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HISTORIAS DEL CAPITALISMO REAL

México: Cambios en las maquilas: el panorama de siempre

Por Luis M. Casado Ledo
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Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 22/07/05.- En la semana que culmina la prensa local difundió las estadísticas elaboradas por el Instituto Nacional de Estadísticas, Geografía e Informática (INEGI), según las cuales se estaría experimentando una tendencia en el sector obrero perteneciente a la industria maquiladora: en 12 de las principales líneas de producción manufacturera, estaría disminuyendo los puestos ocupados por mujeres.

Siguiendo con las cifras proporcionadas por el INEGI, en el año 1990, el 60 por ciento de los puestos creados por la maquila pertenecía al género femenino y del 76 por ciento si nos referimos al sector de ensamble de prendas de vestir. Pero este panorama está cambiando, la maquila "que ahora registra exportaciones récord y también el nivel de empleo más alto, comienza a nivelar la participación por género", según el INEGI. Tan es así que en el primer trimestre de 2005, la participación de las mujeres bajó al 54 por ciento de los 873 mil obreros ocupados.

Mientras en 1990 había 1.6 mujeres por cada hombre, para el primer trimestre de 2005 se reportó una proporción de uno a uno en promedio para todas las actividades industriales.

Con respecto a las principales líneas de producción el proceso se revela más intensivo. En el primer trimestre de 1990, por cada hombre empleado como obrero en el ensamble de juguetes y artículos deportivos, había dos mujeres. Para el mismo periodo de 2005, la relación es uno a uno y la historia se repite en ensamble de maquinaria eléctrica y electrónica.

El cambio más significativo se muestra en la industria de prendas de vestir, ya que en 1990 por cada tres puestos ocupados por mujeres, se registraba el de un hombre y hoy esa proporción se encuentra uno a uno. Sin embargo, es de destacar que las ramas dominadas tradicionalmente por mano de obra masculina, siguen ocupadas por hombres, tal es el caso del ensamble de muebles y otros quipos de metal y la reparación de maquinarias y sus partes.

Las causas

Según un estudio realizado por la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Colegio de México, "al proceso de "desfeminización" de la maquila se atribuye la mejora en los salarios, esquemas más tecnificados y la migración a las ciudades fronterizas de más hombres que se emplean temporalmente en las maquilas".

En 1994 el salario promedio de un obrero en la maquila era 1.8 veces un salario mínimo general. Pero para el primer trimestre de este año fue 2.5 veces, según datos de la Secretaría del Trabajo.

Otro factor es señalado por el Consejo Nacional de Industria Maquiladora de Exportación (CNIME), "La migración de los procesos de maquila a esquemas más tecnificados".

Panorama desalentador

En la ciudad de Reynosa, estado de Tamaulipas, en la frontera norte de México se contabilizan 170 maquiladora que emplean a 73 mil trabajadores que laboran en los parques industriales que el gobierno pone al servicio de los empresarios de las maquilas, quienes no pagan impuesto algunos por los servicios que reciben: alumbrado e instalaciones eléctricas, agua, pavimentación, servicios de drenaje, servicios de telefonía, construcción de naves para que se instalen; incluso se les pone su caseta de vigilancia con policías que prohíben la entrada a cualquiera. Mientras en los pueblos vecinos los trabajadores si pagan impuestos y rentas por sus casas y no cuentan con servicio de agua, ni luz, ni muchos menos vigilancia por parte de la policía.

En estas maquiladoras no se aceptan a personas mayores de 30 o 35 años y a las mujeres les exigen la prueba de embarazo al solicitar el empleo y, una vez aceptadas, son revisadas cada período menstrual para asegurarse que no estén embarazadas. Además, las trabajadoras tienen que cumplir con una cuota de producción, de no lograrlo, son despedidas.

Si bien los sueldos sólo alcanzan para la renta de los hogares y el transporte, la ganancia de las empresas en función del pago a sus trabajadores es altamente desproporcionado: por una camisa GAP una persona en Canadá paga 34 dólares, mientras que el trabajador que las produce percibe 27 centavos de dólar por cada prenda confeccionada.

Publicada en Nueva Época Semanal
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