Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES (CABA)
DELEGADOS REPRESENTANTES DE LAS COOPERADORAS ESCOLARES DE LA CIUDAD

Representantes de los padres cuestionan la política educativa de Macri

Los padres de alumnos están preocupados por los indicadores que marcan un retroceso en las condiciones institucionales de participación ciudadana en la Educación Pública de la Ciudad, la que, pareciera, tiende a transformarse en "educación pública de la ciudad" (así, con minúsculas).
Por Ricardo Fuentes (*)

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 20/04/08.- En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Educación Pública está viviendo un proceso de transformación y cambio. Busca recuperar algunos valores, pero está relegando muchos otros.

Desde la gestión iniciada en diciembre de 2007, el Ministerio de Educación de la Ciudad ha mostrado una tenaz preocupación por indicar que la Escuela debe volver a ser el lugar de la autoridad.

Al mismo tiempo, los máximos funcionarios de la cartera educativa porteña han evitado referirse a responsabilidades indelegables del Estado, como la que indica que "tiende a formar personas con conciencia crítica", establecida en el artículo 24 de la Constitución de la Ciudad.

Se observa la elaboración de una planificación marcadamente centralizada y con escasa flexibilidad al momento de implementar las acciones cotidianas. Como ejemplo puede citarse la indicación de cuáles deben ser las visitas guiadas que debe realizar una Escuela durante el ciclo lectivo.

La rigidez de estas pautas atenta contra las particularidades de cada realidad escolar y tiende a eliminar cualquier huella de identidad propia y diferenciada que haya construido cada comunidad educativa. Y también ignora la letra de la Constitución de la Ciudad, que en su Preámbulo dice que fue dictada "reconociendo la identidad en la pluralidad, con el propósito de garantizar la dignidad e impulsar la prosperidad de sus habitantes..."

Desde el discurso oficial se enuncian políticas pro-activas y de mejoramiento de la calidad educativa; pero, transcurrido el primer mes de clases, no se conoce el proyecto educacional para el año y algunos Directores aún no han sido convocados para reunirse con sus supervisores.

Mientras tanto, a otros Directores les han impartido las pautas que en cada escuela deben observar los padres de los alumnos, sin el debido consenso con las partes involucradas de la comunidad educativa. En breve recaerán sobre las espaldas de los Directores más funciones y responsabilidades administrativas, en desmedro de las tareas de conducción pedagógica.

Por otra parte, ya no se realiza en las instituciones de nivel Primario la Jornada de Padres (o Familias) en la Escuela, jornada institucional con objetivos claros y precisos, destinada a interiorizar a los padres del proyecto pedagógico de cada escuela y su implementación en cada grado. En su lugar, solo se prevé -mencionada en el calendario escolar- una reunión con los padres, sin dar la debida relevancia de la misma.

Como madres y padres que participamos activamente en la vida de nuestras comunidades educativas, estamos muy preocupados por el rumbo que está tomando la Escuela Pública en la Ciudad de Buenos Aires. Por eso defendemos su calidad educativa, su identidad y sus particularidades. Seguimos creyendo que la Escuela debe ser abierta, participativa, respetuosa de la diversidad, abarcadora de las diferencias. Ésos son sus valores fundamentales y sus cualidades diferenciadoras.

El primer paso hacia el cambio se dio en diciembre de 2007, con la aprobación en la Legislatura de la Ley de Emergencia de la Infraestructura Edilicia de las Escuelas Públicas de la Ciudad (Ley 2.565). El proyecto fue presentado por el entonces legislador macrista Marcos Peña, hoy Secretario General del Gobierno porteño. El autor intelectual de la ley es el ministro de Educación Mariano Narodowski.

El segundo paso fue la reforma de la estructura del Ministerio de Educación, disponiendo la desaparición de la Dirección General de Cooperadoras y Comedores Escolares (DGCyCE), y su reemplazo por una Dirección General de Proyectos y Servicios a las Escuelas, que ni en el nombre, ni en las funciones y políticas implementadas, toma en debida consideración a las Asociaciones Cooperadoras, integradas por los padres de los alumnos de cada Escuela.

La Ley de Emergencia Edilicia anuló los subsidios de mantenimiento edilicio, y los especiales "CODICO" y "Decreto 863/2005", que eran otorgados por el Gobierno de la Ciudad y administrados por la comunidad de padres, a través de las Cooperadoras Escolares, para solucionar problemáticas edilicias.

También concentró el manejo de ese dinero, unos 450 millones de pesos, en la Dirección General de Infraestructura del Ministerio de Educación, área que, por su ineficacia durante las sucesivas administraciones, generó la mayor parte del problema que se pretende resolver ahora. Que quede claro, entonces, que si hay Emergencia Edilicia, no es por la pequeña porción del presupuesto educativo que administraban las Cooperadoras Escolares.

Adicionalmente, lo que hace falta es construir más escuelas, para atender la demanda de vacantes. Al no hacerlo, los edificios se sobrecargan, se deterioran rápidamente, las escuelas se quedan sin salones de usos múltiples para música, talleres, etc., sin bibliotecas o juegotecas (en el caso de los Jardines de Infantes). O sea, los alumnos estudian en un ámbito inadecuado, con aulas superpobladas, con comedores organizados en turnos, y con mayores riesgos para su seguridad.

