Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Suramérica en la geopolítica mundial

Por Alberto Buela (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 02/01/06.-

Indice

  • a) Criterios ideológicos o tensiones políticas
  • b) Comunidad suramericana de naciones
  • c) Comunidad suramericana y sus enemigos
  • d) Inserción argentina en la nueva estrategia suramericana
  • e) La Antártida suramericana
  • f) ¿Hacia una comunidad suramericana de naciones?

a) Criterios ideológicos o tensiones geopolíticas

Liquidada la bipolaridad con la caída del Muro de Berlín en el 89 y la implosión de la Unión Soviética en el 91, en las relaciones internacionales comenzaron a pesar más las tensiones geopolíticas que los criterios ideológicos.

Y así fue que comenzaron a destacarse geopolitólogos como Alexander Dugin y Robert Steukers (ignorados por la inmensa mayoría de los lectores) por sobre los remanidos y renombrados analistas internacionales como Alvin Topfler o Francis Fukuyama.

Es que los criterios ideológicos como son los criterios sobre la organización económico-política de los Estados quedaron de lado para dejar paso, al peso de la población, las riquezas escondidas de los Estados-nación, las similitudes y diferencias culturales y la mayor o menor aproximación religiosa.

Quedaron de lado los criterios ideológicos en las relaciones internacionales porque el marxismo leninismo como organización política alternativa no es ninguna opción plausible ante el discurso monocorde y políticamente correcto del capitalismo demoliberal burgués que se impuso de manera planetaria.

Vuelven entonces por sus fueros los criterios geopolíticos y geoestratégicos en el análisis de las relaciones internacionales. Y así como hace treinta años estaban demonizados y arrumbados en el baúl de los recuerdos Kjellen (1864-1922), Ratzel (1844-1904) Mac Zinder (1861-1947) y Haushofer (1869-1946), hoy en día no hay politólogo ni cientista social que pueda permitirse ignorarlos, si pretende desarrollar su disciplina con algún mérito.

Nosotros, desde nuestro lugar en el mundo: Suramérica, hace ya varios años que nos preguntamos por su sentido, y nos venimos planteando el tema de una estrategia suramericana independiente y autónoma que la hemos denominado teoría del rombo, porque en sustancia consiste en vincular geopolítcamente Buenos Aires- Lima- Caracas y Brasilia, lo que forma la figura de un rombo irregular. Esto constituye primero un espacio bioceánico con salidas tanto al Pacífico como al Atlántico, que posee un heartland encerrado y protegido por las líneas estratégicas que unen los distintos vértices.

La participación argentina en ese corazón de la tierra , según hemos propuesto, se debe realizar a través del eje Salta-Santa Cruz de la Sierra, porque la estrategia del Estado brasileño nos veta e impide nuestro acceso fluvial a través del Paraná-Paraguay-Guaporé. Además de contar con la renuente y esquiva participación del Paraguay, Estado meramente comercial, y por lo tanto absolutamente comprable, que acaba de autorizar la instalación de una base norteamericana en su Chaco, otorgándole extraterritorialidad a sus potenciales 16.000 marines.

Pero claro está, ella es nuestra geoestrategia suramericana a la que se opone la potencia hegemónica del continente americano, que con el Plan Colombia instaló sus marines a un tiro de piedra del Amazonas, presionando sobre la línea Lima- Caracas; con su Plan de la Triple Frontera (Argentina-Brasil-Paraguay) interviene directamente sobre el acuífero guaraní y presiona sobre la línea Buenos Aires-Brasilia. Con la instalación de la base en el Chaco paraguayo, documentadamente denunciada por nuestro amigo e investigador del CEES, Carlos Pereyra Mele (1), ejerce impedimento en la línea Buenos Aires- Lima y presión directa en este caso sobre el corredor estratégico Corumbá-Santa Cruz- Puerto de Trinidad. Como pude apreciarse, de este hipotético rombo queda solo un eje, Brasilia-Caracas, sin presión directa de los Estados Unidos. De todas maneras tanto desde Guyana como de Surinam, protectorados coloniales simuladamente independientes, puede operar sin ningún problema.

Fidel Castro cuando estuvo en Argentina el 25 y 26 de mayo de 2003 declaró a la prensa: "Es vital que Argentina, Brasil, Perú y Venezuela lideren un cambio en América. Y aclaró: Hablo como un observador externo sin incluir a Cuba en un posible eje suramericano" (2). ¡Qué interesante observación!. De Castro se puede decir que conculca las libertades individuales, que se perpetúa en el poder, que está viejo y divaga un poco, pero lo que no nos está permitido es pensar que tiene una estrategia pro norteamericana. Si algo representa y va a representar en la historia, es la postura independiente y autónoma respecto del imperialismo norteamericano, cosa que ha hecho desde 1959. Ahora bien, si un hombre resistió durante, hasta ahora, 46 años, en el poder y a pesar de los bloqueos, las invasiones y las bases en su territorio, no cayó; esto nos está diciendo que este hombre sabe de estrategia, no es un improvisado ni un aprendiz.

