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Relación de los pueblos originarios de América del Norte con los colonos ingleses

Por Luis M. Casado Ledo
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Notas de Luis M. Casado Ledo editadas en Rebanadas de Realidad

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 31/08/04.- Para distinguir el cuento de la novela, Julio Cortázar los comparó a una sección de box en la cual el cuento debía ganar por nocaut; la novela, por puntos.

A grandes rasgos, el proceso de descubrimiento, conquista y colonización de América realizado por España, podríamos explicarlo a través de la definición de novela brindada por Cortázar. En cambio, el ejecutado en América del Norte por los ingleses, coincide con la del cuento: fue categórica, sin ambages. Por nocaut, diría el escritor argentino.

Luego de la victoria, en los territorios conquistados por España se suscitó la integración, el mestizaje, la simbiosis de culturas. En cambio, en América del Norte, la discriminación, el etnocidio y el aniquilamiento cultural fueron -hoy diríamos- los "daños colaterales" de la guerra por el desarrollo: el tan mentado progreso.

Sin embargo la cosa no pasa por dilucidar si un método fue más justo que el otro. Se trató, si, de la construcción de dos mundos, uno inspirado por las ideas de Locke, Rousseau, Montesquieu; el otro, azotado por la ira de Dios, por la culpa judeocristiana, por los aromas a incienso de los monasterios medievales. Con los años, uno mostraría un arrepentimiento tardío, pero arrepentimiento al fin, el otro jugaría al fútbol con el cráneo de Jerónimo en los jardines de la Universidad de Yale. (1)

Dos mundos se estaban construyendo: uno marcaría su impronta, se constituiría en imperio, rescribiendo románicamente su historia en búsqueda vana de un origen de dioses y semidioses; el otro transita cotidianamente por sus huellas y olores; va y viene en una misteriosa trilogía de pasado, presente y futuro, con su andamiaje de dioses ciertos arengadores de próximas cosmogonías.

Uno sigue ganando por la vía rápida; el otro puja por una victoria por puntos, por una victoria inexorable.

Aspectos socioeconómicos

Cuando los primeros viajeros del Viejo Mundo comenzaron a imprimir sus huellas sobre el territorio de América del Norte, la población originaria se encontraba en "tránsito hacia el asentamiento de la agricultura como factor básico de subsistencia y desarrollo cultural". (2)

Según Pedro A. Vives (3), "la insipiente agricultura estaba confiada a la mujer, en tanto el varón mantenía y perfeccionaba las técnicas más antiguas de caza, considerada una actividad más noble. En realidad, la agricultura era apreciada como garantía de una alimentación mínima y precisamente la ausencia todavía de animales domésticos representaba una estrecha dependencia respecto a los mamíferos salvajes y el bosque".

La caza era una actividad básica del indígena: el respeto de hembras y ejemplares jóvenes, fuente de tabúes y rituales, y todo ello origen y esencia de la formación del hombre de la tribu. En tal sentido las carnes y pieles del cebú, el gamo y el anta servían tanto como base alimentaria y materiales básicos para la elaboración textil.

Cabe destacar que los utensilios empleados para la caza estaban conformados por el arco y flecha con punta de piedras o hueso y trampas para cazar animales realizadas en madera. Esta tecnología, eficiente para la supervivencia del hombre americano se volvió en contra, cuando debió competir con la proveniente de Europa, altamente desarrollada, comparativamente. Arcos y flechas contra armas de fuego.

