Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Haití ¿una democracia imposible?

Por Luis M. Casado Ledo
Capital: Port-au-Prince
Superficie: 27.750 km²
Población: 8,1 millones (a diciembre del 2000)
Grupos étnicos: de origen africano y mulato (95%)
Idioma(s) oficial(es): francés
Religión(es): católico-romana (80%), protestante (16%), vudú
Unidad Monetaria: 1 gourde = 100 céntimos

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 05/03/04.- El 5 de febrero comenzaron las revueltas armadas que desembocaron, en forma de delta, tanto en la renuncia o destitución del presidente haitiano, Jean Bertrand Aristide, el 29 del mismo mes, como así también en las posibilidades de una profundización del conflicto con un poder atomizado mientras Jean-Claude "Baby Doc" Duvalier, residente en Francia desde 1986, estaría preparando las valijas para retornar a la isla.

A pocos días del alejamiento del ex presidente Jean Bertrand Aristide, el presidente de la Corte Boniface Alexandre, asumió su lugar, pero a pesar de la intervención de tropas de EE.UU. y de Francia, la violencia, el caos y los saqueos continúan, especialmente en su capital, Puerto Príncipe.

Guy Phillippe, líder del "ejército caníbal", cumplió su sueño de festejar su cumpleaños viendo caer a Aristide, el único presidente que llegó al poder por la vía electoral desde que Haití declaró, en 1804, su independencia de Francia, hace ya 200 años.

Aristide comenzó el 2004 seriamente cuestionado por la mayoría del arco político; lejos habían quedado los tiempos en que su imagen resplandecía como una esperanza para los pobres, cuando el cura salesiano se unió a las voluntades necesarias para extirpar del poder a la familia Duvalier que había imperado de 1957 a 1986. En esa época, era bien visto por los humildes y comenzaban las desconfianzas de la administración estadounidense hacia el predicador de la teología de la liberación, quien a pesar de todo sacó, en 1990, el 67,5 por ciento de los sufragios en las primeras elecciones libres en 187 años de historia, infringiéndole una derrota aplastante al candidato de Washington, Marc Bazin, quien apenas alcanzó el 15 por ciento.

A los 8 meses de asumir la presidencia, sin embargo, fue depuesto por un golpe de estado: su administración, caracterizada como "populista", encendió las alarmas tanto entre los poderosos de Haití como en el extranjero; recordemos que en EE.UU. gobernaba Bush padre. Ya en 1994, Clinton mediante, las tropas estadounidenses volvieron a entrar a ese país y decidieron restituirlo a fin de garantizar el orden.

A esa altura Aristide ya era otro, su exilio en USA había generado cambios. Reinstaurado en el poder siguió las enseñanzas de Washington y los dictados del FMI para mantener el apoyo de EE.UU. y la "ayuda" financiera internacional para lo cual fue necesario seguir implementando el "paquete de ajuste estructural", asegurándose de ese modo la tan ansiada la inversión extranjera.

La receta es bien conocida en América latina: se privatizaron muchas empresas e industrias públicas provocando una mayor concentración de la riqueza. A finales de los años noventa la producción de arroz de Haití se había reducido a la mitad y las importaciones de arroz procedentes de EEUU equivalían a más de la mitad de las ventas de arroz local. La población agrícola local quedó devastada y el precio del arroz subió de forma dramática.

Distanciado de su base de sustentación política y finalmente de su país, Aristide se encuentra residiendo en la República Centroafricana, desde donde asegura que EE.UU. lo secuestró y lo obligó a subir al avión para arrancarlo de Haití, hecho enérgicamente desmentido por la administración Bush, hijo. Mientras tanto, más allá de los dimes y diretes, el temido "Baby Doc" comienza a despertar de su sueño de retornar a Haití donde como hongos después de la lluvia las pesadillas de los tonton macoutes florecen en un panorama donde la democracia "no tiene quien le escriba".

Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones