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OPINIÓN - BOLIVIA

Nuevo libro de Álvaro García Linera

Por Ricardo Ángel (Ran) Cardona / Escritor boliviano

Artículos de Ricardo Ángel (Ran) Cardona editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - La Paz, 02/09/09.- El día de ayer 1ro de septiembre 2009 fue presentado desde la Vicepresidencia de Bolivia un nuevo libro del vicepresidente don Alvaro Garcia Linera, hecho que lo caracteriza como novedoso porque normalmente las élites políticas de la región no escriben mucho.

Y menos sobre problemas sociales, económicos, políticos y culturales, sobre los que precisamente debieran dar respuestas precisas.

En tiempo real Alvaro Garcia Linera anuncia a los bolivianos y público latinoindoamericano en general sus ideas acerca de la revolución en Bolivia desde el punto de vista de los campesinos comunitarios, es decir de los campesinos indígenas que constituyen màs de tres millones de habitantes, o sea el 30% de la población boliviana de diez millones.

Pero sólo 20% de los quince millones de bolivianos si se considera que cinco millones de bolivianos viven y trabajan en el exterior en los cinco continentes del planeta.

El libro titula "Forma Valor y Forma Comunidad", donde se aprecia que los que realmente forman valor son los obreros mineros y fabriles principalmente, es decir aquellos que son menos de un millón de individuos dentro de la economia capitalista atrasada del país, pero suficientes - especialmente los mineros y fabriles - para vanguardizar los procesos revolucionarios de décadas pasadas. Como fue tradición en Bolivia desde principios del siglo XX.

Este hecho no le parece mal a Alvaro Garcia Linera pero hace notar que los campesinos son mayorìa tanto indígenas como mestizos. Y reflexiona que corresponde a ellos junto a los trabajadores proletarios que crean valor en las fábricas y minas, asumir el rol de conductores de la revolución socialista en Bolivia y de la producción agregada.

Aprovechando de todos los valores adicionales con que cuentan ellos como son el comunitarismo, la cooperación mutua y los valores y tecnologías ancestrales.

Respecto a las vanguardias marxista y nacionalista les asigna Alvaro el rol esta vez de acompañantes del proceso con ni un paso adelante ni un paso atrás. Más difícil que las etapas anteriores donde la vanguardia jugaba un rol más bien mesiánico y reemplazaba la creatividad y actividad de las masas, especialmente de campesinos y aún de obreros.

Se supone que Alvaro Garcia Linera publica su libro con la intención de formar una nueva capa de dirigentes revolucionarios nuevos dentro del MAS (Movimiento al Socialismo) y dentro de los movimientos sociales que lo acompañan, pero también para impulsar con ideas nuevas y no tan nuevas al líder del proceso Evo Morales Ayma.

Pero ocurre un fenómeno interesante y es que en muchos aspectos de la realidad boliviana y latinoindoamericana donde Evo está más allá de las predicciones del libro, como en cuanto Evo se ha relacionado con la revolución bolivariana socializante y a Cuba, a la integración continental expresada en UNASUR, ALBA, Banco Sur, Petroandina, etc.

Y en cuanto a las relaciones fluidas con otros países progresistas como China comunista, India, ärabes nacionalistas, africanos revolucionarios y otros del tercer y cuarto mundo.

Por eso Alvaro no deja de mencionar de todos modos que sus ideas nacen en la comunidad o en las minas pero deben extenderse necesariamente más alláde sus fronteras, para tener éxito a futuro, hacia una verdadera revolución continental y mundial.

Partiendo de las características propias de los campesinos comunitarios en Bolivia y los andes hacia la realidad mundial y las masas ávidas de aprender. Desde este punto de vista Bolivia y los originarios campesinos pudieran exportar todo lo bueno que poseen las culturas originarias nacidas en los andes y la amazonía, como el amor a la Pacha Mama y la conservación de la biodiversidad. Como la defensa de los recursos naturales también.

Algo que olvida en alguna medida Alvaro es que Bolivia también puede y debe aprender de los países progresistas y de la realidad y revolución mundial. Aunque claramente Alvaro menciona a Marx como su maestro, en especial sus escritos olvidados acerca de los campesinos que él retoma y los saca del olvido. O sea de los campesinos que no producen valor suficiente precisamente por su atraso estructural precapitalista, pero si aportan comunidad u organización y valores, como es el título de su libro precisamente.