Los primeros contactos

Los colonos ingleses tomaron contacto, principalmente, con el grupo Algonquino-Wakashn, "integrantes prácticamente de una sola familia lingüística: las tribus que interpretaron ese contacto con los ingleses fueron conocidas como Massachusett, Narraganset y Pequot en lo que habría de ser Nueva Inglaterra y Powharan, Nanticoke y Conoy, en la tierra bautizada como Virginia. (4)

Los colonos holandeses también encontraron a integrantes del grupo algonquino en el valle de Hudson y en Long Island, "identificadas como Mohicans, en el Norte, Wappinger hacia la desembocadura del río y Montauk en la isla propiamente dicha; más al sur, sobre la misma costa atlántica los holandeses hallaron también a los Delaware, igualmente del grupo algonquino". (5)

Los colonos franceses en el área del valle de San Lorenzo y en la región de los Grandes Lagos "se encontraron con tribus pertenecientes a la familia lingüística iroquesa, incluída en el grupo indígena Hokam-Sioux...". (6)

Oportuno es destacar que el contacto más intenso fue con las tribus Huron, asentadas en la margen izquierda del río San Lorenzo y también hacia su desembocadura. En tanto, los enfrentamientos más encarnizados los mantendrían en la margen contraria del río San Lorenzo, con las tribus escalonadas de noreste a sudoeste hacia el lago Notario y conocidas por Mohawk, Oneida, Onondaga, Cayuga y Seneca.

"Esa extensa familia iroquesa abría sus horizontes hacia el valle del Ohio por medio de los Erie y alguna tribu Sioux emplazada al sur del área de los Grandes Lagos; pero también había alcanzado el fondo de la bahía de Chesapeake y las proximidades de la tierra de los Deleware, a través de la tribu conocida por Conestoga". (7)

El revés de los sombreros

1609 - Samuel Champlain acompañó a los hurones desde las orillas del San Lorenzo hacia la región de lago que llevaría su nombre. En ese lugar les aportó armas de fuego para enfrentar a los iroqueses, quienes se habían desplazado hacia el norte empujados por los mohicanos.

1609 - Henry Hudson, por parte de los holandeses se encuentra en tierra de los mohicanos, en el curso alto del río bautizado posteriormente con su apellido. Allí descubre las pieles de castor y nutria. Al año siguiente ya está montada una industria textil floreciente; proveedora de sombreros y abrigos de pieles a Europa, donde recién en el S. XVIII comenzaría a paliarse el frío en los hogares.

En 1610 comienza a ser rentable la colonización, pero también a sentarse las bases de las futuras penurias y tragedias para los autóctonos. Las transformaciones mercantilistas corrieron como reguero de pólvora, influyendo negativamente sobre las tribus algonquinas de la costa y algo menos sobre las iroquesas próximas al río San Lorenzo.

La demanda de pieles introduce tecnología, las trampas para atrapar animales dejan de ser de madera para constituirse de metal, más duraderas y efectivas. Y si bien ese cambio sirvió para desarrollar la moda de alta costura en Europa, en tierras americanas provocó que muchas de las tribus abandonaran abruptamente la agricultura, su base económica hasta el momento.

La pérdida del hábitat fue otra consecuencia de la presencia colonial. Por presión holandesa y francesa los hurones y mohicanos se desplazaron hacia puntos colindantes con los europeos, ampliando las zonas utilizadas para el trampeo.

Los desplazamientos mencionados produjeron dos cambios fundamentales, comenzaron a cazarse hembras y crías. Además, se suscitaron los primeros enfrentamientos entre tribus vecinas, en ansia por satisfacer las demanda europea de pieles.

"En justa reciprocidad, para combatir el frío los europeos le descubrieron al indio los aguardientes -sobre todo los de grano, que resultaban baratos en los mercados holandeses, especialmente la ginebra- y el ron, llegado desde las Antillas". (8)

De la coexistencia a las guerras preventivas

Con éxito las teorías mercantilistas europeas se estaban resolviendo en tierras americanas, pero para sus habitantes originarios el alcoholismo, el abandono del hábitat y de la agricultura iban horadando sus incipientes economías de subsistencia. Sin embargo, todavía sobrevendrían más penurias.

En 1616 diversas zonas de la costa sufrieron las inclementes consecuencias de una epidemia de viruela. Enfermos y muertos encendieron los primeros focos de resistencias contra el europeo: comienzan los enfrentamientos armados, los cuales alarmaron a los colonos de Virginia y luego a los de Plymouth.

