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Luis Juan Guerrero y la formación de la conciencia nacional

Por Alberto Buela (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 24/11/05.- Luis Juan Guerrero (1896-1957). Nacido en Baradero cursó la escuela secundaria en el Nacional de La Plata, donde fueron sus maestros Alejandro Korn y Saúl Taborda. De formación política anarquista sin terminar sus estudios en Buenos Aires se trasladó a Alemania en 1923 donde se doctoró en filosofía en Zurich en 1926. Formó parte de la generación del 25 junto con otros filósofos como Francisco Romero, Carlos Astrada, Vicente Fatone, Miguel Angel Virasoro, Nimio de Anquín y Angel Vasallo. Enseñó en el Instituto del Profesorado y en las universidades de La Plata y Buenos Aires de la que fue declarado cesante a causa del golpe de Estado que derrocó a Perón en 1955, por su rector, el historiador español, José Luis Romero. Sus obras principales son: Psicología (1939), manual para la escuela secundaria con incontables ediciones, y su trilogía: Revelación y acogimiento de la obra de arte (1956), Creación y ejecución de la obra de arte(1957) y Promoción y requerimiento de la obra de arte(1967) escrito póstumo bajo el cuidado de su discípula Ofelia Ravaschino de Vázquez.

a) La estética

La estética de Guerrero, uno de los logros de máxima originalidad de la filosofía argentina, ha sido caracterizada por sus principales comentaristas en el tema: Alberto Caturelli (1), Manuel Trías (2), Sergio Sarti (3),Mirtha Russo de Fusari (4), Delfina Fernández (5), Guillermo Maci (6) y Adolfo Ruiz Díaz (7), como "estética operatoria", pues para nuestro autor "la belleza es el esplendor del ser puesto en obra".

Grosso modo los planteos de Guerrero se apoyan en el siguiente razonamiento: Ni la antigüedad ni el Cristianismo pensaron que era el hombre quien produce obras bellas, pues la obra sólo existía para. Sea este para en la antigüedad reflejar la totalidad ordenada del cosmos, sea para el Cristianismo reflejar los atributos divinos: ad major gloria Dei. Ahora, el hombre moderno no se limita a contemplar sino a poner en obra la belleza artística. "Somos nosotros, afirmará Guerrero, quienes vemos las estatuas góticas, no el hombre medieval que las veía para orar. Al separar lo sacro de lo profano las obras se alejan de todas estas conexiones provocando una estética autónoma" (8). La estética será así "operatoria" porque en ella ya no importa solo el contemplar, el ver, sino el operar. Y este operar tiene una triple dirección: a) Las operaciones artísticas que se reflejan en las categorías de "revelación y acogimiento", título del primero de sus volúmenes sobre estética. b) las potencias artísticas que se expresan en los procesos de "creación y ejecución", su segundo volumen, y donde el artista es un producto privilegiado de la obra de arte, y c) las tareas artísticas de "promoción y requerimiento" de la obra, su tercer y último volumen, y donde estudia las tareas de aquellos que llaman a la obra para que surja y exista.

Existe una circularidad estética entre estos tres momentos (manifestación- ejecución y tareas), circularidad que tiene un fin en si misma, y no en vista de ninguna trascendencia. Esta negación de la trascendencia hace de Guerrero un típico pensador moderno.

Así, en nuestra opinión saber operativo, entonces, es el saber que transforma la totalidad de la persona. En realidad no hay conocimiento sino hay transformación. En el fondo la denominada estética operatoria de Guerrero, más allá de lo que dicen la mayoría de sus comentadores o exégetas no se limita al ser puesto en obra sino que va más allá, que alcanza también al artista, transformándolo.

Entra a jugar acá la más poderosa idea de cultura (paideia=bildung=formación) según la cual la podemos entender como el hombre manifestándose, "la cultura no es sólo la expresión del hombre manifestándose, sino que también involucra la transformación del hombre a través de su propia manifestación" (9).

El hombre no sólo se expresa a través de sus obras sino que sus obras, finalmente, lo transforman a él mismo. Así en la medida que pasa el tiempo el campesino se mimetiza con su medio, el obrero con su trabajo, el artista con su obra.