Este argumento de autoridad que estamos esgrimiendo, muestra dos cosas: que esta nueva estrategia suramericana que proponemos es la correcta, aun cuando nuestra cancillerías no la adopten y, segundo: que en los grandes líderes mundiales, también prima el planteo estratégico sobre el planteo ideológico. La autoexclusión de Cuba por parte de Castro es una prueba de ello.

Hoy el mundo está funcionando bajo dos parámetros o criterios internacionales. Por un lado, la potencia talasocrática mundial que permite y alienta tanto en las cancillerías europeas como sudcentroamericanas un criterio ideológico para intervenir en el mundo. Así, alienta sus orientaciones hacia lo semejante a ellas: apoyo a gobiernos de corte socialdemócrata, e ideología de los derechos humanos, mientras que ellos- los yanquis- se reservan los criterios geoestratégicos de "combatir al fundamentalismo islámico en Irak" y, al mismo tiempo, permitir la creación de la república musulmana de Kosovo en el heartland europeo. Tolerar en Ruanda el genocidio de los Tutsis por parte de los Hutus sólo por desplazar a Francia en la región, pero al mismo tiempo rasgarse las vestiduras vociferando en todos los foros internacionales, cuando Rusia elimina a los chechenos en el teatro tomado de Moscú, para debilitar el prestigio ruso.

Hay hoy unas pocas cancillerías en el mundo que han adoptado criterios geoestratégicos: Estados Unidos, Israel, Cuba, Irán, China, probablemente India, quizás Venezuela, pero el resto continúa atada a los criterios ideológicos en el orden internacional de "lo semejante llama a lo semejante". Así, por caso, nuestra cancillería envió a Bolivia un piquetero de la izquierda progresista para hablar con Evo Morales, otro gran progresista altoperuano, con lo cual no resolvieron nada, pero avalaron las elecciones "democráticas" para dentro de seis meses, que era lo que quería la Casa Blanca, para tener tiempo en la construcción de un candidato de ellos. Que seguramente será el que gane.

A nuestras cancillerías suramericanas las entretienen desde Yanquilandia con conneries (en criollo, boludeces). Ora, las asusta con el cuco Chávez, ora con los narcotraficantes, ya con los terroristas islámicos de la triple frontera. Cuando se sabe que Chávez está haciendo unos esfuerzos extraordinarios para mantenerse en el poder, que cuando Escobar Gaviria, el más poderoso jefe de la droga, ofreció pagar al contado la deuda externa de Colombia lo asesinaron, y que, los terroristas islámicos del Paraguay son en el mejor de los casos unos enriquecidos turquitos (árabes) mercachifes.

Pero no obstante ello, nuestra cancillerías compran a paquete cerrado, en nuestro caso la organización de la IV Cumbre de las Américas de noviembre en Mar del Plata, para que hagamos el simulacro de deliberar cuando la decisión ya fue tomada previamente. Solo participamos para convalidar.

Si realmente deseamos participar en forma activa, incluso más allá de nuestra pobreza, como Estado-nación en el concierto mundial debemos darnos y actuar en orden a una política internacional fundada en criterios estratégicos. Ahora bien, si dichas tensiones geopolíticas encuentran además criterios ideológicos compartidos, esto se transforma en lo óptimo, que como es sabido es lo superior a lo bueno.

En la construcción de la Comunidad suramericana de naciones, comenzamos con la monserga de la democracia y los derechos humanos(criterio ideológico), en lugar de hacerlo a partir de una estrategia común suramericana(criterio geopolítico). Una vez más pusimos el carro delante del caballo, con lo cual el carro no marcha y el caballo está al ñudo.

b) La Comunidad suramericana de naciones

Se firmó en Cuzco (Perú) el 8 de diciembre de 2004 el acta fundacional de la Comunidad suramericana de naciones con la participación de los nueve países hispanohablantes y Brasil, más Inglaterra y Holanda, perdón, más Guyana y Surinam.

Se eligió Cuzco o Cusco como quieren los indigenistas, (claro está, los indios no usaban la zeta que suena más a gallego) que ha sido declarada la capital profunda de la América del Sur.

Se eligió el día de la Virgen María, esto es, de la Inmaculada Concepción, que para el mundo católico, la religión inmensamente mayoritaria de Suramérica, es de singular importancia religiosa y calendaria.

Se eligió, al contrario de la Unión Europea, comenzar primero por una integración de carácter político, ya que económica es imposible pues todos nuestros recursos están en manos de las multinacionales luego de la década de los 90 que desgüasó las empresas estatales.

Pero lo que no se eligió es comenzar por la preferencia de nosotros mismos y privilegiar nuestra índole cultural y lingüística, dejando entrar con voz y voto y en pie de igualdad a dos enclaves coloniales como son Guyana y Surinam, caballos de Troya de Inglaterra y Holanda, y por ende de los Estados Unidos en el corazón mismo de esta naciente comunidad de naciones.