Las economías indígenas serían las primeras víctimas de la guerra que comenzaba a desatarse, los hombres debían retirarse de la producción para participar en las batallas, nuevamente la continuidad familiar y tribal quedaría más que nunca a cargo de las mujeres y así lo experimentaron las tribus de Powhatan, Massachussets, Mohicanos y Mohawk.

"Entre 1616 y 1635, aproximadamente, esa situación acentuó la debilidad demográfica de los pueblos indígenas; decreció aún más de lo normal la natalidad, aumentaron los períodos de lactancia para asegurar la vida a los recién nacidos y se asentaron definitivamente las prácticas poligámicas propias de algonquinos e iroqueses". (9) Con lo cual los europeos reunían argumentos que fundamentaban su óptica cristiana sobre el aborigen: un ser sin alma, perverso en costumbres.

Atrás quedaban los primeros años en que los europeos afincados en Virginia no censuraban y hasta hacían uso de las costumbres sexuales indígenas, lindantes con la promiscuidad. Hasta tal punto, que la mixtura de costumbres puso en peligro la supervivencia de Jamestown, cuya población masculina se unía a las mujeres indígenas.

El mestizaje se registró entre los colonos franceses y los hurones y los ottawa, en tendencia opuesta a lo sucedido con el poblamiento ango-holandes, ávido de tierras fértiles en el "paraíso del agricultor emancipado". En tal sentido, las compañías promotoras de las primeras emigraciones ofrecieron onerosas parcelas de tierra a aquellos que pudieron costear el viaje de su familia e incluso de siervos y entenados, con lo cual se inoculaba la posibilidad de la mestización.

También en un principio el epicentro de la expansión colonizadora fue los valles fluviales, justamente la tierra habitada por los originarios que al comienzo aportaron a los europeos sus conocimientos sobre el terreno; así lo aprovecharon los tripulantes del Mayflower. Pero al pasar los años, si bien los protagonistas eran los mismos, la historia estaba demostrando otra tendencia.

"... desde 1620, en Virginia y 1634, en Massachussets Bay, aproximadamente, la presencia del indígena comenzó a obstaculizar la expansión agrícola de las nuevas familias colonizadoras; una vez asentados los primeros enclaves portuarios y pesqueros en la costa. A la presión europea los indígenas respondieron con ataques delimitadores del territorio e inmediatamente después de carácter defensivo". (10)

En 1622 estalla la revuelta de la confederación Powhatan, en Virginia, y a "comienzos de la década de los treinta, John Winthrop, gobernador de la Massachussets Bay Colony, comenzaba a buscar argumentos para legitimar la expulsión de los indios y ofrecer nuevas tierras a los colonos, sin perder su óptica ni su ortodoxia puritana: casi todos los indígenas han muerto por viruela -reconocía-, así ha establecido claramente el Señor nuestros títulos legítimos sobre lo que poseemos". (11)

Otras de las medidas contra el mestizaje fue impartida por la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, en 1630, al prometer en convertir en patronos a todos los colonos capaces de llevar y mantener a 50 hombres adultos para poblar el valle del Hudson; concediéndoles a tales patronos sendos tramos de cuartos de leguas de orilla fluvial o dos leguas en cada margen, desde donde podían expansionar su propiedad tierra adentro siempre que no lesionaran derechos de los tros colonos. Nada se mencionaba sobre los derechos de los naturales que estuviesen habitando la zona.

Cinco años después, en 1635, en Nueva Inglaterra se debatió la condición diabólica del indio, aunque el problema que consumió más desvelos fue la posibilidad de los puritanos de ocupar sus tierras. Roger Williams se opuso a tal robo, defendiendo la humanidad del aborigen. El destierro de Williams fue la respuesta puritana, quienes en 1637 generaron la matanza de los Pequot, habitantes de lo que empezaba a ser colonia de Connecticut.

