Agítese antes de consumir

Tiempos proselitistas: ¡un choripan a la derecha...!

Por Luis M. Casado Ledo

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El Semanario de Lomas, 14/9/02.- La presente edición de El Semanario se consumó durante la semana del aniversario de la fundación de Lomas de Zamora, en el año de su fundición y, de número a número, no solamente ocurrieron naderías, también se consumieron envases descartables y operetas fallidas.

El vecino Eduardo Duhalde, senador convertido en primer mandatario, permitió el arribo a sus tierras del ex cafierista, ex menemista y actual delasotista, Juan Manuel "Peperina" De la Sota, quien estampó sus huellas como las estrellas de Hollywood en los suelos anegadizos de Cuartel IX.

De la mano de Osvaldo Mércuri y Juan María Viñales, en su gira mágica y misteriosa, De la Sota hizo hincapié en explicar, explicar y explicar ante un auditorio un tanto disperso pero que sí percibió, como en las latas de conserva, el cartelito que rezaba: "Consumir antes del 15 de diciembre de 2002".

La organización fue impoluta aunque de una puntualidad un tanto libertina; sin embargo, el pretendiente no satisfizo las fantasías ni de los medios nacionales ni de los medios locales. En la conferencia de prensa, donde escasearon los permisos para preguntar y los platos calientes para los periodistas, solo sanguchitos, el infortunio le hizo afirmar a De la Sota que los periodistas se tenían que "dejar de opinar" y se debían "dedicar a informar". "Documentos, contra la pared" se escuchó decir a un hombre que, con los anteojos en la mano trataba de ocultar rápidamente la máquina de fotos y una libreta de apuntes.

Otros rumbos

Mientras tanto, en otro lugar de Ciudad Gótica, la vida transcurría en la acostumbrada calma postmoderna. Dejando atrás la irrealidad, nos encaminamos rumbo a la ficción. En la avenida Hipólito Irigoyen, frente al edificio del matutino La Fisura, nuestro colega Jony Gualquer nos saludó y nos dijo -dándole el último mordisco a un alfajorcito cordobés-, que "no esperen ver ni a Luis XIV ni al Cardenal Richelieu, están escondidos fuera de palacio y en sus agendas no figuran hoy los actos".

Sin razonar los conceptos sepias de Gualquer, avanzamos con la certeza que luego del día 10 llegaría, inexorablemente, el día 11. Y así fue, el 10 lo pasamos de jolgorio y el 11 conmemoramos 2 y festejamos 1: El atentado a las torres gemelas, la caída de Salvador Allende a manos de la CIA y la ITT y el día del Maestro. En cuanto al atentado del WTC se escribieron muchas páginas y se emplearon infinitos segundos de TV y de Radio, pero lo más lúcido ocurrió en el diario mexicano La Jornada, de la pluma de Noam Chomsky, quien afirmó: "El nuevo milenio ha comenzado con dos crímenes monstruosos: los atentados terroristas del 11 de septiembre y la respuesta a los mismos, que a buen seguro se ha cobrado un número mucho mayor de víctimas inocentes".

El regocijo, el éxtasis y el final

En la onomástica fiestita lomense se debió realizar un cóctel de ejercicios tibetanos, zapateo americano y viveza criolla para poder arrojar fuera del tiempo los intríngulis políticos, la deuda a los municipales, las operaciones encubiertas de baja intensidad y los instintos privatizadores.

A pesar de ello, se contabilizaron bajas en la hacienda; bastó una distracción del ojo del amo, para que el ganado no engordara como correspondía, al parecer, el engullimiento de los pastizales no contaba con una capacidad distributiva equilibrada para los cuatro estómagos y esto terminó en el colapso de algunas de las lácteas bestias.

Salvadas las "cuestiones técnicas" el regocijo y el éxtasis; las alocuciones oficiales y el trotecito de los alazanes por la zona liberada a los festejos, completaron una jornada con aroma a futuro.

Cerrando el acto, las tropas covelianas de despliegue rápido empuñaron enhiestamente sus utensilios y prometieron mudar con rapidez de prestidigitador los productos gastrointestinales que los cuadrúpedos (con perdón por la palabra) habían dejado caer en la vía pública.

Fenecido el hechizo festivo, Cenicienta perdió su zapatito de cristal, la carroza de oro se convirtió en zapallo, los corceles retornaron a su idiosincrasia de ratas y los funcionarios a su faz de políticos. La Paz dejó su lugar a la Guerra... pero esta es otra historia y la iremos narrando a medida que se produzcan las nuevas bajas anunciadas.

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