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OPINIÓN - BOLIVIA

Sin tecnosocialismo no hay desarrollo integral en Bolivia

Por Ricardo Ángel (Ran) Cardona / Escritor boliviano

Artículos de Ricardo Ángel (Ran) Cardona editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - La Paz, 04/04/09.- El gobierno popular de Evo Morales se encuentra inmerso de lleno en la crisis mundial actual y necesita dar una respuesta programática desde el punto de vista de país suramericano, tercermundista, bolivariano y revolucionario. Es decir necesita crear y ampliar el mercado interno ampliado del consumo esencial para las masas.

Esta respuesta no puede ser la misma que la de los países centrales del planeta que han determinado en Londres (Reino Unido) incrementar las reservas del FMI (Fondo Monetario Internacional) en más de un billón de dólares (estadounidenses) y han confiado que esta medida dinámica de prestar capitales a los países menos desarrollados y ante todo a sí mismos será la solución definitiva ante la crisis actual del sistema capitalista. Pero no es así.

Esta crisis que hace especial impacto negativo en los países pobres del mundo, es decir en los 170 países que no acudieron o no fueron convocados por el G-20 (grupo de veinte países ). Pero que al final tampoco ellos pudieron resolver sus propios problemas económicos y financieros. Ni siquiera los paraísos fiscales y bancarios censurados y prohibidos teóricamente por el G-20 se dieron por aludidos.

El ejemplo es México que ha solicitado al FMI para sí mismo una fortuna en préstamos urgentes. O sea si México se lleva buena parte del dinero del FMI no quedarían sumas similares para los demás países G-20 el dinero asignado por ellos mismos a este organismo internacional que es el causante de la crisis anterior precisamente.

Y mucho menos alcanzaría el dinero del FMI para el resto de países pobres y no tan pobres del planeta, como los europeos del este por ejemplo. Es decir que Bolivia como vanguardia consciente de este proceso liberador tercermundista no debiera esperar nada del FMI o del BM (Banco Mundial) para planificar su desarrollo integral y sostenible presente y futuro.

Existe la solución y consiste en llevar adelante el programa del tecnosocialismo integral y sostenible desde las bases y con participación de todos los agentes productivos endógenos con que cuenta el país. Es decir con la participación productiva y control social de 10.000 comunidades campesinas, cientos de cooperativas en todos los sectores económicos y de servicios, incluyendo energía y transporte.

También micro y pequeños empresarios, o también mediano y grandes empresarios endógenos y patriotas y empresas estratégicas del estado como YPFB, COMIBOL, ENAF, EMS, ABC, ENTEL y otras más por crearse en energías, litio, oro, química industrial básica y petroquímica.

La nueva Constitución apoya la economía mixta con decidido apoyo del Estado nacional a todos los agentes productivos sin excepción y esto se debe constatar permanentemente en la elevación de producción alimenticia, potencial energético renovable y no, viviendas, textiles y servicios integrales a la población como agua, telecomunicaciones, electricidad y caminos. El gobierno central no lo puede hacer todo y por eso mismo debe acudir al funcionamiento de 328 municipios productivos.

El programa tecnosocialista significa que las inversiones deben provenir de fuentes diversas como las reservas del BCB (Banco Central de Bolivia) y fluir hacia los agentes económicos citados en forma planificada y con el objetivo esencial de elevar la producción integral y sostenible de alimentos y energía principalmente.

Otra fuente debieran ser los acuerdos económicos con Brasil, Argentina, Perú, y en general países UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), para usar monedas locales en el intercambio de mercancías y bienes industriales. Bolivia debe entregar a la banca estatal brasilera y argentina o peruana 1.000 millones de pesos bolivianos (150 millones dólares estadounidenses ) y recibir esa misma cantidad en reales y pesos argentinos para el intercambio y compra de productos de beneficio mutuo. Este es el nuevo acuerdo que ya funciona entre Argentina y China.

Bolivia tiene diez millones de habitantes, pero otros cinco están en el exterior con capitales, tecnología y experiencia empresarial acumulados. Estos bolivianos externos debieran ser incentivados para reinvertir en turismo, hoteles, industrias de valor agregado, tecnológicos y agro-industria. El Estado boliviano rico en reservas fiscales debiera entregarles tierras suficientes para estos fines de producción y oferta agregadas.

El Banco Sur tiene capital inicial de u$s 6.500 millones con aporte del BCB incluido en cantidad de 100 millones. Este Banco Sur pudiera hacer financiar proyectos clave del Estado boliviano como represas hidroeléctricas, termoeléctricas, gasoductos al altiplano y amazonía y producción de biocombustibles con materia prima no alimenticia como la palma aceitera, jatata, macororó, pastos, leña y desperdicios orgánicos.

Como gobierno esencialmente campesino y popular Evo Morales está obligado a duplicar la producción agrícola y agropecuaria en forma inmediata acudiendo al apoyo y compra de semillas genéticamente mejoradas de países amigos ( no transgénicas ). Con 10 millones de toneladas de quinua y amaranto producidos en zonas andina y valluna principalmente se pudiera tener ingresos asegurados de u$s 20.000 millones año.

Creando el Ministerio de Ciencia y Tecnología se pudiera realizar convenios con todos los países del mundo para crear parques y centros de investigación en todas las áreas del conocimiento humano y universal, siendo estos financiados por los mismos países que ven a Bolivia como país megabiodiverso y aportador de oxígeno a la atmósfera o capturador de carbono (CO2, anhidrido carbónico ) como en realidad lo es actualmente.

Cobrando por estos servicios ambientales a la ONU (Organización de las Naciones Unidas), protocolo de Kyoto y países G-20 que son los que más contaminan el planeta se pudiera captar ingresos limpios de hasta u$s 25.000 millones. Es decir se pudiera duplicar el PIB (Producto Interno Bruto) boliviano en forma casi inmediata en cinco años, en la medida que los países G-20 respeten sus propios compromisos y especialmente los países G-7 ya que ellos son esencialmente contaminantes por donde se los mire, incluyendo transporte, energía y viviendas.

¿Pudiera aplicar el gobierno revolucionario de Evo el programa tecnosocialista y bolivariano mencionado? ¿Pudiera ser elevada la tecnointeligencia de bolivianos en forma integral y sostenible con programas incubados en tecnológicos del país en forma gratuita y becas para jóvenes? ¿Pudieran los bolivianos sin excepción transformarse en seres tecnointeligentes, planificadores o incubadores de propias empresas sostenibles?. Creemos que sí porque confiamos en la historia revolucionaria del pueblo boliviano.

Y por eso mismo apoyamos este proceso que debiera renovarse cada día. Como la misma humanidad se renueva cada momento y exige cambios cada vez más profundos.