En 1640 se desató la llamada guerra franco-indígena que se extendió hasta 1644 en que las tribus iroquesas atacaron la fortificación de Montreal, antiguo emplazamiento de la tribu Hochelatga. En ese mismo año también Virginia vivió su segunda revuelta indígena.

Mediando el S. XVII la expansión granjera europea se manifestaba imparable en su declaración de guerra a los habitantes de los valles más fértiles. "En el año 1653, las Colonias Unidas de Nueva Inglaterra, de inspiración básicamente puritana, establecieron el derecho legítimo del indio a la tierra que ocupaba, especificando que el resto era un vacuum domicilium". (12)

La vía jurídico-religiosa no estaba ausente en esta batalla por las tierras fértiles y en vista de la naturaleza nómada de los indios, explicó que el indígena tenía un derecho de propiedad sobre sus tierras, pero no un derecho a usarlas, ya que se trataba de salvajes errantes y criaturas de Satán.

En 1675-76 los Narragansett y Wampanoag lanzaron sus ataques sobre la frontera de Nueva Inglaterra, pero sus flechas, pero nada pudieron en contra del elevado espíritu puritano ni contra sus virus y armas de fuego: nuevamente las tecnologías se confrontaban y triunfaban las más desarrolladas, que no implicaba necesariamente que eran las más justas.

La revuelta terminó en el 1676, cuando los puritanos de Nueva Inglaterra lograron separar la cabeza del cuerpo de Kina Phhilip, el jefe wampanoag, la cual fue expuesta en la plaza pública ante sus guerreros capturados, los cuales fueron vendidos como esclavos a las Antillas, ya que los colonos y sus autoridades del espíritu y de las monedas los consideraban gentes sin alma, hijos de Satán, simples criminales.

El recurso del método

Dos tendencias interpretativas pujan por imponerse en la década de los '80. Una inspirada en los tratados de William Penn acordados con la tribu Delaware, por los cuales el cuáquero compró las tierras de los indios sobre la base de un tratamiento humanitario y desprejuiciado. Corría el año 1682. Luego, en el 1689, los cuáqueros de Pennsylvania ayudaron con víveres a los indios de la frontera, justo cuando acababa la guerra contra Francia.

La otra manera de ver la realidad estuvo marcada "...por la dinámica de la represión y el sometimiento del indígena, que empezó a conocer precisamente desde entonces las primeras reservas en las que se le confinaba". (13)

Para ese entonces, el "paraíso del agricultor emancipado" se imponía inexorable. La evangelización escudriñada por los pastores británicos no sólo se empeñaba en seguir detectando cuerpos sin almas, sino que los vistió a la usanza inglesa, castigando tanto a la práctica de la poligamia, como del alcoholismo, que años atrás había impuesto para congraciarse con el aborigen.

Los indios promiscuos y borrachos fueron expulsados del "paraíso del agricultor" y sus tierras repartidas entre los colonos con alma. A fines del S. XVII, sin un Picasso para pintar uno de los Guernica americano y tal vez preludiando la teoría de "los intereses permanentes" del Departamento de Estado, los guerreros de los pueblos sometidos fueron transmutados en las nuevas tropas europeas que pondría a raya "...a los salvajes de la frontera incontrolada: una tropa mercenaria puntualmente pagada en moneda y géneros ingleses, entre los que no faltaron diferentes tipos de aguardientes, para desesperación de pastores y reverendos". (14) Nacía así un nuevo hombre en las tierras del norte: el cipayo, cuya característica fue su capacidad de aparecer simultáneamente en otros lugares del continente.

La genuflexión tuvo sus antecedentes como fuimos viendo a lo largo del relato. Pero agreguemos que en 1703 el gobierno de Massachussets ofreció a sus nuevas huestes la friolera de doce libras por cada cabellera de indio aniquilado a modo de control de calidad de cada una de las batallas sostenidas.

