Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Consumidores de juventud (algo sobre la neaniazopatía)

A mis alumnos de Bragado
Por Alberto Buela (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 18/05/06.- Durante dos días los mass media argentinos nos atiborraron con todo lujo de detalles acerca del casamiento de un viejo compositor de tango con una joven casi cuarenta años menor que él.

Esta es una noticia común que se repite habitualmente: artistas mayores pero prósperos, sean hombres o mujeres, se casan o se juntan con gente mucho más joven que ellos.

Es que en la sociedad opulenta, en las sociedades de consumo como la que vivimos, los artistas, aquellos seres que han optado por poner la privacidad a la venta, son los mejores representantes del éxito.

Ellos llevan la voz cantante acerca de lo que debe hacerse y lo que no. Y uno de los actos preferidos y loados por los medios de comunicación es la unión de un artista próspero, pero viejo, con un joven, lleno de vida. Los ejemplos se multiplican por doquier y que cada uno recuerde el suyo.

Nuestra intención es hacer una observación sobre esta actitud reiterativa, repetitiva y constante.

Los griegos, aquellos hombres que vivieron 500 años antes que Cristo, tenían para ello un término, el verbo neaniázo obrar y actuar con y como un joven. Y su pasivo neonóomai = hacerse el joven.

Pero ¿qué hay detrás de la actitud de estos viejos satisfechos del sistema, que se hacen los pibes y que buscan su trato?. El afán de rejuvenecerse. Y en esa ambición absurda pero vieja como el mundo(se cuenta que Pedro de Mendoza viajó a América en busca de la fuente de juvencia), lo que se busca es absorber la juventud del otro.

Así artistas viejas o viejos, desgastan y envejecen en poco tiempo a sus jóvenes consortes. Les consumen el brillo y la lozanía que tenían al comienzo de la relación. Se transforman en comedores de juventud, en consumidores de vida ajena, en ese afán inveterado de rejuvenecer, de atrapar la vida y la plenitud física que se les va yendo irremisiblemente, y no hay dinero que la compre.

Los griegos, siempre los griegos, tenían al respecto un apotegma incuestionable: lo semejante llama lo semejante, según afirmaran entre otros Empédocles de Agrigento y Platón.

Así el hombre y la mujer deben buscar en aquel que se les asemeja su compañero o compañera. Que se asemeje en edad, en cultura, en posición, en creencias, porque la armonía es el principio de la salud y del buen vivir. Ciertamente que hay excepciones, que como es sabido, siempre están más allá de la regla.

Artutro Schopenhauer, un filósofo moderno de orientación pesimista en su libro El amor, las mujeres y la muerte , interesantísimo por donde lo miren, se equivoca sin embargo en la interpretación del amor cuando sostiene que uno busca en el otro lo que le falta. Porque en realidad la idea de la búsqueda de la "media naranja" proviene del mito platónico del andrógino donde el hombre es pintado primitivamente como una totalidad esférica que al tener cuatro brazos y cuatro piernas tiene un poder casi tan grande como los dioses, entonces Zeus lo corta al medio y de ahí en más las partes se buscan unas a otros siempre, para restablecer la vieja unión. La interpretación del "pesimista de Danzig" ignora la naturaleza de este mito.

El viejo que busca al joven para gozarse con su presencia, exalta la potencia de la vida; el que lo busca para transmitirle su experiencia, enaltece la sabiduría, pero aquél que lo usa, lo utiliza, que lo maneja, que se vale de él, es un aprovechador. Y de estas alabadas uniones mediáticas el único perjudicado es el joven, cuya juventud es exprimida como una naranja.

Nuestra función es llamar la atención, y esto queremos hacer. Así entre las tantas cosas que caracterizan a la sociedad de hoy, la del dios monoteísta del libre mercado, es este rapto civilizado, aplaudido y legal que de la juventud hacen estos viejos verdes, como dice el tango.

A esta sociedad light del café descafeinado, de la guerra sin víctimas, del cigarrillo sin nicotina, la manteca sin grasa, de la comida sin colesterol, de la cerveza sin alcohol hay que agregar la del matrimonio neaniazopático o consumidor de juventud.

(*) Filósofo-vicepresidente del CEES (Centro de Estudio Estratégicos Suramericanos) con cede en la CGT- Argentina,
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