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El abogado Recalde: el Boroccotto del movimiento obrero

Por Alberto Buela (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 22/11/05.- Es sabido que cuando cualquier ciudadano llega a un cargo electivo de diputado de la Nación es porque forma parte de una estructura de poder. En el caso del abogado Héctor Recalde llegó a integrar la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires en un lugar de plausible elección gracias y merced a la presión que ejerció la CGT a través de la figura de Hugo Moyano, su secretario general. De modo tal que Recalde le debe el cargo de diputado a la CGT en primer lugar y a Moyano como su gestor.

Lo mismo ocurrió mutatis mutandi con Daniel Carbonetto en la elección pasada, quien colgado de la teta de la CGT "que lucha" llegó a diputado de la Nación y luego desapareció de su ámbito

A Recalde acaba de reclamársele un cargo de los cuatro que tiene a disposición para repartir entre varios colaboradores e investigadores de la CGT, que militan desde siempre (esto es, no cobran nunca) y respondió que: "Ubaldini lo había cagado y se había quedado con dos cargos", como si el pobre Saúl in letto mortis pudiera condicionar la decisión de alguien. Y en segundo lugar le dijo, a quien esto escribe que: "el era un sujeto autónomo", como si su cargo hubiera surgido desde un repollo. La idea de sujeto autónomo es de la más rancia raíz liberal, con lo cual Recalde como un nuevo Boroccotto, en lugar de ser una eyaculación precoz en política como acertadamente lo bautizara Vervisky, es un coitus interruptus de la política odierna.

Negar la quinta esencia del peronismo según la cual un hombre es siempre un hombre en situación (no hay hombre libre en una comunidad que no lo sea) después de haber llegado a diputado por el peronismo, es una mueca más del simulacro cotidiano a que nos tienen acostumbrados, los trepadores, los ventajeros, los falsos compañeros, quienes una vez que llegan a los cargos, como el zorro en el monte, con la cola tratan de borrar sus huellas.

Nos hacemos como el en caso de Carbonetto la misma pregunta para Recalde: ¿De qué le sirve a la CGT tener un abogado laboralista que antes de asumir se corta solo?. De nada.

Y saben porqué. Porque el mundo abogadil como dijera Ramón Doll tiene un circuito que va del estudio o buffet a la cátedra universitaria y de allí a la toga de los estrados judiciales, y siempre, pero siempre, siempre trabaja para el régimen, el establishment, el orden constituido, el status quo, más allá de algunos gestos para disimular su pertenencia. Es por eso que Napoleón pudo decir: "Si queréis hacer una revolución, cambiad el código civil".

(*) Asesor del Consejo Directivo de la CGT y vice presidente del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES). Instituto Cultural Pcia. de Buenos Aires.
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