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PANORAMA TEXTIL

Luego de tejer y destejer durante años, Penélope podría quedarse sin trabajo

Por Luis M. Casado Ledo
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Notas de Luis M. Casado Ledo editadas en Rebanadas de Realidad

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 29/11/04.- Los días transcurren vertiginosos hacia el 1º de enero de 2005, fecha en la que desaparecerán las cuotas sobre los textiles acordadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), despertando optimismos y angustias para el día después.

Sin embargo los países en vías de desarrollo miembros de la OMC siguen divididos sobre el accionar del organismo internacional cuando el sistema de cuotas expire. Así quedó expresado en la reunión del Consejo de Bienes de la OMC, realizada el jueves 18.

Muchos países pobres, como Mauritania, que cimentaron su industria textil en las cuotas garantizadas de exportación a Estados Unidos y Europa, dijeron que no podrán enfrentar la competencia de los eficientes productores con menores costos, especialmente de China.

La participación de China en los 350 mil millones de dólares del comercio global en textiles y ropa podría más que duplicarse, de 25 por ciento a 50 por ciento, una vez eliminadas las cuotas.

Países ricos, países pobres

Según diversas fuentes, se espera que India, Paquistán y varios países más se beneficien con el próximo panorama, pero muchos productores más pequeños de Asia, el Caribe y África temen la extinción de la industria, con la consecuente pérdida de hasta 27 millones de puestos de trabajos en todo el mundo, así lo anuncia un estudio presentado durante la reunión del Consejo de Bienes por Bangladesh, República Dominicana, Fiji, Jamaica, Madagascar, Mauritania, Mongolia, Nepal, Sri Lanka y Uganda, y apoyado por varios más.

Por su parte, la industria textil de Estados Unidos trata de ampararse en la cláusula especial de salvaguarda incluida en el acuerdo de admisión de China a la OMC, para parar la avalancha de productos chinos a partir el año entrante. Mientras tanto, La Unión Europea y otros importadores revisan la opción de aplicar controles similares.

Las cuotas, asignadas por la Organización Mundial de Comercio (OMC), obligan a los grandes compradores, como es el caso de Estados Unidos o la Unión Europea, a repartir sus pedidos entre una gran cantidad de países. La liberación de las cuotas obligará a otros países, especialmente a Bangladesh, Mauricio y Filipinas, a disminuir los salarios y las condiciones laborales de sus trabajadores para poder competir, así lo destacan fuentes sindicales y lo más preocupante, que coincide con el balance de la situación que realiza el Banco Mundial, el cual predice que la etiqueta "Made in China" aparecerá en la mitad de las prendas que se vendan en los mercados de todo el mundo hacia finales de la década.

Producir sin sindicatos

El costo de la producción china pareciera ser uno de los factores desencadenantes del proceso que viene: bajos costos, paupérrimos salarios y una mínima participación de los sindicatos son el común denominador.

En cuanto al sindicalismo chino, durante esta semana la Federación Nacional de Sindicatos de China (FNSCh), dio una señal de alarma al hacer público que acudirán a los tribunales si las empresas transnacionales, instaladas en el país, siguen oponiéndose a la creación de sindicatos.

La ley que regula la creación y funcionamiento de los sindicatos en la nación asiática establece el derecho de los trabajadores a sindicalizarse si así lo desean. Pese a ello, numerosas transnacionales establecidas en China, en especial las estadounidenses, rehúsan permitir la existencia de gremios en sus establecimientos, en abierta violación de la ley.

El caso más flagrante -no el único- es el de la cadena de ventas minoristas Wal-Mart, de Estados Unidos, la mayor del mundo en el sector, que hasta el momento se ha negado a permitir la creación de sindicatos en los 37 establecimientos que posee en China.

La industria textil, no está exenta de estos ejemplos, las maquilas en Centroamérica puede ser uno, en el que las transnacionales buscan reducir costos sobre la base del empobrecimiento de sus trabajadores.

Competitividad, deslocalizaciones, extinción de las cuotas textiles y pérdida de 27 millones de puestos de trabajo en la industria textil parecieran ser la punta de un iceberg que a la deriva, dañará o romperá economías regionales de varios continentes desde los primeros días del 2005 que se avecina.

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