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Algo sobre metafísica

Por Alberto Buela (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 27/02/06.- Desde hace unos veinte años el término metafísica viene siendo bastardeado y desnaturalizado por su utilización banal y comercial por parte de cuanta escuela y maestro esotérico anda por ahí. Las paredes de Buenos Aires aparecen plagadas de afiches sobre cursos de metafísica dictados por ignotos gurús que en un pastiche intelectual mezclan todo, pensamiento hindú, filosofía griega, Talmud judío, Corán islámico, hasta un bizarro cristianismo. Todo ello por el mismo precio a fin de ofrecer desde el encuentro con la felicidad personal hasta descular la sexualidad de Dios. Esta nueva gnosis, que como un atajo al saber se nos ofrece, no hace más que confundir los espíritus hasta hacer zozobrar a las personas.

Ante todo este marasmo espiritual e intelectual es que ofrecemos estas breves líneas con la intención de que se sepa a ciencia cierta qué es la metafísica y cuales son sus temas fundamentales. Su lectura puede hacerse un poco engorrosa de entrada pero la metafísica no es un atajo al saber, esto es un querer saber sin esfuerzo y sin estudio. Por en contrario, la filosofía y la metafísica sobre todo, exige el cultivo y la creación del hábito metafísico en aquel que la practica. Y esto no es moco´e pavo ni es pa´todos la bota´e potro, diría el paisano.

Desde el punto de vista etimológico el término metafísica proviene de = metá tá physicá= lo que está más allá de la física. Es la ciencia que se ocupa de las realidades que trascienden el mundo visible y sensible. Y a esta realidad que está más allá del mundo físico se accede sólo a través de la theoría= contemplación.

Así la metafísica es definida desde la antigüedad por Aristóteles (Meta. 1003 a 20-22) como la ciencia del ente en tanto ente y los atributos que como tal le corresponden. ´ estín episteme tis he theoréin to on e on kai ta toúto ypárchonta kath´autó= es la ciencia que contempla el ente en tanto ente y aquellos atributos que le son propios.

Vemos así como tanto la definición etimológica como definición esencial convergen en la caracterización de la metafísica.

El ente, objeto de la metafísica, proviene del término latino ens-entis , que significa lo que es. El que a su vez viene del griego to on= lo que es , participio presente del verbo ser= einai. Así, el ente es la realidad de la cosa porque se entiende por realidad: lo que es.

Pero ¿qué es lo que hace que la realidad, que el ente sea o exista?. El ser, el el esse. Ahora bien, si el ser es aquello que hace que el ente sea, el ser tiene que estar en todos los entes pero al mismo tiempo no agotarse en ningún ente en particular, por lo tanto el ser es al mismo tiempo lo común a todos y lo diverso, pues todos los entes tienen ser pero no son el ser. El término ser no tiene igual sentido para todo lo que es (unívoco) ni en sentido diverso(equivoco) sino en sentido análogo. Esto es, que se dice en un sentido relativamente igual (la mesa y el caballo son porque tienen ser) pero este ser es propiamente diverso (el ser no es ni la mesa ni el caballo).

Así, todos los entes son, pero son limitados por su esencia a una determinada manera de ser. Y la esencia es aquello que está encerrado en la definición del ente. Pero sin el ser la esencia no es, de modo que el ser es el que pone en acto la esencia, el ser es el actus essendi. Es el acto constitutivo, primordial y radical del ente.

Ahora bien, la esencia de los entes materiales se compone de materia (aquello con que está hecho) y forma (aquello que determina la materia) y en este compuesto el ser propiamente pone la forma. Así la forma pone en acto lo que en sí es pura potencia, la materia informe.

La forma debe entenderse como la forma substancial, que es la que da el ser a la materia constituyendo su substancia. Existen además formas accidentales que se añaden a la substancia pero que carecen de ser propio, su ser es ser en otro. El ente en sentido propio es la substancia pues ella es propiamente la que subsiste, la que permanece. Pero por otro lado, paradojalmente, la substancia se encuentra determinada y se conoce por los accidentes. No existe la substancia por un lado y los accidentes por otro. Existe la substancia siendo (gerundio) en sus accidentes ( no existe Maradona en sí; existe Maradona jugando o Maradona cantando).

Finalmente con relación al entendimiento y la voluntad, el ente muestra aspectos trascendentales( que están más allá de toda caracterización por género y especie) como cosa, algo, uno, verdadero, bueno y bello.

Así todo ente está antes que nada determinado como cosa, que es lo que menta la esencia, luego es ésta cosa, es algo, lo que menta la existencia, y si es algo es uno, menta la identidad, y lo cognoscible está dado por lo verdadero, lo apetecible por lo bueno y lo agradable por lo bello. Y de este aspecto en el estudio del ente se deriva toda la axiología o ciencia de los valores.

Porque el ser como actus essendi, como aquello que pone en acto la esencia, tiene carácter de intensivo, o sea se da en distintos grados en los distintos entes, de ahí que exista una jerarquía ontológica en todo lo que es. Así, los entes inertes como las piedras tienen un ser de ínfimo grado, a éstas siguen las plantas, luego los seres vivientes, finalmente el hombre, las entidades espirituales y finalmente Dios, el Ipsum esse subsistens= el ser subsistente por y en sí mismo.

Esta jerarquía ontológica nos está mostrando que la fuente del ser de los entes es el Ser en sí mismo, entonces el ser de los entes se predica por participación, pues ninguna creatura es su ser sino que tiene ser. Todo creatura se dice ente por participación. Hay así que distinguir en primer lugar entre lo participante (el ente: lo que es ) y lo participado(el ser: lo que hace ser al ente) y en un segundo momento, en el seno del ente, entre la esencia como lo participante y el acto de ser como lo participado.

La participación viene a explicar no sólo la diferencia ontológica como remarcó Heidegger entre ser y ente sino también el tipo de unidad que se da entre ser y ente, en la realidad de lo que es.

Así por la participación el ser no se hace objeto, no significa que el ente tiene partes del ser, sino que el ente participa del ser no al tenerlo sino al serlo parcialmente cada ente en la medida de su jerarquía ontológica.

(*) Filósofo-vicepresidente del CEES (Centro de Estudio Estratégicos Suramericanos) con cede en la CGT- Argentina,
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