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CLÍO, UN LUGAR PARA LA HISTORIA - BOLIVIA

Carnaval minero orureño y significado para Suramérica

Por Ricardo Ángel (Ran) Cardona / Escritor boliviano

Artículos de Ricardo Ángel (Ran) Cardona editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - La Paz, 23/02/09.- El carnaval de Oruro viene del siglo XVII cuando estaba en auge la explotación de la plata (argentum) tanto en Potosí como en Oruro en la denominada zona alta de Virreinato del Perú, hoy república de Bolivia. Pero en realidad el origen es aún muy anterior y se remonta al mismo siglo XVI fecha en que fue fundada La Paz y posteriormente Oruro como nexo de contacto entre Cuzco y Potosí, ciudad esta última que ya alcanzaba su máximo esplendor económico, social, cultural y político. Y Oruro la acompañaba con personalidad propia en su esplendor histórico y económico.

Los españoles que ingresaron por el río que posteriormente le dieron el nombre de Río de La Plata, pusieron este nombre a esta vía acuática inmensa porque ya estaban enterados de las inmensas riquezas metalíferas encontradas en Potosí a comienzos del siglo XVI. Y creían ellos erradamente que por esta vía atlántica era más fácil de llegar a las riquezas argentíferas del Virreinato del Perú.

En lugar de este cometido y objetivo llegaron a Paraguay y Chiquitos, ricas en biodiversidad. En definitiva por esto también quedó en la historia y costumbre el nombre de argentina ( argentum ) para el futuro Virreinato de La Plata y la ciudad de La Plata en Chuquisaca, cerca de Potosí y cuna de la libertadora Juana Azurdy de Padilla.

La plata de Potosí y Oruro - para mayor gloria de España y Europa - fue producida por los sacrificados mineros indígenas ya que el trabajo era muy rudo y duro al mismo tiempo. Y se debía permanecer en el interior de la mina hasta 20 horas al día o directamente quedarse a vivir para siempre dentro a cambio de alimentos y coca al final de la jornada. Esto produjo un genocidio de facto de millones.

Estos proletarios indígenas mineros son los diablos actuales del interior mina en rebelión permanente y constante contra los explotadores imperiales que les entregaban a cambio de la riqueza extraída con sangre y en forma de metal plata, una cultura europea ajena a sus orígenes, pero que debieron aceptarla a la fuerza y en todos sus términos comenzando por la religión judeo-cristiana y la cultura española. Por eso también Oruro se ha ganado y tiene un segundo nombre que es el de Villa San Felipe de Austria, o sea el nombre de los reyes austriacos de España. Los mineros orureños y potosinos dirigieron también junto a militares patriotas la revolución nacional de 1952.

Las protestas contra el colonialismo europeo en Oruro y Potosí se dieron en el siglo XVIII y concretamente en 1780 con Sebastián Pagador y su revolución indígena-mestiza que logró imponer un gobierno revolucionario casi en alianza directa con Tupac Katari y Tupac Amaru, que desde Chayanta en Potosí y Cuzco en Perú comenzaban la gran rebelión suramericana indígena y criolla. Tupac Katari y su esposa Bartolina Sisa se dirigieron a La Paz posteriormente para cercarla y dejarla morir de hambre. Y casi lo consiguieron.

Ya antes - a partir de 1660 hasta 1740 aproximadamente - la riqueza argentífera de Potosí y Oruro había ido a parar a posesión de la corona inglesa que se apropiaba mediante los piratas de la reina como Francis Drake, entre otros, de la plata extraída de Oruro y Potosí y transportada por a través de los puertos de Arica, Antofagasta y Callao hasta la zona de Panamá y desde allí al Caribe y Europa.

Esta circunstancia dio lugar a la acumulación extraordinaria de capital jamás alcanzada por la humanidad hasta entonces y menos por la medieval Europa pobre, eclosionándo y concretándose en la primera revolución industrial de la historia universal. Revolución que Oruro, Potosí y Suramérica toda no aprovecharon en los más mínimo, consecuencia del egoismo imperial de las metrópolis de entonces y que dura hasta hoy.

España no pudo generar y crear una revolución industrial parecida a la de Inglaterra, debido y como concecuencia de la falta de una base científica y tecnológica como la que si pudieron edificar los ingleses y no pudieron los reyes españoles. En estos tiempos coloniales Isaac Newton ponía las bases de la mecánica clásica y de la revolución industrial posterior, al mismo tiempo que dirigía la Real Academía o Royal Society.

El significado actual de la historia de Oruro y Potosí para Suramérica y concretamente para los países Unasur y todo el llamado tercer mundo, es el de sacar conclusiones valederas para hoy de las causas reales para el atraso presente científico, tecnológico e industrial de nuestras naciones, comenzando por Brasil y terminando en Paraguay.

Las oligarquías en Suramérica y en toda Latinoindoamérica fueron cómplices de los imperialistas europeos y se prestaron al juego de entregarlo todo a cambio de nada o casi nada. Esta tendencia es todavía actual y se refleja en el accionar de logias, oligarquías y sectores conservadores de nuestro continente, como en Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil, Venezuela, Perú, Colombia, Chile, entre otros, élites que no admiten una política de soberanía y de integración entre los países de la región.

Unasur es una creación reciente que se remonta al 2007 - pero pudo haberse concretado mucho antes - y tiene todo el potencial que le han conferido los países con gobiernos progresistas de la región para convertir de principio a Suramérica en la gran nación y nueva potencia mundial del siglo XXI, en términos tecnocientíficos, culturales y económicos. Además con espíritu pacifista y desarrollista a toda prueba.

A nadie en el mundo y en la arena internacional se le ocurriría considerar a Unasur como una próxima potencia mundial guerrera al estilo de EE.UU., Europa o Japón, por ejemplo. Pero todavía queda pendiente la integración suramericana en términos de seguridad energética, alimenticia y caminos. Tal como fue querido y luchado en su momento por Simón Bolívar, José San Martín y José Abreu de Lima, entre miles de otros libertadores.

Hoy Oruro con su carnaval proletario quiere dar este mensaje y se yergue sobre la historia común y junto a Potosí para señalar con sus danzas de diablos mineros el camino hacia la integración suramericana y latinoindoamericana, con mayor vigor que nunca. No en vano y por estas razones históricas Simón Bolívar quiso visitar junto a José Antonio de Sucre las ciudades de Oruro y Potosí ya desde los inicios revolucionarios en el Orinoco. Y así lo hizo posteriormente como un juramento irredento de unir Suramérica.