A partir de los '80, superada la problemática indígena, franceses e ingleses supieron que la guerra era entre ellos, pero ya habían encontrado el recurso para no agitar sus flemas, ni arrugar sus miriñaques, la guerra era entre ellos, si; pero las batallas serían protagonizadas por los hombres sin alma, por los expulsados del "paraíso del agricultor emancipado".

Último round (con perdón por la palabra)

Comenzamos comparando el descubrimiento, conquista y colonización tanto por parte de españoles como de ingleses: así culminaremos. Y para entender en su magnitud el uno y el otro baste con algunos ejemplos, por si los conceptos ya vertidos no resultaran suficientes.

El proceso español posibilitó que en 1952, José María Arguedas pudiera expresar: "...es inexacto considerar como peruano únicamente lo indio; es tan erróneo como sostener que lo antiguo permanece intangible... las culturas europea e india han convivido en un mismo territorio en incesante reacción mutua [cuyo resultado es] un producto humano que está desplegando una actividad poderosísima cada vez más importante: el mestizo. Hablamos en términos de cultura; no tenemos en cuenta para nada el concepto de raza".

El ingles, en cambio, apenas dejó voces quebradizas como la de Massasoit, jefe de los wampanoags, que al firmar un tratado en 1621 expresó: "Ingleses, quedaos en esa tierra, porque no queda nadie para ocuparla. El Gran Espíritu... ha borrado a su gente de la faz de la tierra".

El "Gran Espíritu" tal vez fue impregnado de las teorías de Locke, paradigma del estado moderno, quien en 1669, más inspirado en Hobbes que en sí mismo, escribió una constitución para la colonia Carolina, "en la cual solamente los grandes propietarios tendrían derecho al voto y solamente los ricos el derecho a ser elegidos en el Parlamento, que debería estar totalmente controlado por el consejo de propietarios" y que contaba con una cláusula que "prohibía a cualquier siervo o su descendencia abandonar la tierra de su señor 'hasta el fin de las generaciones'. No objetaba la esclavitud en las colonias ni las relaciones serviles existentes en Inglaterra". (15)

Sin dilaciones el nocaut sobrevino pero algunas fuentes nos indican que fue por golpe bajo, de los 10 millones de aborígenes existentes antes de 1492, "en el censo de 1896-1897 sólo figuraban 254.300" (16), 254.300 cuerpos, en busca de sus correspondientes almas.

Notas:
(1) Prescott Bush, abuelo del actual presidente de los Estados Unidos dirigió, en 1918, una incursión a un cementerio apache; en el lugar robaron la calavera de Jerónimo como trofeo de la sociedad estudiantil a la que pertenecía, la Skull & Bones (Calavera y Huesos). Una vez en la universidad, los estudiantes jugaron un partido de fútbol con el cráneo del ex jefe de una de las tribus habitantes de las tierras de América del Norte.
(2)Vives, Pedro A., "Indios y pioneros", Revista "Historia16", Año IX, Nº 95, marzo de 1984, Madrid, España.
(3) Vives, Pedro A., op. c it.
(4) Vives, Pedro A., op. c it.
(5) Vives, Pedro A., op. c it.
(6) Vives, Pedro A., op. c it.
(7) Vives, Pedro A., op. c it.
(8) Vives, Pedro A., op. c it.
(9) Vives, Pedro A., op. c it.
(10) Vives, Pedro A., op. c it.
(11) Vives, Pedro A., op. c it.
(12) Vives, Pedro A., op. c it.
(13) Vives, Pedro A., op. c it.
(14) Vives, Pedro A., op. c it.
(15)Várnagy, Tomás, "El pensamiento político de John Loche y el surgimiento del liberalismo"; compilado por Boron, Atilio A., en "La filosofía política moderna", FLACSO, marzo del 2003, Buenos Aires, Argentina, pp. 48/49.
(16)Iraburu, José María, "Hechos de los Apóstoles en América", Ed. Digital, 2000.
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