Dice el viejo Aristóteles al comienzo del tratado De Caelo que un pequeño error al principio es grande al final. ¿Cuál es el beneficio para esta naciente comunidad que le aportan Surinam y Guyana?. ¿Multiplicar el equipo de traductores?. No hay que ser estulto ni en la vida ni en la política. Comenzamos rifando alegremente el rasgo más característico de Suramérica: la unidad idiomática.

Cualquiera que haya estado en Guyana y Surinam sabe que estas naciones no han dejado de ser simples colonias de Inglaterra y Holanda. Su soberanía nacional es un flatus vocis (para los que no saben latín de flatus viene flatulencia). Son un proyecto grotesco de naciones, cuyo destino tendría que ser Suramérica, pero que las cancillerías de sus metrópolis las piensan como caribeñas.

Y aquí aparece el as de la manga de la política estadounidense para la región, lograr introducir en la casi nonata Comunidad suramericana de naciones por vía de Surinam y Guyana a las naciones del caribe, con lo cual en el momento de votar (porque el régimen que se dará no puede ser otro que democrático y , por lo tanto, regido por la ley de la mayoría) los diez países hispanos más Brasil quedarán en minoría.

Todo indica que esto será de un intento más de unidad americana tirado a la basura, merced a la estulticia de nuestros políticos vernáculos que se conforman con la apariencia de los hechos.

Los grandes diarios de Argentina (Clarín y La Nación) y de Brasil (Estado do Sao Paulo y Folha) hablan de zona de libre comercio y ponen énfasis en la interconexión física. ¿Pero quiénes son los que comercian? Y ¿Cuáles mercaderías salen de América del Sur?. Los grandes diarios cuando sostienen que el principal objetivo es lograr zona de libre comercio se inclinan a pensar que lo es como un paso para el libre comercio internacional y no una zona de libre comercio sólo para los miembros.

Interesantes anfibologías que nos presentan los mass media. No se acaba de construir un gran espacio que puede llegar a ser autocentrado económica y políticamente, cuando ya lo están bastardeando con ideas espurias.

No va a faltar algún tonto de capirote, como decían nuestros padres, que en nombre de la democracia lingüística comience a hacer campaña para que en este Comunidad suramericana de naciones se impongan en pie de igualdad las lenguas indígenas, y así transformar un proyecto unitario en una babel inentendible. Ya hemos leído algún artículo al respecto.

Resumiendo, si esta unidad geográfica, política, lingüística y confesional que es Suramérica la quebramos con la introducción de elementos heterogéneos a ella ab ovo (desde el inicio) poco futuro le vemos. Una vez más los enemigos de la unidad iberoamericana han comenzado a trabajar en su contra, aún antes de que pueda plasmarse, como lo han hecho desde siempre.

c) La Comunidad Suramericana y sus enemigos

Es sabido- desde Alcmeón de Crotona, siglo VI a.C. para acá, pasando por Platón y terminado en Carl Schmitt, - que la distinción política fundamental es aquella entre amigo-enemigo.

El lanzamiento de la Comunidad Suramericana de Naciones realizado a fines del 2004 en Cuzco, Perú, pareciera tener sólo amigos. No sólo se convocó a los diez países suramericanos sino también a los enclaves coloniales de Holanda, Inglaterra en los pseudo países de Surinam y Guyana. Se olvidaron de Trinidad y Tobago, Guayana francesa y Malvinas para hacer cartón lleno con el territorio de la América del Sur.

Esta convocatoria realizada desde la ingenuidad política internacional más evidente tiene, a pesar de la buena voluntad de sus creadores, sus enemigos. Y estos son, en primer lugar, sus mismos creadores.

Desde las guerras de la independencia venimos hablando los americanos del sur de la unidad del continente y cada vez que se planteó un proyecto de unidad, éste fue regularmente saboteado y bastardeado por la injerencia norteamericana e inglesa. Es ésta, la primera lección que aprende todo aquel que se pone a trabajar en los múltiples y variados proyecto de unidad suramericana, continental, hispanoamericana, latinoamericana, indoamericana, etc,etc. que el "mundo bolita" se ha querido dar ab ovo. Ignorarlo o darlo por superado es un error mayúsculo que solo puede pagarse con el fracaso.

Nadie con un mínimo conocimiento en política internacional puede pretender llevar adelante con cierta verosimilitud un proyecto, cualquiera sea, en donde se invita a participar in nuce, desde sus fundación, a los enemigos históricos de dicho proyecto.

Más allá de la mayor o menor inepcia de los gestores del proyecto de Comunidad suramericana, el otro enemigo es pretender llevarlo a cabo desde lo "políticamente correcto". Perón que sabía un poco más sobre el tema y que en su tiempo intentó, y no pudo llevarlos a cabo, proyectos como el ABC y el ATLAS para el cono sur de América, decía que : para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos. Y lo que se intenta acá es un gran y loable proyecto, una gran tortilla, pero sus creadores no quieren romper ningún huevo. No quieren sacar los pies del plato respecto del proyecto del one world de Bush padre e hijo.

