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CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO (CGT) - COLOMBIA

Posición de la CGT ante el TLC

Por Julio Roberto Gómez Esguerra, William Millan Monsalve y Gabriel Pérez Puentes (*)
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Rebanadas de Realidad - CGT, Bogotá, D.C., 30/01/07.-

Señora
NANCY PELOSI
Presidenta

CÁMARA DE REPRESENTANTES DE EE.UU

Señores

COMISIÓN DE MEDIOS Y ARBITRIOS
Honorables Representantes
CHARLES RANGEL Y DEMÁS INTEGRANTES

CÁMARA DE REPRESENTANTES DE EE.UU

Honorables Representantes:

En la antesala de la ratificación del Tratado de Libre Comercio suscrito entre los gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos por parte de esa importante corporación, la Confederación General del Trabajo se permite hacer algunos comentarios que consideramos han de ser tenidos en cuenta a la hora de tomar una decisión de cara a los intereses de los pueblos colombiano y estadounidense.

La Confederación General del Trabajo, CGT, en Colombia, más que una organización sindical, es un Movimiento de Trabajadores en el que nos encontramos aglutinados los trabajadores de los diferentes sectores de la producción industrial, agrícola, pecuaria, los servicios, informal y en general toda clase de organizaciones que además de la sindical, se dan las gentes laboriosas para reivindicar sus derechos.

Tan diversa composición organizativa, nos permite sentir e interpretar los impactos de la aplicación de las políticas económicas, sociales, laborales, de orden público y las demás que en la vida de una nación como la colombiana se implementan.

La práctica de un modelo de apertura económica en los últimos 16 años, no ha significado avance alguno en los indicadores de desarrollo y bienestar social, por el contrario las estadísticas nos muestran lo regresivo de dicha apertura, constatándose que las tasas de desempleo y subempleo son de las más altas del continente, la reducción de los ingresos reales del sector laboral son innegables, la capacidad de compra es cada vez menor, la estabilidad en el empleo se volvió algo exótico, imperando por el contrario, la flexibilización, la desregulación laboral y fenómenos aberrantes de tercerización, esta situación contribuye de manera determinante al aumento del clima de violencia que durante de más de 4 décadas ha sumido a Colombia en la angustia permanente de un futuro incierto

En nuestro concepto, la firma de un tratado de libre comercio traerá consigo la agudización del panorama descrito pues lamentablemente dicho tratado sólo consulta los intereses de las transnacionales con asiento en los Estados Unidos y de un pequeño grupo de empresarios nacionales quienes con el fin de ampliar sus ganancias no se detienen a pensar que dicho tratado lo que hará es agudizar la ya lamentable situación de las mayorías. Quienes adelantaron las negociaciones del TLC bajo las orientaciones del doctor Álvaro Uribe Vélez, no lo hicieron consultando el interés y querer nacional, sino más bien a espaldas de los mismos.

Los sectores sociales, populares, mediano y pequeño empresariales no fueron consultados respecto de los impactos que a cada uno de ellos les va ha significar la puesta en marcha del TLC. La información real respecto de los pormenores del tratado nunca se pudo conocer por parte de la opinión pública nacional debido a las condicionantes de confidencialidad esgrimidas e impuestas por el equipo negociador del norte.

El crecimiento general de la economía colombiana recibirá un impacto equivalente al 0.3 %, las exportaciones crecerán en un 0.44 %, mientras las importaciones aumentaran en un 11.22 % fruto de la firma del TLC según lo afirma el Departamento Nacional de Planeación.

La firma del TLC Colombia- EE.UU. se nos quiere hacer ver éste como un acuerdo de intercambio de bienes y servicios entre dos países, uno rico y uno pobre, donde el pobre o firma el acuerdo o se queda a la vera de la autopista del desarrollo que según sus mentores significan los TLC. Sin embargo la CGT desde un comienzo encontró que no se trataba de una simple propuesta de intercambio comercial y por el contrario denuncio ante la comunidad nacional e internacional, que de lo que se trata es de un acuerdo de anexión, pues los contenidos de tratados suscritos con otros países, no constituían el techo de las pretensiones de los negociadores del norte para un TLC con Colombia, sino el piso de las mismas.

Ninguna actividad humana en Colombia estará exenta de las regulaciones del TLC, regulaciones que no son otra cosa que la aplicación a rajatabla de las leyes del capitalismo en su más salvaje expresión, dejando a las fuerzas de la oferta y la demanda los bienes otorgados por el Creador para beneficio de todos así como aquellos fruto del avance del conjunto de la humanidad, pero que unos pocos pretenden usufructuar en beneficio propio.

