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HISTORIAS DEL CAPITALISMO REAL - CENTROAMÉRICA

Seguidilla de asesinatos de sindicalistas en Guatemala y Honduras

Por Luis M. Casado Ledo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 02/05/08.- En los últimos días del mes de abril dos sindicalistas fueron asesinados por su calidad de representantes de los trabajadores. El 23, Rosa Altagracia Fuentes, Secretaria General de la Central de Trabajadores de Honduras (CTH) fue acribillada a balazos y el 29 se produjo el homicidio de Carlos Enrique Cruz Hernández, Afiliado del Sindicato de Trabajadores Bananeros de Izabal (SITRABI).

Honduras

En horas de la madrugada fue muerta a tiros Rosa Altagracia Fuentes, Secretaria General de la Central de Trabajadores de Honduras (CTH), junto a Yolanda Sánchez y Juan Bautista Aceituno, mientras viajaban por la carretera de la costa atlántica.

El portavoz de la Secretaría de Seguridad, subcomisario Héctor Iván Mejía, el vehículo de Fuentes fue perseguido por los atacantes desde que salió de la ciudad El Progreso, a unos 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa, rumbo a San Pedro Sula, segunda ciudad de Honduras.

En un comunicado de la Oficina Subregional para Centroamérica de la Organización Internacional de la Trabajadores (OIT), emitido el día 26 explicó: "Siempre recordaremos a Rosa Altagracia, por su vitalidad, su compromiso, en especial por sus contribuciones para hacer realidad que los/as trabajadores/as hondureños tengan un trabajo decente".

Por su parte, la Confederación Centroamericana de Trabajadores (CCT) destacó que "…nos dirigiremos a las autoridades de ese país para que este hecho de sangre no quede impune como muchos otros ocurridos en nuestra región y de las cuales las autoridades se hacen toda clase de sordos, ciegos y mudos".

Según testigos, los atacantes vestían de negro, cubrían sus rostros con pasamontañas y utilizaron luces de bengala para rematar a los sobrevivientes.

Descartado el robo como móvil, 4.000 dólares en la cartera de Fuentes quedaron en el lugar, aún no se produjeron novedades.

Guatemala

A los pocos días, el 29, el Comité Ejecutivo de la Central General de Trabajadores de Guatemala (CGTG) informó que "entre las 12:00 y las 13:00 horas, momento en que se disponía a almorzar, fue asesinado el compañero Carlos Enrique Cruz Hernández en su lugar de trabajo La Finca Chikasaw El Peligro planta 12, la cual es propiedad de la Compañía Bandegua, transnacional de Del Monte".

El caso de Cruz Hernández, trabajador de la Compañía Bandegua y afiliado del Sindicato de Trabajadores Bananeros de Izabal (SITRABI) no es el único, Danilo Méndez, también miembro del mismo sindicato, "está siendo amenazado por hombres armados y con gorros pasamontañas que rondan su casa, la cual se encuentra en el mismo sector donde vive un hijo del Secretario General del SITRABI, lo cual mantiene a los compañeros atemorizados por estos hechos".

Seguidamente, la CGTG afirmó: "Exigimos a las autoridades guatemaltecas se investigue este nuevo hecho delictivo contra los dirigentes sindicales y que no sigan en la impunidad como hasta el momento está el asesinato del compañero Marco Tulio Ramírez Portela", ocurrido el 23 de septiembre de 2007.

En tanto, la Confederación Sindical Internacional (CSI) explicó que La Finca es propiedad de la Compañía de Desarrollo Bananero de Guatemala (BANDEGUA) transnacional de Del Monte, que cuenta con numerosas fincas bananeras en Guatemala que desde hace décadas son sinónimo de violaciones de los derechos sindicales.

En abril, representantes de la Confederación de Unidad Sindical de Guatemala (CUSG) se habían reunido con el Ministro de Gobernación para denunciar las amenazas sufridas por Danilo Méndez y para que el presidente Álvaro Colom tome las medidas necesarias para poner fin a la violencia descontrolada que golpea al movimiento sindical y que los Empleadores, como Bandegua, a que respeten los Convenios fundamentales de la OIT, ratificados por Guatemala.

Sin embargo, los asesinatos ocurridos en Honduras y Guatemala demuestran una cierta distracción de los gobiernos en el momento de hacer cumplir leyes y convenios que protegen a los trabajadores y, a su vez, ponen límites al abuso de las empresas y transnacionales. De no ser así, pronto conoceremos a todos los autores de estos y de los tantos luctuosos hechos, sobre los cuales aún permanece apagada la luz de la verdad.

Publicado en la revista Nueva Epoca