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HISTORIAS DEL CAPITALISMO REAL - ESTADOS UNIDOS

Negociación colectiva, un derecho constantemente atacado

Por Luis M. Casado Ledo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 27/04/08.- A comienzos del corriente año se realizó una reunión en un suburbio de Washington, en la que participaron más de 200 líderes gremiales de 63 países y como dato destacado concluyeron que la desigualdad salarial se incrementó conforme a la disminución del derecho a la negociación colectiva, una tendencia que se extiende en el orden mundial.

La cumbre, organizada por la federación sindical AFL-CIO y desarrollada en Silver Spring (Maryland) también subrayó que sólo el 12 por ciento de los trabajadores en Estados Unidos se beneficia de contratos colectivos, comparado con el 81 por ciento de España y el 36 por ciento de Brasil.

Para María Xelhuantzi López, asesora del Sindicato de Telefonistas de México, en su país la concentración de riqueza en unos pocos ha agravado la situación de los muchos, que recurren a la economía informal para subsistir.

"¿De qué sirve crear empleos si pagan muy poco? muchos mexicanos ganan en promedio 120 pesos al día (9 dólares) y, con tanta pobreza, la emigración ilegal se va a intensificar", vaticinó López.

Por su parte, Víctor Baéz Mosqueira, en aquel momento Secretario General de la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) y hoy el flamante Secretario General de la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA), expresó que el modelo económico neoliberal es el principal culpable de que se atropellen los derechos laborales.

"A las multinacionales -continuó Báez Mosquera- no les interesa garantizar los derechos humanos ni laborales, todo lo ven en términos de lucro", sin embargo aseguró que "hay esperanza en países como Brasil, Uruguay y Argentina".

Disímiles perspectivas manipulan los dirigentes estadounidenses: "No afrontamos mayor reto que el de permitir que los trabajadores de todo el mundo se organicen y mejoren las condiciones de sus familias a través de convenios colectivos', dijo el presidente de AFL-CIO, John Sweeney.

El desafío es especialmente palpable en Estados Unidos, país que pese a la vitalidad de su economía y democracia, afronta la "vergonzosa verdad" de situarse entre los últimos países industrializados respecto a las negociaciones colectivas, señaló.

Sweeney no minimizó sus críticas y apuntó directamente a "El Gobierno de Bush y sus compinches que en el sector privado han hecho todo lo posible por destruir los derechos de los trabajadores acá y alrededor del mundo", a través de campañas de miedo e intimidación.

En ese sentido se resaltó que el proyecto de ley, conocido en inglés como el "Acta de los trabajadores para libre opción" (Employee Free Choice Act) fue bloqueado en el Senado y que según una encuesta de Peter D. Hart Research Associates, 57 millones de trabajadores en Estados Unidos estarían dispuestos a organizarse, pero no lo hacen debido a la persecución, intimidaciones y acoso de sus patronos.

Finalmente, Linda Chávez-Thompson, ejecutiva emérita de la AFL-CIO y ahora Presidenta del Secretariado Ejecutivo de la CSA explicó que el objetivo de la cumbre es diseñar estrategias que, mediante la acción política, restablezcan el equilibrio entre los derechos de los trabajadores y las grandes empresas que, en aras de mayores ganancias, violan esos derechos: "El Gobierno de Estados Unidos le ha fallado a los trabajadores, en particular a los latinos".

Los ruidos de la cumbre de Silver Spring, que apenas duró dos días, resuenan cada vez con más ritmo a medida que se acerca el día de la elección presidencial. ¿Será éste el inicio de una nueva melodía para los trabajadores cada vez más pobres de los Estados Unidos? Faltan aún los últimos acordes.

Publicado en la revista Nueva Epoca