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EE.UU.

El fin de las cuotas en textiles afectaría miles de empleos

Por Luis M. Casado Ledo
Notas de Luis M. Casado Ledo editadas en Rebanadas

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 03/09/04.- En el número 23 de Nueva Época Semanal comentábamos algunas de las consecuencias que se evidenciarían con la llegada de enero de 2005, cuando concluya el acuerdo de textiles y vestuarios de la Organización Mundial de Comercio (OMC), por el cual Estados Unidos otorga cuotas a los textiles chinos. El fin de dichas cuotas podría afectar a las maquilas centroamericanas y de México.

Sin embargo, la problemática podría en jaque también a la propia industria textil estadounidense. Durante la presente semana se conoció que los empresarios de EE.UU. del ramo buscan hacer frente al próximo panorama post cuotas.

En Washington, grupos textiles locales exhortaron al gobierno a tomar acciones preventivas para detener una esperada invasión de ropa china, que podría hacer que cientos de miles de estadounidenses pierdan sus empleos.

En este sentido, el director de la organización American Manufacturing Trade Action Coalition, Auggie Tantillo, expresó que grupos textiles planean completar una solicitud de salvaguarda pidiendo al Departamento de Comercio que restrinja las importaciones desde China de todo tipo de camisas, pantalones, blusas, vestidos, ropa interior, sábanas y toallas de algodón y añadió: "Podemos ver claramente el enorme daño que está en el horizonte en términos de la capacidad de China para inundar el mercado de Estados Unidos".

Los acuerdos

Varias importaciones de vestimenta están restringidas por cuotas que expiran a fin de año, como resultado de un acuerdo mundial de comercio que data de 1994.

El sistema de cuotas ordenó el comercio textil mundial por más de 40 años, pero los países ricos como Estados Unidos, los integrantes de la Unión Europea y Canadá acordaron hace diez años disminuir esas cuotas, como concesión a los países pobres, hasta su desaparición total.

En el 2001, ante la integración de China a la OMC, Estados Unidos y otros países, incluyendo a Canadá y la Unión Europea, establecieron desterrar las cuotas en sus exportaciones a partir del 1º de enero de 2005. Pero dichos acuerdos del 2001 permitieron también, a Estados Unidos y a otros miembros, aplicar restricciones de emergencia sobre los productos textiles chinos en respuesta a un aumento de sus exportaciones.

Recordemos que el gobierno de George Bush hizo uso de esa posibilidad y restringió las importaciones de sostenes, vestidos de fiesta y tejidos de punto, luego de que envíos chinos de esos productos a Estados Unidos se incrementaron significativamente cuando desaparecieron las cuotas que los regían. Más que esperar a que ese fenómeno vuelva a producirse, los grupos textiles quieren que el Gobierno imponga preventivamente salvaguardas que limiten el crecimiento de la presencia china en categorías de vestimenta clave en Estados Unidos en el 2005 a no más del 7.5 por ciento por encima del nivel del corriente año.

Los grupos empresariales textiles planean completar las solicitudes a fin de mes, para que las salvaguardas entren en práctica poco después que expiren las cuotas. De otro modo, Tantillo subrayó que "más de 700 mil ciudadanos estadounidenses empleados directamente por las industrias textiles y de modas", así como a 1.5 millones de trabajadores en sectores proveedores, podrían perder sus fuentes de trabajo. Un panorama similar al del Tercer Mundo.

Publicada en Nueva Época Semanal
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