Por ejemplo que en el siglo XXI nos encontramos en la era de la revolución de la tecnointeligencia. O sea del post-capitalismo. Una teoría que acerca a las masas pobres del tercer mundo hacia la revolución del conocimiento y de la ciencia y tecnología. Por eso Evo mencionó hace pocos días que pondrá en funcionamiento dos satélites llamados Tupac Katari y Bartolina Sisa, precisamente,

El tecnosocialismo productivo y sostenible que se basa en la lógica cuántica de la física cuántica de Einstein, se impone y coopta a la lógica dialéctica de Marx, mejorándola para construir socialismos más flexibles y libertarios. Como el que representa el tecnosocialismo bolivariano siglo XXI, por ejemplo. Son teorías neo-marxistas pero marxistas al fin y al cabo, no post-marxistas.

De hecho los bolivianos necesitamos mucho de esto porque para construir una nación sólida y un Estado unido fuerte solamente se lo puede lograr en base al futuro tecnoproductivo sostenible, es decir en base a la ciencia, tecnología, investigación y desarrollo de la economía moderna tanto endógena como global hacia las exportaciones.

En el tecnosocialismo que no menciona Alvaro ni es su teoría, pero que necesita Bolivia, cada boliviano debe tener un kilowatio instalado. Los diez millones de bolivianos debiéramos tener diez millones de KW instalados en Bolivia, pero solamente poseemos un millón de KW (mil MW). Y de esta manera no se construye ni se pudiera construir por de pronto el socialismo de aspiran las masas, especialmente las pobres y depauperadas. Así, Cuba debiera poseer 11 millones de KW pero tiene la mitad.

Por ejemplo, Bolivia pudiera exportar diez millones de toneladas de quinua con tres millones de campesinos ( y casi 10 mil comunidades campesinas ) para con ello ingresar casi cuatro mil millones de dólares al precio actual de 4 mil por tonelada. Tanto en los mercados de Japón, Alemania, China comunista, como de los países ALBA y UNASUR mismos. O reforzar con la quinua proteínica la nutrición de los niños.

O sea para proceder de esta manera se necesita un programa de realizaciones y de objetivos, algo que solamente pueden evaluar estratégicamente los líderes históricos y cuadros de la revolución en Bolivia. Aunque no pertenezcan al Gobierno popular de Evo Morales. Los cuales evidentemente no deben ir en la acción ni un paso adelante ni un paso atrás de las masas como plantea correctamente Alvaro Garcia.

Pero en las ideas estratégicas y en el programa es el partido y los líderes visionarios capaces y sin tacha que dan la pauta, aún más allá de las mismas masas pobres o empobrecidas. Como es el ejemplo de los escritos diarios de Fidel, por ejemplo.

Se trata de ver los árboles y también el bosque de la revolución nacional y mundial. Y el libro de Alvaro ve ambos pero no toma los mejores ejemplos de la humanidad del siglo XX y de este siglo XXI tampoco. Nos referimos a China comunista, Cuba y aún de Venezuela Bolivariana.

En China comunistas existe una sola nación y una sola cultura la china socialista, y las nacionalidades de este país deben aprender a optar por el bien mayor más que solamente por sus aldeas, comunidades o nacionalidades. China comunista está unida todavía por el ideal común de construir el socialismo con rasgos chinos.

En este esquema tienen la palabra también aquellos socialistas que no son de origen obrero o campesino, como son los militares, intelectuales, profesionales, maestros, jóvenes, mujeres, universitarios, científicos, curas de base y empresarios endógenos.

Bolivia es rica ya en estos ejemplos, antes de Mao incluso. Como con Gualberto Villarroel y su programa desarrollista y socializante. O J.J. Torres o el mismo Hernán Siles Zuazo.

Todos ellos apoyaban en su momento y en forma estatal a los campesinos, indigenas y trabajadores, pero para elevarlos a la condición de científicos, productores, revolucionarios y bolivianos. Y esto es así porque la ciencia es universal y es lo único aparentemente que pudiera unir a los humanos del planeta tierra y entre ellos a los bolivianos del futuro.

Nos alegra que el compañero Alvaro Gracia LInera escriba y escriba más todavía, porque las ideas revolucionarias son la base para construir una nueva civilización.