Esta es la razón última, en nuestra opinión, por la cual el trabajo debe ser expresión de la persona humana, porque de lo contrario el trabajador pierde su ser en la cosas. El trabajo deviene trabajo enajenado. Y es por esto, por un problema eminentemente cultural, que los gobiernos deben privilegiar y defender como primera meta y objetivo: el trabajo digno. Esta imbricación entre el hombre y sus productos en donde en un primer momento aquél quita lo que sobra de la piedra dura o el hierro amorfo para darle la forma preconcebida o si se quiere, para desocultar la forma, y, en un segundo momento se goza en su producto, para, finalmente, ser transformado, él mismo, como consecuencia de esa delectación, de ese sabor (sapio) que es un saber (sapio). Ese saber gozado, experimentado es el que crea la cultura genuina.

Así la secuencia cultura, cultivo, enraizamiento, fruto, sabor, sapiencia y cultura describe ese círculo hermenéutico que nos propone todo saber operatorio.

Círculo que se alimenta dialécticamente en este hacerse permanente que es la vida del hombre, en donde comprendemos lo más evidente cuando llegamos a barruntar lo más profundo: que el ser es lo que es, más lo que puede ser.

b) otros trabajos

El otro aspecto, menos estudiado de la obra de Guerrero es el que se encuentra vinculado al campo de lo genérico de la axiolgía, la ética y la formación de un pensamiento nacional.

Y acá se destacan tres trabajos: 1)El problema de la conciencia nacional en su formación ética y desarrollo histórico (1944). 2.-Tres temas de filosofía argentina en las entrañas del Facundo (1945) y 3) Determinación de los valores morales: materiales para la construcción de una axiología general como fundamento de la ética axiológica(1983), escrito póstumo bajo el cuidado del profesor Diego Pró. (10)

El primero de estos trabajos, El problema de la conciencia nacional en su formación ética y desarrollo histórico (1944), un escrito político-filosófico, fue inhallable para nosotros . El profesor Manuel Trías la menciona en su trabajo sobre Guerrero. Está también su discípula María Angela Fernández (circa 1950-1980) que lo menciona ejerciendo influencia, no sólo por su título, sobre el historiador Juan José Hernández Arregui, pero "el poncho no aparece".

El segundo de estos trabajos, que lleva en su edición de 1988 el estudio introductorio del profesor Rodolfo Agoglia, quien fuera su alumno, Guerrero va a sostener que existen tres temas de filosofía argentina que están ya pergeniados en las tres partes en que se divide el Facundo: La primera que es el terreno, el paisaje, el teatro sobre el cual va a representarse la escena; la segunda el personaje, con su traje, sus ideas y su sistema de obrar, y la tercera, la visión del futuro de la Patria a través de los males presentes.

La división de la obra corresponde rigurosamente a los tres temas del pensamiento Iluminista del siglo XVIII que guió a los hombres de la Revolución de Mayo, pero enseguida vemos que la disposición de estos temas ya no es iluminista sino romántica. Pues en primer lugar aparece la escenografía. El desierto no está vacío como para los iluministas sino que está lleno, tiene una sustancia histórica y social, lo que Sarmiento llamó: La barbarie. Su vida propia es la del feudalismo español extraviado en la inmensidad de la pampa. En segundo lugar el hombre, emblemáticamente representado por Juan Facundo Quiroga, símbolo bárbaro por antonomasia, vivo en las tradiciones populares y en las revoluciones argentinas. El representante del "genio nativo" según Saúl Taborda con su idea de "lo facúndico". Y tenemos en tercer lugar, como tarea, que estructurar una visión de futuro a través de los males del presente, intentando la formación de una conciencia nacional.

En cuanto al último de sus trabajos estudiados aquí: Determinación de los valores morales, estudia Guerrero sucesivamente: a) las estructuras de la vida estimativa(sentimientos, percepciones, representaciones); b) el ámbito de los valores, donde aparece su tesis más personal sobre el asunto; c) la realización de los valores y d) los fundamentos de una ética axiológica.

Su tesis más personal aparece en el tratamiento del ámbito de los valores cuando sostiene que éstos son cualidades terciarias de las cosas. Es sabido que las cualidades primarias pertenecen por su esencia al objeto, por ejemplo; la sustancia; que las cualidades secundarias son las que tiene el objeto con referencia a otro, por ejemplo el color; mientras que las cualidades terciarias son las que tiene un objeto con referencia a otro y a un sujeto que discierne entre ambos, por ejemplo la jerarquía.

En cuanto a la determinación de los valores se lleva a cabo a través de las categorías de cualidad, cantidad, relación y modalidad. Así, la cualidad nos habla de la "polaridad" que caracteriza a todo valor. Todo valor supone un disvalor, o dicho de otro modo, valores positivos llaman a los negativos: lo noble a lo innoble, lo puro a lo impuro, lo distinguido a lo vulgar.

La cantidad nos dice que los valores se dividen en singulares y plurales. Así las vivencias tienen un carácter singular , por ejemplo un descubrimiento para el investigador; en cambio valores como lo bello, lo agradable, admiten una pluralidad de realizaciones.

La categoría de relación nos indica que los valores se pueden dividir en propios y consecutivos. Los primeros son aquellos que mantienen su carácter de valiosos independientemente de los otros valores, mientras que un ejemplo de valor consecutivo es lo útil, que tiene su sentido en otro.

Finalmente tenemos al categoría de modalidad, que nos viene a decir que los valores tienen una relación jerárquica entre sí, que existen valores superiores e inferiores, y que tal jerarquía o escala existe independientemente de la preferencia del sujeto.

c) conclusión

Vemos pues que Guerrero nos deja tres ideas básicas en su larga, trabajosa y fecunda producción filosófica: a) la de la filosofía como saber operativo, según el cual no existe verdadero saber sino transforma a la persona que lo busca. Y en este sentido es un verdadero existencialista. b) todo ese saber en el orden histórico, político y social tiene que estar dirigido a la formación de una clara conciencia nacional y c) este saber está fundado en valores objetivos, producto de nuestra experiencia histórica como nación, y jerárquicamente ordenados. Con lo cual Guerrero, se convierte en un pensador opuesto a la "etapa de la nivelación" que está viviendo el mundo de hoy con la homogeneización de todas la culturas en una sola globalizada. Que tiene su expresión en el pensamiento único y políticamente correcto.
Notas:
1.- Caturelli, Alberto: La estética operatoria de Luis Juan Guerrero, en La filosofía en la Argentina, Bs.As. Sudamericana, 1971, pp.134 a 136.

2.- Trías, Manuel: Luis Juan Guerrero y su estética operatoria, Mendoza, 1970,revista Cuyo, t.VI,p.7 a 22.

3.- Sarti, Sergio: Panorama della filosofia ispanoamericcana contemporanea, Milano, Cisalpino-Goliardica, 1976, pp.353 a 355.
4.- Russo de Fusari, Mirtha: Las ideas estéticas en la obra de Luis Juan Guerrero, Mendoza, 1971, revista Cuyo, t. VII, p.45 a 82.
5.- Fernández, Delfina: Las ideas estéticas de Luis Juan Guerrero, Mendoza, 1988, revista Cuyo, t. V, p.171 a 192.
6.- Maci, Guillermo: Ideas fundamentales de la estética de Luis J. Guerrero, La Plata, 1961, revista Buenos Aires I, pp.259 a 267.
7.- Ruiz Díaz, Adolfo: Luis Juan Guerrero y su estética operatoria, Buenos Aires, 1975, revista Cuadernos de Filosofía, N° 22-23 pp.171 a 182.
8.- Guerrero, Luis, J.: Revelación y acogimiento, Bs.As., Losada, 1956, p.42
9.- Buela, Alberto: Aportes al pensamiento nacional, Bs.As., Ed. Cultura et labor, 1987, p.44.
10.- Existen textos de otros seminarios dictados por Guerrero, uno de los cuales, el perteneciente a 1955 que es mencionado por Edgardo Albizu, pero comentado en forma tan abstrusa, oscura y plena de neologismos, que uno termina sin entender nada. Estilo propio de ciertos profesores de filosofía, que como dijera Nietzsche: "oscurecen las aguas para que parezcan más profundas".
(*) Asesor del Consejo Directivo de la CGT y vice presidente del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES). Instituto Cultural Pcia. de Buenos Aires.
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