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HISTORIAS DEL CAPITALISMO REAL - ESTADOS UNIDOS

Situación de los trabajadores en una economía del mudo desarrollado

Por Luis M. Casado Ledo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 08/12/06.- A pesar de los momentos económicos de alzas o bajas, en Estados Unidos se observa una constante: el deterioro de los salarios y de las condiciones laborales; lo cual no solamente afecta a los sectores más sensibles: negros, hispanos y migrantes, sino que también alcanza a los obreros blancos de los grandes conglomerados industriales.

Los trabajadores de Detroit y Chicago poseyeron salarios elevados, estabilidad laboral y seguro de salud durante los años 50 y ´60. Se trata de la zona de medio oeste, donde se asentaba la industria automotriz y el mayor índice de sindicalización. Sin embargo, por aquellos años las ciudades de Nueva York, Washington D. C., Chicago y Los Angeles albergaba a una población negra sumergida en una marginación sölo superada en los estados del sur: Alabama, Mississipi, Arkansas y Carolina del Norte.

En la primer mitad de los años ´60 la tasa de pobreza se había reducido del 22 al 10 por ciento; desde ahí comenzó a elevarse nuevamente y con la crisis económica ocurrida a principios de los ´70 las diferentes administraciones instrumentaron medidas que apuntaron a bajar los costos de producción, con el consiguiente deterioro de los salarios. Pero si bien los gobiernos de Nixon, Ford y Carter contribuyeron a ello, fue con Reagan con quien comenzó una batalla frontal para aniquilar o disminuir a la mínima expresión la conquistas logradas durante tantos años de lucha.

Según datos de la Reserva Federal, en 1989 el 1 por ciento, ubicado en la cima de la pirámide social ganaba 10 veces más que el 50 por ciento de la base y lo significativo es que transcurridos 15 años, la brecha se había ampliado 15 veces. En la actualidad, Estados Unidos tienen más pobres que hace 30 años, distinguiéndose que el 30 por ciento de los afroamericanos y el 30 por ciento de los hispanos son pobres, como así también el 8,5 por ciento de la población blanca, muchos de ellos provenientes de la otrora clase media que perdieron sus seguros y empleos.

Migrantes

Doce millones de indocumentados componen el sector más frágil de la fuerza laboral norteamericana. Condenados a realizar los trabajos peor remunerados, ganan en promedio 5,5 dólares por hora, mientras el alquiler de una vivienda en Albuquerque o Nuevo México cuesta como mínimo 1.500 dólares mensuales, por lo cual deben optar en apiñarse en lugares precarios ubicados muy lejos de sus trabajo, donde aún no llegó la especulación inmobiliaria.

Los migrantes, en su mayoría, laboran como trabajadores tercerizados para grandes empresas, muchas de las cuales prohiben la sindicalización. Wal-Mart, ejemplo de estas últimas, paga a sus cajeros 8 dólares la hora, mientras que la Cadena Ralphs, donde si sus trabajadores están afiliados sindicalmente, por la misma función cobran 18 dólares la hora.

Áreas industriales

Los estados de Michigan, Wisconsin, Illinois, Indiana y Ohio fueron el escenario de una pujante clase trabajadora que cobró su mayor esplendor durante los años ´50 y ´60, tiempos en que la tasa de sindicalización rondaba el 35 por ciento, a diferencia del 12 por ciento registrado en nuestros días.

Una encuesta del Philadelpia Inquirer muestra como se fue operando el deterioro salarial. Mientras los ingresos de los ejecutivos mejor pagados crecieron un 951 por ciento entre 1975 y 1995, cinco veces la tasa de inflación, los sueldos de más de 73 millones de trabajadores de todas las empresas privadas subieron apenas el 142 por ciento, no superando la tasa de inflación registrada en el período mencionado, el 183 por ciento.

Otro dato significativo es la pérdida de puestos de trabajo, desde 1979 se suman 43 millones y, de acuerdo al Ministerio de Trabajo, sólo el 35 por ciento de los trabajadores que pierden su empleo encuentran otro igual o mejor remunerado y el 65 por ciento restante debe resignarse a ganar menos, trabajar más horas y a transitar mayores distancias desde sus hogares al lugar laboral.

El breve panorama expuesto explica, entre otros fenómenos, las multitudinarias manifestaciones que los hispanos organizaron, apoyados por los sindicatos locales, para conmemorar el 1° de Mayo y expresarse contra la nueva legislación migratoria, poniéndose de relevancia en qué condiciones viven los pobres en la primer potencia mundial y el estado de ánimo y conciencia por el cual transita este ya no imperceptible sector social norteamericano.

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