El argumento central para justificar la sanción de esa la Ley 2.565, de Emergencia de la Infraestructura Escolar, fue el estado de emergencia del 65 por ciento de los edificios de las Escuelas porteñas. Es decir que, en teoría, de unos 740 inmuebles serían 480 los que están en situación de riesgo.

Pero el listado de las Escuelas en emergencia, con domicilio, número y nombre del colegio y Distrito al que pertenecen nunca fue dado a conocer públicamente. El Defensor del Pueblo Adjunto, Gustavo Lesbegueris, solicitó esa información al Ministerio de Educación durante el receso escolar pero jamás recibió respuesta.

Además, esa Ley amplió los montos para las contrataciones de obras en forma directa y facilitó el camino para las licitaciones o concursos de precios privados. Eso se llama manejo discrecional del presupuesto educativo.

Pese a tales facilidades operativas garantizadas por la nueva normativa, durante este verano solo se realizaron trabajos de pintura en tres (3) escuelas. Es decir, con una disponibilidad de fondos de 450 millones de pesos y ante una situación de emergencia declarada por ley, el Gobierno de la Ciudad solamente tuvo capacidad operativa para pintar tres (sí, solamente 3) escuelas en tres (3) meses de gestión.

El objetivo del Plan de Infraestructura de 2008 es resolver los problemas más críticos que son detectados y relevados por la Dirección General de Infraestructura. Si observamos las obras en proceso licitatorio y las que están en proyecto a incorporar para licitación (información a la que se puede acceder desde la página www.buenosaires.gov.ar/areas/educacion/infraestructura/index.php? está claro que las obras consideradas "prioridad" no coinciden con las necesidades reales de las Escuelas.

Pero las dudas no terminan aquí. Como se anularon los subsidios que se destinaban al mantenimiento edilicio, las tareas de reparaciones menores, vidriería, cerrajería, limpieza de tanques, recarga de matafuegos, iluminación, mantenimiento de ascensores para discapacitados, que tradicionalmente estuvieron a cargo de las Cooperadoras Escolares, ahora deben ser gestionadas por los Directores de las Escuelas a través de un "Call Center" del área de Infraestructura.

Este "Call Center" (que no son otra cosa que los teléfonos de la Dirección General de Infraestructura) se encuentra colapsado, no tiene capacidad de respuesta y, en algunos casos informan demoras de hasta tres (3) meses para atender tareas de verdadera emergencia.

Como reconocimiento a esta situación de desborde e incapacidad de reacción, el Ministro de Educación ha decidido entregar un denominado "fondo rotatorio" a los Directores de las escuelas para que sean ellos quienes se responsabilicen por el mantenimiento edilicio, en lo que hace a urgencias, distrayéndolos de su principal misión docente. Un paso hacia la figura del "administrador de la escuela".

Todo tiende a empeorar

Apenas comenzado el ciclo lectivo, se notó un cambio que no contribuye a la construcción de la Educación Pública. Se detallan un par de ejemplos.

En reuniones de padres, previas al inicio de clases, las autoridades han presentado pautas a respetar por la comunidad, sin darle participación a ésta en su discusión, es decir, cambiando drásticamente las sanas costumbres democráticas de años anteriores.

El Ministerio de Educación acaba de prohibir que los docentes y los directivos de las escuelas hablen con la prensa. También les impide que asistan a reuniones vinculadas con su función -aun cuando los citen de otras dependencias del Ministerio-, salvo que lo autorice la Dirección General de Educación de Gestión Estatal, a cargo de un funcionario político y no de un docente o pedagogo de carrera. Los docentes tampoco pueden reunirse en sus propias escuelas sin autorización de dicha Dirección General. ¿Dentro de poco nos prohibirán también a los cooperadores que nos reunamos en las escuelas? ¿Así se educa para la libertad?, se preguntarán los docentes y nos preguntamos nosotros, los padres.

Pareciera que le temen a la consulta, al intercambio, y en nuestro caso, a acordar con los padres. Es como si temiesen que así se desdibuje la autoridad de los funcionarios. Y confunden autoridad con autoritarismo.

Hoy los padres sentimos que se nos aleja de la Escuela. Es incomprensible que funcionarios de un gobierno elegido por el voto de la gente rechacen la colaboración desinteresada y entusiasta que brindan las Cooperadoras Escolares.

La Educación Pública no puede estar supeditada a un proyecto político partidario. La Educación debe estar al servicio de los alumnos, en el marco de una política educacional ampliamente consensuada en el tiempo. Quienes no entiendan esta premisa, que vayan vaciando los cajones de sus despachos, porque como ciudadanos, como padres y como cooperadores, no vamos a dejar que se ponga en juego el futuro de nuestros hijos.

Tal vez, quienes hoy tienen el destino de la Educación de la Ciudad en sus manos no entiendan que la Escuela Pública es una construcción colectiva, de las autoridades, de los docentes, de los padres y de los alumnos. Cada uno desde su rol, pero todos juntos en procura de una Educación de excelencia, inclusiva y participativa.

Ciudad de Buenos Aires, 31 de marzo de 2008.

(*) Delegado Titular de las Asociaciones Cooperadoras del Distrito 4º (comprende las escuelas de San Telmo, La Boca, y parte de Barracas).