No existe ninguna posibilidad real de construir un gran espacio distinto a los existentes hoy en el mundo a partir de "lo políticamente correcto" , y ello es así porque la idea de uniformidad políticamente homogeneizada es la que conviene a los poderes mundiales.

En que especifica a la Comunidad suramericana de naciones una altisonante declaración de fe democrática en los derechos humanos si los diez países no afirman a renglón seguido y en forma taxativa su voluntad de constituir un gran espacio económicamente autocentrado y con una moneda única. Espacio que viene a sostener que el mundo no es un uni-verso. Esto es, no hay una sola versión de lo que es el mundo, sino que éste es más bien un pluri-verso y una de estas versiones es, específicamente, la que ofrece esta Comunidad de naciones de la América del Sur.

Y cuando decimos "espacio autocentrado" no nos referimos a una economía cerrada, a un mercado comercial cerrado como pretendía Fichte (3), sino al rescate de aquellas ventajas comparativas que por naturaleza tienen nuestros diferentes países, y que ello se volcó en este tiempo de la técnica en una increíble complementación tecnológica, que otorga a este gran espacio suramericano una real autonomía económica.

Un espacio autocentrado que se extiende por más del doble del territorio de los Estados Unidos o de toda Europa. Por casi 18 millones de kilómetros cuadrados y con 50.000 km. de vías navegables en su interior con el 27% del agua dulce del planeta y con una plataforma antártica suramericana de 1,3 millones de km2. Con una población monolingual luso-hispano de aproximadamente 360 millones de habitantes.

Estos datos poderosos, estas megacifras tomadas al azar son demasiado importantes por sí solas para ser decodificadas política y económicamente por hombres mediocres. Que repiten la monserga de afirmar "más de lo mismo". Que afirman ingenuamente que como el imperialismo está distraído con Iraq, Irán y Siria, nosotros por esta latitudes podemos hacer lo que queramos. Es necesario un estratega o en su defecto una conducción colegiada de los más aptos.

Dice por ahí, en algún lugar, el filósofo Heidegger que lo grande nace grande. Y este gran proyecto necesita de un acto de grandeza de aquellos que hoy tiene el poder (potestas) para convocar a aquellos que tiene autoridad (auctoritas), los que por virtud o sabiduría conocen más del tema.

No malogremos la única idea estratégica válida de América del Sur para el siglo XXI por no convocar a los mejores en su construcción. Nuestros países tienen autoridades en la materia. A pluma alzada recordemos en Uruguay a Quaglotti de Bellis, Methol Ferré; Brasil a Helio Jaguaribe, Moniz Bandeira; Chile a Pedro Godoy, Primo Siena; Bolivia a Soliz Rada, H.C. Mansilla; Perú a Fuenzalida Vollman; Colombia a Corsi Otálora; Ecuador a Catón Villacreces; Venezuela a Edgardo Lander; Paraguay a Báez Roa y Argentina a unos cuantos más.

Este es un llamado a aquellos que conducen la realización de esta magna idea para que rompan el corset de "los mismos" (nos referimos a los pensadores orgánicos del establishment) y convoquen a "los otros". A los que piensan diferente a como "se piensa", a los que piensan distinto, a los pensadores alternativos, a los no -conformistas.

Es que no se puede con "lo mismo" hacer otra cosa diferente de lo que se ha hecho, así como no se puede reformar una sociedad recurriendo a los mismos instrumentos que la han llevado a su situación actual. Estas son verdades de plomo, que se caen de maduras por su propio peso. Los latinos tenían una lograda expresión: eadem omnia semper nullius reditus.( siempre lo mismo no pasa nada).

d) Inserción argentina ante una nueva estrategia suramericana

El marco político-ideológico

Si la quiebra o mejor aún, el fracaso de la modernidad, ha mostrado algo como evidente en el orden internacional es que la idea racionalista del mundo como universo ha dado paso a la evidente constatación de que el mundo debe ser entendido, mas bien, como un pluriverso.

Cosas que sabían de antaño los pensadores premodernos, y que fueron sepultadas por la lápida brillosa del iluminismo que pretendió homogeneizar el mundo bajo un solo modelo: el racional-progresista, han vuelto por sus fueros a tomar vigencia. El mundo no es uno, a pesar del proyecto Bush del one world. El mundo está constituido por plurales y variadas versiones del hombre y sus problemas. Es un pluri-verso y no un uni-verso y en esta variedad de versiones y visiones nosotros los argentinos junto con el resto de los suramericanos tenemos algo que decir, sea por lo específico de nuestra situación, sea por la índole de nuestra idiosincrasia.