Temas tan delicados e inherentes a la soberanía de una nación como lo son los de la producción agropecuaria, el acceso a medicamentos, los servicios públicos, las comunicaciones, las compras del estado, la propiedad intelectual, la cultura, la educación y el medio ambiente por citar solo algunos se ven sujetos a las exigencias de las transnacionales estadounidenses y en contra de los intereses de la absoluta mayoría de los colombianos. La CGT es una organización de vocación latinoamericanista y no se opone a los procesos de intercambio justo entre los países, lo que sucede es que al analizar las asimetrías existentes, al leer críticamente los contenidos e implicaciones de lo pretendido en el TLC, no puede menos que oponerse a lo acordado.

Con la firma del TLC, Colombia incrementara sus exportaciones del sector agrícola en un 36.4 %, mientras que producto del desmonte de las barreras protectoras del mismo, las importaciones crecerán al 308 %. Otros aspectos a tener en cuenta en este sector son: Que la pobreza rural asciende al 83 %, que el total de las parcelas de menos de 5 hectáreas que en 1985 llegaban a 3.4 millones de hectáreas, pasaron en 2001 a ser 2.3 millones de hectáreas, mientras que las de más de 500 hectáreas que en 1985 eran 11 millones de hectáreas, pasaron en 2001 a ser 22.6 millones de hectáreas, la frontera agrícola se ha reducido en un millón de hectáreas con la consecuencia de perderse mas de 180.000 empleos.

En el tema agrícola encontramos que nuestros productores se verán enfrentados a productores en los Estados Unidos, que al año 2012 habrán de recibir ayudas cercanas a los 180 mil millones de dólares, precisando eso si que de tales ayudas, el 50% de los productores no recibirán algún tipo de apoyo estatal quedándose dichas ayudas en los bolsillos de los comercializadores.

Se firmó el TLC con otro socorrido argumento, cual es el de que a 31 de diciembre de 2006 vencían las preferencias arancelarias ATPDEA, pero aquí enfatizamos que el 60 % de las exportaciones de Colombia a los EE.UU. lo conforman solo cuatro productos (petróleo, carbón, aceites del petróleo y café) que con TLC o sin el, con ATPDEA o sin el seguirán moviéndose en el mercado norteamericano. El gobierno de los Estados Unidos así como el Congreso de ese país, debería aplicar una política que nos permita adentrarnos en un proceso real de desarrollo y en tal sentido proteger como corresponde todas nuestras exportaciones sin chantajes de ninguna naturaleza como actualmente ocurre con el ATPDEA.

El ATPDEA, es una práctica odiosa que no consulta con el sacrificio que en vidas humanas, recursos naturales y económicos ha significado la lucha contra el narcotráfico por parte de la nación colombiana y en muchas ocasiones se planteo como el cielo a alcanzar por parte del equipo negociador, no obstante lo impuesto por el equipo norteamericano implica un mayor sacrificio para nuestro país.

El tema de propiedad intelectual afecta de manera grave al subsector de medicamentos que a su vez lesiona la salud de los colombianos pues lo acordado solo garantiza las millonarias ganancias de los laboratorios transnacionales, pues si hablamos en términos de balanza comercial del sector, pasamos de un déficit de 48.7 millones de dólares en 1992 a 416 millones en el año 2001 y a mas de 550 millones hoy en día y con la firma del TLC nada de esto cambia y por el contrario se enfatiza aun más. Tan perjudicial es lo establecido en el tratado que hasta excede en muchos aspectos lo normado por la OMC.

La educación superior cuya cobertura es extremadamente baja, como consecuencia del tratado quedara como una mercancía susceptible de compra y venta, sometiéndola a las leyes del mercado donde no necesariamente es el más débil el beneficiario.

Los comentarios expresados por importantes representantes del Congreso norteamericano en torno a que el tratado no es malo para Colombia sino malísimo nos llevan a ratificarnos en nuestra oposición al mismo TLC y no por entrar en la ola antinorteamericana, sino por entender que si queremos en un futuro hablar de una América Latina democrática, justa, solidaria, autónoma y socialmente viable, con unas relaciones con el país del norte en un ámbito de respeto, igualdad, independencia y autodeterminación, esto solo será posible si se llega a acuerdos comerciales encaminados a beneficiar a los pueblos de las partes y no a los intereses de las transnacionales que en ultimas no conocen de Dios , frontera o patria y que solo están dispuestas a echar anclas en donde las regulaciones sean lo más flexibles y con todas las garantías proclives a sus gigantescas, y ya de por si, irracionales ganancias.

Son muchas más las razones que como trabajadores podemos esgrimir para oponernos a la ratificación del TLC, pero lamentablemente se haría demasiado extenso el presente documento y no es nuestro interés presentar un estudio profuso en argumentos, pues estos ya han sido planteados en los mas diversos escenarios, es nuestro interés llamar la atención del legislador norteamericano para que entienda que con la ratificación del TLC se agrava la actual situación del pueblo colombiano y el futuro de la misma sociedad estadounidense.

Fraternalmente,

COMITÉ EJECUTIVO

(*) Secretario General, Secretario General Adjunto y Organizador Nacional de la CGT Colombia.
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