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HISTORIAS DEL CAPITALISMO REAL

¿Se distancia el trabajo de la persona humana?

Por Luis M. Casado Ledo
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Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 13/05/05.- Con pocos días de diferencia la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio a conocer dos informes. El primero, hecho público el jueves 28 de abril, estuvo referido al aumento de muertes, heridas y enfermedades relacionadas con el trabajo. En el segundo, divulgado el miércoles 11 del corriente mes, la OIT advierte que en el mundo hay, aproximadamente, 12,3 millones de personas víctimas del trabajo forzoso. Ambas problemáticas, integrantes de un serio desafío para el accionar sindical en los próximos años.

Accidentes en el trabajo

Según datos de la OIT, el número de accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo, que anualmente se cobra más de 2 millones de vidas, parece estar aumentando debido a la rápida industrialización de algunos países en desarrollo.

Más aún, una nueva evaluación de los accidentes y las enfermedades profesionales indica que el riesgo de contraer una enfermedad profesional se ha convertido en el peligro más frecuente al que se enfrentan los trabajadores en sus empleos. Estas enfermedades causan anualmente unos 1,7 millones de muertes relacionadas con el trabajo y superan a los accidentes mortales en una proporción de cuatro a uno.

En sus últimas estimaciones, la OIT descubrió que además de las muertes relacionadas con el trabajo, cada año los trabajadores son víctima de unos 268 millones de accidentes no mortales que causan ausencias de al menos tres días del trabajo y unos 160 millones de nuevos casos de enfermedades profesionales. Anteriormente, la OIT había calculado que los accidentes y las enfermedades profesionales son responsables de que alrededor del 4 por ciento del PIB mundial se pierda en concepto de pago de compensaciones y ausencias del trabajo.

Desglosadas por regiones, las cifras indican que el número de accidentes del trabajo se ha estabilizado en muchos países industrializados y de reciente industrialización, mientras que aumenta en países que están desarrollándose rápidamente en Asia y América Latina. Por ejemplo, el análisis de la OIT mostró que aunque el número de accidentes mortales y no mortales en el centro de trabajo permaneció estable o disminuyó en la mayoría de las regiones, en China, el número estimado de accidentes mortales aumentó de 73.500 en 1998 a 90.500 en 2001, mientras que los accidentes que provocaron tres días de ausencia del trabajo o más aumentaron de 56 millones a 69 millones. En América Latina, el aumento del número total de personas empleadas y el crecimiento del sector de la construcción, especialmente en Brasil y México, parecen haber provocado un incremento anual de los accidentes mortales de 29.500 a 39.500 durante el mismo período de tiempo.

Sobre el sector de la construcción el estudio de la OIT estaca que cada año se producen al menos 60.000 accidentes mortales - lo que equivale a una muerte cada diez minutos. Casi el 17 por ciento de todos los accidentes mortales en el trabajo se producen en ese sector, pero además los trabajadores de la construcción también deben hacer frente a otros riesgos para la salud, incluida la exposición a polvo cargado de amianto, sílice y productos químicos peligrosos. En consonancia con los convenios, las recomendaciones y orientaciones de la OIT, el informe destaca la necesidad de realizar una mejor planificación y coordinación para abordar las cuestiones de seguridad y salud en las obras de construcción, así como un mayor enfoque para reducir la mala salud y la enfermedad relacionadas con el trabajo.

Trabajo forzoso

En el otro estudio, titulado "Una alianza global contra el trabajo forzoso", la OIT precisa que más de 10 millones de personas son explotadas por la práctica del trabajo forzoso en la economía privada y no directamente por los estados. Además indica que alrededor de 2,4 millones también son víctimas del tráfico de seres humanos.

En este informe de la OIT se entrega por primera vez un cálculo mundial de las ganancias generadas por la explotación de mujeres, hombres y niños objeto del tráfico, las cuales ascienden a 32.000 millones de dólares, equivale a un promedio de 13.000 dólares por cada persona traficada y forzada a trabajar.

"El trabajo forzoso representa otra cara de la globalización, una que le niega a las personas sus derechos fundamentales y su dignidad", dijo Juan Somalia, Director General de la OIT, y destacó que "para lograr una globalización justa y un trabajo decente para todos, es esencial erradicar el trabajo forzoso".

El trabajo forzoso es un problema global importante y está presente en todas las regiones y en todos los tipos de economía, dice el informe. Al nivel regional el número más alto de trabajadores forzosos se registra en Asia, con 9,5 millones. Además hay 1,3 millones en América Latina y el Caribe; 660.000 en África al Sur del Sahara; 260.000 en Medio Oriente y África del Norte; 360.000 en los países industrializados y 210.000 en los países en transición.

La explotación económica forzosa de personas (en sectores como agricultura, construcción, fabricación de ladrillos y talleres manufactureros informales) afecta en proporción más o menos similar a mujeres y hombres. Sin embargo la explotación forzosa sexual con propósitos comerciales tiene como víctimas principales a mujeres y niñas. Por otra parte, los niños menores de 18 años están entre los más afectados, pues representan entre 40 y 50 por ciento de todas las víctimas de trabajo forzoso.

Cerca de la quinta parte de todos los trabajadores forzosos también son víctimas del tráfico, pero la proporción varía en forma importante en las diferentes regiones del mundo. En Asia, América Latina y África al Sur del Sahara la proporción de trabajadores forzosos que además han sido traficados es de menos de 20 por ciento, mientras que en los países industrializados y en transición, así como en Medio Oriente y África del Norte, más de 75 por ciento del total son también víctimas de tráfico.

El documento entrega información sobre nuevas formas de trabajo forzoso que afectan a los trabajadores migrantes, en particular a los que son ilegales, tanto en los países ricos como en los pobres. También examina las condiciones bajo las cuales suele presentarse el trabajo forzoso, como aquellas que se producen cuando hay controles poco efectivos sobre las agencias de reclutamiento o los sistemas de subcontratación, o cuando las inspectorías laborales son débiles.

"El trabajo forzoso es la verdadera antítesis del trabajo decente, que es la meta de la OIT", añadió Somavia. "Es urgente diseñar estrategias efectivas para combatir el trabajo forzoso en el mundo actual. Se requiere contar tanto con la aplicación de las leyes como con formas de abordar las razones estructurales del trabajo forzoso, ya se trate de sistemas agrícolas anticuados o de mercados laborales que funcionan en forma deficiente".

El informe dice que el trabajo forzoso puede ser abolido, pero advierte que para lograrlo será necesario que los gobiernos y las instituciones de los países cuenten con las políticas adecuadas, apliquen la ley con vigor y muestren un sólido compromiso con la erradicación de esta forma de tratar a los seres humanos.

Legislar y aplicar las leyes, una solución al alcance de la mano, pero que nadie pareciera querer aprehender.

Publicada en Nueva Época Semanal
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