En primer lugar rechazamos, por inverosímiles, no plausibles, las ideas de Occidente como un todo único y luego la de Latinoamérica semánticamente vacua e imprecisa, amén de espuria por su origen colonial francés, y pretendemos presentar, con la teoría del rombo, figura formada por la unión de las cuatro capitales suramericanas: Caracas, Brasilia, Buenos Aires y Lima, una respuesta verosímil, de posible realización, una nueva estrategia para la región. Recordamos al respecto el juicio del eminente sociólogo brasileño Helio Jaguaribe, quien en carta personal nos decía: "Estimaría, sobre el asunto, decirle, muy brevemente, que concuerdo integralmente con su tesis central, en el sentido de que la política externa argentina(y brasileña) no puede más ser un latinoamericanismo declarativo. Debe ser antes que nada una efectiva política suramericana" (4).

La posibilidad cierta de construcción de un espacio autocentrado con capacidad de satisfacerse a sí mismo en todos los órdenes y de carácter bioceánico, con salida a los dos océanos, nos obliga a pensar algo distinto a lo hasta ahora existente. No descartamos un Mercosur ampliado o en una unión de éste con el Pacto Andino, pues bien sabemos que se debe trabajar sobre lo que ya existe, la creación ex nihilo solo pertenece a Dios, pero tenemos la pretensión de plantear, de buscar, de intentar algo diferente a lo propuesto hasta el presente.

El marco de pertenencia de este trabajo sobre nueva estrategia suramericana, no ha sido, para sorpresa de muchos, ningún centro de altos estudios internacionales, sino las secretarías de cultura y prensa de la antigua CGT rebelde.

Cuesta creer que los voceros del pensamiento políticamente correcto que no son otros que los del progresismo decimonónico en su versión siglo XXI, rechacen y minusvaloren todo aquello que pueda salir del ámbito sindical o no-académico, pero las cosas son así. ¿Quién le pude hacer comprender al ex secretario de cultura Torcuato Di Tella que en el movimiento obrero organizado no sólo se lee Anatole France, como declaró en su visita a la CGT?. ¿Que existe producción cultural más allá del Centro San Martín, el Centro Recoleta o el Palais de Glace?. ¿Quién puede hacer comprender a Elisa Carrió, la dirigente progresista de la tercera fuerza política en Argentina, que sostener que somos un pueblo adolescente es, mutatis mutandi, sostener la misma tesis que el conde de Buffon o de Pauw para quienes, tanto hombres como fieras sufren en nuestras tierras americanas una involución que los convierte en especies inferiores o degradadas de las originales, vgr. El puma es un león sin melena, los aborígenes son adolescentes pues no tiene barba?

Por supuesto que en este planteo de una nueva estrategia suramericana no ha sido tenido en cuenta el Cari (Centro argentino de relaciones internacionales), no sólo por liberal y masón, sino porque las neuronas de nuestros estrategas en política internacional están quemadas con la lectura de los libros de la intelligensia anglonorteamericana, que sostiene a raja tabla que no es posible una estrategia autónoma internacional para la América del Sur. Si hasta autores yanquis de indiscutible honestidad intelectual como Paul Piccone, el director de la revista neoyorkina de la new left comunitarista de ciencia política Telos nos llega afirmar en carta personal:

"The South American Grossraum is very undeveloped and does not deal in any way with socio-economic relations between North and South. It is also unclear how any kind of South American Grossraum will be able to thrive independently of favorable relations with the US." (5). "El llamado gran espacio suramericano está poco desarrollado y no encaja, de ningún modo, con las relaciones socioeconómicas entre el Norte y el Sur...Tampoco está claro como cualquier tipo de gran espacio suramericano puede ser apto para prosperar en forma independiente de las relaciones favorables con los Estados Unidos".

A lo que le respondí: "Caro Piccone: tu opinión es la opinión de la conciencia norteamericana y está muy bien que no concuerde con la nuestra".

La sola mención de la intención de construir un gran espacio suramericano levanta objeciones en la conciencia anglosajona. Dado que la construcción de un gran espacio autocentrado crea una instancia de poder no previsto por los que manejan esta gran maquinaria llamada "nuevo orden internacional".

También podemos renunciar a nuestras inquietudes y vocaciones de cambio y dejar las cosas como están. Dejar que los periodistas nos sigan intimidando con su versión políticamente correcta acerca de lo que ocurre y debe ocurrir. Que los embajadores del orden oficial sigan haciendo su trabajo en pos de la consolidación del statu quo reinante. Que la conciencia crítica se reduzca a contar anécdotas sobre lo que ocurre. Que el mundo abogadil justifique el no cambio de las estructuras. Que el mundo financiero siga como centro de los intereses mundiales. Que el sálvese quien pueda sea la norma universal de convivencia.

Todo ello puede ser, pero no es el mundo al que el hombre está destinado. Y si ello prima el hombre terminará transformándose en un homúnculo.

