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La Industria del Vestido desnuda sus mecanismos

Por Luis M. Casado Ledo
Notas de Luis M. Casado Ledo editadas en Rebanadas

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 19/03/04.- A comienzos de febrero una importante empresa anunció que tiene previsto para el año 2008 un aumento del 50 por ciento de su personal en América latina y el Caribe; sin embargo, el otro lado del buen anuncio no se hizo esperar, la empresa tendría la intención de reducir costos laborales y eludir a las organizaciones sindicales.

Se trata de la compañía Gildan Activewear, uno de los principales fabricantes de camisas, radicada en Montreal, Canadá, la cual había accedido pocos días antes a someterse a una auditoría independiente en una de sus fábricas en Honduras, donde, según fuentes sindicales, 100 trabajadoras y trabajadores fueron despedidos aparentemente por desarrollar actividades sindicales.

El mismo día en que se reunió el directorio de la empresa en un centro de Montreal desde donde lanzaron el anuncio sobre el propósito de aumento de su plantel laboral, los trabajadores colocaron en sus pancartas camisetas con consignas contra la empresa escritas en ellas. La intención de los manifestantes era dejar en evidencia que Gildan maltrataba a sus trabajadores en las fábricas canadienses, así lo explicó Tess Tesalona, del Centro de Obreros Inmigrantes de Montreal.

La empresa

Gildan es una empresa familiar que alcanzó un gran crecimiento en los años 90 frente a rivales como Fruit of the Loom y Hanes. Su producción actual es de 500 millones de camisas al año. La firma emplea a unas 1.200 personas en Canadá y a otros 9.200 en fábricas que posee o contrata en El Salvador, Haití, Honduras, México, Nicaragua y República Dominicana donde la gran mayoría son mujeres.

Durante el 2003, 147 personas quedaron sin trabajo al cerrar una de las fábricas de Gildan en Montreal. Según fuentes sindicales, "Mientras los obreros se organizaban, Gildan creó un comité antisindicato, que aterrorizó a los trabajadores", sobre todo luego que comenzaran a firmar las solicitudes de afiliación", lográndose la clausura del turno noche por parte de la empresa. Situación doblemente agravada si se tiene en cuenta que cuando comenzó la actividad sindical la fábrica tenía 650 obreros y al cierre apenas contaba con 150 trabajadores. Finalmente, el sindicato fue reconocido por las autoridades y conquistó un convenio colectivo, que rigió apenas un año porque para ese entonces ya estaba muy debilitado y no pudo evitar el cierre.

Si bien los ejecutivos de Gildan Activewear aseguran un incremento del personal para el 2008, la actualidad no parece tan próspera, ya en el año 2003, el 22 de diciembre, la Red de Solidaridad de la Maquila (RSM) de Toronto había presentado un reclamo formal ante la Asociación por el Trabajo Justo (FLA)*, de los EE UU. En el reclamo se acusa que desde noviembre de 2002, más de 100 trabajadoras y trabajadores de la planta de Gildan Activewear El Progreso, en Honduras, habían sido despedidos por participar en tareas sindicales, o bien por ser simpatizantes de ellas.

 
Nota:
(*)La FLA es una organización radicada en Estados Unidos que inspecciona las condiciones de trabajo en las fábricas que poseen o contratan compañías multinacionales en terceros países. Entre los miembros de la asociación figuran compañías como Nike y Liz Claiborne, organizaciones no gubernamentales y universidades de Canadá y Estados Unidos
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