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HISTORIAS DEL CAPITALISMO REAL

5.000 muertes diarias por accidentes o enfermedades laborales

Por Luis M. Casado Ledo

Rebanadas de Realidad - Buenos Aires,17/10/05.- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala, en un informe presentado en el XVII Congreso Mundial sobre Seguridad y Salud en el Trabajo -realizado en Orlando, Florida, del 18 al 22 de septiembre-, que 2,2 millones de personas fallecen cada año a causa de accidentes y enfermedades laborales; pero este guarismo podría incrementarse debido a los deficientes sistemas de información y carencia de registros fiables.

La diferencia entre economías también se manifiesta en el estudio de la OIT cuando hace referencia a que en los países industrializados, la cifra mengua en cuanto al número de enfermedades y fallecimientos relacionados con el trabajo; en cambio, en los países en vía de desarrollo aumenta la cantidad de personas fallecidas o que sufren accidentes en sus lugares de trabajo. Destacando que “las presiones competitivas que ejerce la globalización”, contribuyen a esa realidad.

Juan Somavia, Director General de la OIT declaró: “La seguridad y la salud es fundamental para la dignidad del trabajo" y añadió: "Sin embargo, cada día, y como media, no menos de 5.000 hombres y mujeres de todo el mundo pierden la vida a causa de accidentes y enfermedades de origen profesional. El trabajo decente ha de ser seguro, y nos queda un largo camino por recorrer para alcanzar ese objetivo."

Sustancias peligrosas

En el informe, titulado “Trabajo decente - Trabajo seguro”, se advierte además de que la malaria relacionada con el trabajo y otras enfermedades contagiosas, así como los cánceres causados por sustancias peligrosas, generan un enorme número de víctimas, principalmente en las regiones en desarrollo.

La mayoría de la población activa del planeta carece de medidas de seguridad o salud preventivas o establecidas por ley, de indemnización en caso de accidente o enfermedad, y de acceso a servicios de salud en el trabajo.

Según estimaciones disponibles, las sustancias peligrosas causan el fallecimiento de unos 440.000 trabajadores cada año y que 100.000 de estos decesos se deben a la acción del amianto.

El número de personas que mueren a causa del amianto en el Reino Unido, se sitúa en los 3.500 cada año, más de diez veces la cifra de trabajadores que fallecen en accidentes en su territorio.

Hombres y mujeres

Los hombres, señala el informe, corren el riesgo de fallecer en edad de trabajar (menos de 65 años), mientras que las mujeres padecen más enfermedades contagiosas de origen profesional, factores psicosociales y trastornos musculoesqueléticos de larga duración.

En varios países industrializados, más de la mitad de las jubilaciones son anticipadas o se vinculan a la concesión de pensiones de discapacidad, y no a que los trabajadores alcancen la edad normal de retiro.

Aunque no todos los factores que subyacen a estas tendencias se deben directamente a la actividad laboral, el lugar de trabajo constituye una plataforma fundamental para la prevención y el mantenimiento de la capacidad laboral mediante su sistema de gestión.

Los sistemas de información y cobertura en materia de salud y seguridad en el trabajo en muchos países en desarrollo son deficientes y, en algunos, se deterioran día a día. Por ejemplo, India declara 222 accidentes mortales, mientras que la República Checa, cuya población activa equivale aproximadamente al 1 % de la de India, consigna 231.

Sin embargo, la OIT estima que el número real de accidentes mortales en India asciende a 40.000, evidenciando que sólo se declara una pequeña parte de la cantidad de muertes y enfermedades relacionadas con el trabajo.

Los nuevos datos incluidos en el informe revelan asimismo que las mujeres sufren mucho más que los hombres en lo que atañe a las enfermedades contagiosas relacionadas con el trabajo, como la malaria vinculada a la agricultura y las infecciones bacterianas y virales, así como a los trastornos musculoesqueléticos.

Los varones tienden a fallecer como resultado de accidentes, enfermedades de pulmón y cánceres de origen profesional, como los causados por el amianto. El resultado final se agrava en ciertas regiones del planeta a causa del VIH/Sida. Los índices de esperanza de vida en muchos países en desarrollo y economías en transición han caído en picado, muy por debajo de la edad oficial de jubilación en torno a los 65 años, e incluso por debajo de la edad de jubilación media efectiva de 59 a 61 años en las regiones industrializadas.

Otro dato que surge del informe es que los trabajadores de menor edad (de 15 a 24 años) tienen más probabilidades de sufrir accidentes laborales no mortales que sus compañeros de edad más avanzada, mientras que la probabilidad de que los trabajadores de más de 55 años padezcan accidentes mortales y enfermedades es superior a la de otros grupos de población activa.

Alimentación en el trabajo y la productividad

De acuerdo a otro estudio de la OIT, elaborado por Christopher Wanjek, “La alimentación en el trabajo”, la mala alimentación en el trabajo causa pérdidas de hasta el 20 por ciento en la productividad, ya sea debido a problemas como la desnutrición que afecta a unas 1.000 millones de personas en el mundo en desarrollo, o al exceso de peso que sufre una cantidad similar de personas en países industrializados.

Este estudio, el primero que examina los hábitos alimenticios en el lugar de trabajo en diversas partes del mundo, considera que si estos mejoran puede aumentar la tasa de productividad nacional, se pueden prevenir deficiencias, enfermedades crónicas y obesidad. Para ello se requieren inversiones modestas, que se recuperan mediante la reducción de las licencias médicas y los accidentes.

Uno de cada seis habitantes del planeta está desnutrido y otro tiene sobrepeso o es obeso, señala el informe que además advierte que una alimentación no adecuada puede causar pérdidas de hasta el 20 por ciento en la productividad.

En tal sentido, en 2001, enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta causaron 46 por ciento de todas las enfermedades del mundo y 60 por ciento de las muertes, en especial las enfermedades cardiovasculares que provocaron un 30 por ciento de las muertes.

En EE.UU., donde dos tercios de la población registra sobrepeso, los costos de atención médica fueron de aproximadamente 51.600 millones de dólares, y la pérdida de productividad es de aproximadamente 3.900 millones de dólares, reflejados en 392 millones de jornadas laborales perdidas, 239 millones de jornadas con actividades restringidas, 89,5 jornadas en cama, y 62,6 millones de visitas médicas. En cambio, en el mundo en desarrollo, un aumento de 1 por ciento en las kilocalorías incrementaría un 2,27 por ciento la productividad laboral.

"Las naciones en desarrollo necesitan romper el ciclo de la mala nutrición, baja productividad y bajos salarios. Algunos trabajadores tienen dificultades para alimentar a sus hijos, y cuando los niños están mal nutridos comprometemos la fuerza laboral del futuro. Es importante considerar el impacto de la deficiencia de hierro y lo barato que cuesta remediarla. Esto afecta a la mitad de la población mundial, y es algo que está asociado a la pereza y a una disminución en las capacidades cognitivas, lo cual a su vez se traduce en accidentes y baja productividad", subraya finalmente Wanjek.

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