Hace un tiempo nomás, al jefe del Ejercito General Bendini se le ocurrió hablar del peligro de una Patagonia despoblada y desarmada y el periodismo en su conjunto lo acusó de reflotar el Plan Andinia de ocupación por parte de los judíos del sur argentino, en lugar de indagar si el Estado de Israel tiene o no planes de acción en tal sentido.

El Estado argentino al igual que la mayoría de los Estados suramericanos ha sido superado en poder y reflejos por las transnacionales del dinero y por los lobbies de decisión política, de modo tal que poco puede hacer solo o aislado. Está limitado en la actualidad a la mera administración de la cosa pública menuda. Carece de un cuerpo dirigente con convicciones políticas profundas que privilegien el interés nacional. Existen, eso sí, en algunos dominios, equipos gerenciales, vgr. El Banco Central, la Aduana, la Dirección Impositiva, pero sin convicciones políticas, sólo tomados como salidas laborales.

Se cuentan por miles ya los trabajos que muestran la inconveniencia de pertenecer al ALCA y los beneficios que reportaría la profundización del Mercosur para nuestros países, sin embargo nunca falta un buey corneta que sostenga como beneficioso el subordinar nuestros intereses a los de Estados Unidos.

A propósito de la Teoría del Rombo

Desde hace más de cuatro años en el marco del Primer Encuentro de Pensamiento Estratégico de la Patria Grande(29-3-01 en Buenos Aires) y desde el marco de pertenencia de la CGT, venimos planteando la denominada Teoría del Rombo.

Vinieron luego, el Congreso de Trabajadores Bolivarianos en Caracas (2002); el Segundo Encuentro(2002); el Foro Social Mundial de Porto Alegre (2002); el Tercer Encuentro(2003) y múltiples congresos en el interior del país. Todos ellos con la participación de personalidades políticas, académicas y consulares de los países de América del Sur. Se realizaron además publicaciones de todo tipo para su difusión, incluso quedó plasmada en un libro Metapolítica y Filosofía (6).

Todo esto para decir que cuando hablamos de la Teoría del Rombo lo estamos haciendo sobre algo medianamente conocido, estudiado y aceptado. Se denomina así porque es el pensamiento que busca expresar una Nueva Estrategia Suramericana y que en su formulación plantea la unión de cuatro vértices: Buenos Aires, Lima, Caracas y Brasilia, lo que forma un irregular rombo.

Esta teoría busca una complementación de Mercosur más Pacto Andino a través de la consolidación de un gran espacio en América del Sur, que reúne las características de bioceánico, económicamente autocentrado, tecnológicamente complementario, políticamente confederado e interconectado entre sí mediante el aprovechamiento de los 50.000 km. de ríos navegables en su corazón interior, en su heartland.

Corredores Bioceánicos

Existen potencialmente dos tipos de corredores bioceánicos en América del Sur; los fluviales combinados con los terrestres y los únicamente terrestres.

Nosotros creemos, y esta es nuestra tesis, que sólo los primeros son realmente viables y económicamente plausibles.

Las vinculaciones hidroviales que permiten una interconexión bioceánica son cuatro:

  • 1.- El sistema Orinoco-Meta que vincula Puerto Buenaventura (Colombia) con Puerto Ordáz (Venezuela) con 1866 km. de vía fluvial y 779 km. de carretera.
  • 2.- El sistema Amazonas- Putumayo que une el puerto de Belem do Pará (Brasil) con el de San Lorenzo (Ecuador) con 4535 km. de vía fluvial, 230 de carretera y 549 de ferrocarril.
  • 3.- El sistema Amazonas-Marañón que une los puertos de Belem do Pará (Brasil) con el Chiclayo (Perú) con 4796 km. de vía fluvial y 700 Km. de carretera.
  • 4.- La hidrovía Paraná- Paraguay que une los puertos de Sao Paulo (Brasil) con el puerto de Ilo en Perú con 3440 Km. de vía fluvial, vinculado al corredor vial de 570km. que une Puerto-Suarez (Bolvia)-Corumbá (Brasil) con Santa Cruz de la Sierra, que acaba de ser terminado con la cooperación de la Unión Europea en Bolivia.

Desde Santa Cruz a Cochabamba con la construcción del pequeño tramo ferroviario a Aiquile, quedan unidas La Paz y Santa Cruz por vía férrea. Luego La Paz-Arica (Chile) o La Paz -Ilo (Perú).

Consideraciones geopolíticas

Es este el corredor bioceánico que nosotros, los argentinos, debemos privilegiar por varios motivos.

En primer lugar porque fortalece uno de los ejes interiores de la Teoría del Rombo, aquel que envuelve al heartland continental por el lado sur. Permite una circulación rápida y económica de mercadería y gente, habida cuenta que los transportes fluviales y ferroviarios son los más baratos, al poder transportar grandes volúmenes. Son los menos contaminantes y los que tienen menor impacto ambiental.

La vinculación de los puertos de Santos (Brasil) e Ilo (Perú) o eventualmente Arica (Chile) evita y elimina de plano la teoría del arco, de la vieja estrategia brasileña, muy bien aprovechada por Chile, hasta ahora.

