600-2000), Buenos Aires, Ed.Ciudad Argentina, 2001, p.725.- La cita precedente merece un pequeño comentario para hacerla más entendible. El profesor Virasoro fue dejado cesante por el interventor de la Universidad de Buenos Aires, José Luis Romero, puesto por el golpe de Estado de 1955 que derrocara al General Perón. Lo que lo obligó para mantener a su familia a peregrinar mensualmente como profesor contratado por diversas universidades. Así mismo mantuvo una polémica pública con el pope de la filosofía argentina de aquel tiempo: Francisco Romero, el capitán filósofo como lo llamó Alejandro Korn. Al respecto Luis Farré nos informa : "Escritas estas páginas los diarios han informado que Francisco Romero ha sido agraciado con el primer premio nacional de filosofía, año 1956. El único miembro del jurado, especialista en ciencias especulativas, el profesor Miguel Angel Virasoro, en una aclaración hecha pública, confiesa que se vio obligado a renunciar porque los demás miembros ya de antemano, sin tener en cuenta el mérito de otros posibles aspirantes, estaban comprometidos para otorgar el premio, a pesar que "demostré acabadamente que el capitán Romero no era un filósofo creador, sino un mero repetidor y divulgador de ideas ajenas, sin la profundidad y pleno dominio de la problemática filosófica contemporánea como puede ser el de un Carlos Astrada" (Carta en el periódico Propósitos, 12-3-1957).(Cfr. Cincuenta años de filosofía en Argentina, Buenos Aires, Ed. Peuser, 1958, p.171).
(*) Asesor del Consejo Directivo de la CGT y vice presidente del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES). Instituto Cultural Pcia. de Buenos Aires.
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