Esta teoría del arco fue denunciada por Perón en la Escuela Superior de Guerra en una conferencia de carácter reservado en noviembre de l953 cuando afirmó: tenemos que quebrar la estrategia del arco que va de Río a Santiago y crear una nueva para América del Sur" y proponía a renglón seguido un área de unión aduanera y libre comercio entre Argentina, Brasil y Chile denominada ABC.

Hoy como denuncia el brillante trabajo de Mario Meneghini: El eje Chile-China, se nos quiere imponer bajo ropajes nuevos la vieja teoría del arco, que se llevaría a cabo bajo la mascarada de un Proyecto de las Regiones Centro-Cuyo, que viene a cortar a la Argentina en dos para que puedan salir los productos brasileños por el puerto chileno de Coquimbo a través del paso de Aguas Negras en la provincia de San Juan. Todo ello bajo financiación china de 250 millones de dólares.

Hay que decirlo con todas la letras. Cualquier corte horizontal de la Argentina sólo se puede hacer por carretera vial y se haga por donde se haga, sólo beneficia exclusivamente a Chile y al comercio del sur de Brasil. Parte a la Argentina en dos dejando el Norte Grande librado a su suerte de ser siempre una gran región "del futuro". Cuando en realidad, este Norte Grande cuenta con las mejores condiciones geoestratégicas para constituirse en un engranaje continental que alimente tanto a Brasil, Paraguay, Chile, Bolivia y Perú. Basta mirar el mapa y tomar nota detenida de distancias, accidentes geográficos y ventajas comparativos para darse cuenta que Puerto Suárez(Bolivia) y Corumbá (Brasil) dos ciudades separadas por el río Paraguay están a distancias equivalentes de La Paz, Brasilia, Sao Paulo, Asunción y Salta(Argentina), que forman entre ellas un rectángulo casi perfecto. Cada gran espacio tiene su centro geopolítico, así Puerto Suárez-Corumbá lo es para Suramérica como la isla de Malta lo es para el Mediterráneo.

Nosotros defendemos y proponemos como el más beneficioso para América del Sur este corredor bioceánico mixto (marítimo, fluvial, ferro-vial) que tiene como gozne Corumbá-Puerto Suárez. En donde Argentina puede integrarse en forma expedita tanto desde Corrientes como de Salta.

El aporte de la Comunidad Económica Europea a Bolivia en la construcción del vínculo entre Puerto Suárez y Santa Cruz de la Sierra, nos está indicando una inteligencia sobre este asunto de vital importancia geoestratégica para nuestra región. Porque la ciudad importante en el corazón de América del Sur es ésta. Se ve claro el movimiento, los europeos, que no son tontos, están pivoteando sobre Santa Cruz, la ciudad fundada por Ñuflo de Chávez que tenía como lugarteniente a Juan de Garay, futuro fundador de Buenos Aires. Retoman una estrategia de 400 años, con la diferencia que ahora se puede salir, con cargas de gran peso, directamente a Europa desde Santa Cruz, por ferrocarril hasta Trinidad en el Beni y de allí derecho en barco.

Está en nosotros, los americanos del sur, captarlo y redimensionarlo con un sentido propio y para beneficio nuestro. La construcción de un gran espacio autocentrado como son los 18 millones de kilómetros cuadrados suramericanos no es un chiste ni una idea baladí, es la construcción de un poder, y eso siempre despierta los celos y resistencias de aquellos que hoy lo poseen.

No tenemos ningún reparo, y forma parte de las relaciones bilaterales entre dos Estados, en que nuestras provincias limítrofes con Chile saquen por allí todas sus mercaderías, pero que no se disfracen dichas salidas, con la bandera de la integración suramericana. Por favor, que no se amañen falsas razones para que Argentina a su costo tenga que mantener 1200 km. de rutas (Bs.As.-Mendoza) para que transiten alegremente los camiones de Brasil y Chile, que no aportan ningún beneficio ni al Estado nacional ni a la comunidad argentina, ni a la integración.

La Confederación Suramericana va más allá de las buenas relaciones bilaterales entre Estados, pasa, más bien, por la integración de los grandes vértices de poder continental como lo son Buenos Aires, Brasilia, Caracas, que hoy tienen líderes políticos afines, y en menor medida Lima. Si nos desviamos del fortalecimiento de los ejes marcados por este rombo imaginario, creando artificiales e interesados corredores bioceánicos lo que vamos a lograr es, más bien, la desintegración de Suramérica.

Pero además, la consolidación de tres de estos vértices nos potencia ante Brasil porque establece un hilo conductor hispano ante la monolítica presencia lusitana.

Argentina a través de Salta ante la nueva estrategia suramericana

Como vimos la nueva estrategia suramericana consiste en la consolidación de un gran espacio autocentrado, esto es, que puede abastecerse a sí mismo, de carácter bioceánico cuyos vértices de tensión son Caracas, Brasilia, Buenos Aires y Lima, lo que forma un hipotético rombo, dentro del cual se destaca el espacio centro sur que en forma de rectángulo irregular forman los vértices de La Paz, Brasilia, Sao Paulo y Salta.

Y aquí es donde juega Salta un papel importantísimo por ser la representación de Argentina en este juego de tensiones estratégicas internacionales. Habida cuenta que "la estrategia de Brasil siempre fue cruzar o taponar, con una barrera Este-Oeste, el vector argentino Corrientes-Puerto Cáceres por el río Paraguay" (7). En una palabra el acceso de nuestro país al hartland suramericano es más viable, en tanto genera menores resistencias, como andino que como fluvial.

Además Salta se une directamente a uno de los centros estratégicos, representación de la que carece Puerto Cáceres, de este rectángulo irregular, que es Santa Cruz de la Sierra. Y esto lo vio su viejo gobernador Romero, cuando a sus instancias se creó el Banco de la Nación en pleno corazón de Santa Cruz, para poder jugar desde allí mismo no sólo en el manejo bancario de la región, sino sobre todo en la producción de sentido de las acciones ecónomico-políticas de la oquedad amazónica.

La función estratégica de Salta no se agota en sacar mercadería por los pasos de Sico o Jama (Jujuy), función comercial que está bien que así lo haga, que es más cómodo y barato. Lo que queremos llamar la atención, luego de nuestra fructífera estada allá, es que Salta cumplirá una función estratégica sólo sí consolida y refuerza sus dos ejes de tensión geopolítica: Hacia Santa Cruz y hacia La Paz y convertirse así en polo que aspira y distribuye la actividad del Norte grande.

Bolivia, ha dicho en su tiempo Juan Bautista Alberdi "es un Estado imposible", pero de facto a partir de 1825 lo es, existe. Y es de Salta, desde donde se debería "liberar a Bolivia", no sólo de la penetración norteamericana(hay hoy 1600 miembros del cuerpo diplomático instalados allí) sino también de la penetración del Brasil, que depreda sus ríos y bosques como "pancho por su casa", y de Chile, quien aprovechándose de una mala privatización de los ferrocarriles bolivianos, literalmente, los destruyó por falta de mantenimiento. A lo que debemos sumar la recientísima base norteamericana en el Chaco paraguayo a escasos 250 km. de La Paz.

Salta, entonces, es la opción natural de Argentina para jugar su peso político en la geoestratégia de América del Sur, si esta opción no es asumida como propia por las autoridades provinciales se perderá una brillante oportunidad de restablecer algo de justicia en este desdichado y castigado espacio del cono sur de Nuestra América.

Está también en las autoridades nacionales, dejar de lado su inveterado "geocentrismo porteño" y volcar todo su peso político y económico para que sea Salta la gestora e instrumento de esta inserción estratégica suramericana.

Nota bene En términos generales se puede definir a la geopolítica como la disciplina que estudio cómo influyen las determinaciones geográficas y naturales en la formación y destino de los pueblos. El primero que utilizó el término fue el sueco Rudolf Kjellen (1864-1922). El, sufrió la influencia del geógrafo alemán Friedrich Ratzel (1844-1904) quien en su Geografía política (1879) define al Estado con característica biológicas.

La obra del sueco se proyecta en el inglés Mc Zinder (1861-1947), pero es en Alemania, a través de Karl Haushofer (1869-1946) donde la geopolítica llegó a su plenitud.

Terminada la segunda guerra mundial la disciplina fue demonizada y dejada de lado y lentamente se la reemplazó por la de geoestrategia o estudio estratégicos.

e) La Antártida suramericana (8) - Leer

f) ¿Hacia una comunidad suramericana de naciones? Leer
Notas:
(1) Pereyra Mele, Carlos: La militarización del Cono sur, correos de internet, Julio de 2005.
(2) Diario La Nación, Buenos Aires, 27-5-03 p.6.
(3) Fichte, Johann: Létat commercial fermé, Lausanne, Ed. L´Age d´Homme, 1980.
(4) Jaguaribe de Matos, Helio: carta personal por email del 23-5-2004.
(5) Piccone, Paul: carta personal por email del 22/7/03.
(6) Buela, Alberto: Metapolítica y filosofía, Buenos Aires, Theoría, 2002, p.p.75 a 100.
(7) Cachaza Iramont, Francisco (Capitán de navío) carta personal por email del 30/9/04.
(8) Decimos suramericano y no sudamericano como comúnmente se denomina, porque este último término es un galicismo que nos dejó la colonización cultural francesa. Nuestra lengua es el castellano y en ella debemos correctamente expresarnos y expresar la toponimia. Al respecto conviene recordar que el eximio poeta Leopoldo Marechal decía: No olvides que todo nombre indica un destino.
(*) Asesor del Consejo Directivo de la CGT y vice presidente del Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos (CEES). Instituto Cultural Pcia. de Buenos Aires.
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