Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO (CGT) - COLOMBIA

Salvamento sobre salarios 2008

Por Julio Roberto Gómez Esguerra y William Millan Monsalve (*)

Rebanadas de Realidad - CGT, Bogotá, D.C., 17/12/07.-

Bogotá, 17 de diciembre de 2007
Doctor DIEGO PALACIO BETANCOURT
Ministro de la Protección Social
E. S. D.

Respetado Ministro,

En nombre de la Confederación General del Trabajo CGT, le hacemos conocer nuestra constancia en relación a la discusión sobre el incremento del salario mínimo.

En primer lugar, no es cierto que los veintidós puntos que se incluyeron en las peticiones que presentamos los trabajadores sean el obstáculo para la negociación del incremento del salario mínimo para el año 2008, tal y como quedó evidenciado el viernes, cuando los representantes de los trabajadores, aceptamos abordar el tema del incremento salarial; tal vez sea necesario tener en cuenta que de esos 22 puntos, 19 de ellos fueron acordados entre empresarios y confederaciones desde el año anterior.

No abundaremos en lo que el Señor Ministro conoce suficientemente pero que, sin duda, no tiene ninguna presentación una oferta, como la que presentaron los representantes del los gremios de la producción, que francamente no llena las expectativas de los trabajadores, y menos cuando ésta se encuentra acompañada de la "amenaza" de ser una última propuesta, escrita sobre "piedra" para utilizar las expresiones de los gremios.

A los argumentos que se han esgrimido en la mesa, debe sumarse el análisis sobre lo que aconteció en esa misma mesa en el año 2006, buscando alcanzar un incremento del salario mínimo para el año 2007. En esa negociación se presentan algunas circunstancias que son comunes a la del presente año:

  • 1) Revaluación del peso frente al dólar;
  • 2) Amenaza de crisis en las relaciones con Venezuela debido a su decisión de retirarse de la Comunidad Andina de Naciones;
  • 3) Baja inflación;
  • 4) Baja en la tasa de desempleo, de conformidad con las cifras del DANE;
  • 5) Crecimiento importante de la economía según todas las cifras;
  • 6) Crecimiento de la inversión extranjera;
  • 7) Mayor clima de confianza para la inversión.

Estas consideraciones, sopesadas en mesa, permitieron que el año 2006, con una inflación acumulada del 4,48%, los empresarios ofrecieran un incremento del 6,95%, y del subsidio de transporte de un 8%, lo que arrojaba un ponderado total de 7,02% en el incremento del salario mínimo.

Condiciones similares a las enunciadas, con la variable de la crisis comercial con Venezuela debido a las recientes expresiones del Presidente CHAVEZ, y no por su retiro de la CAN, llevan a los empresarios a ofrecer un 6%, en una posición, que no permite ningún margen de maniobra para los representantes de los trabajadores. No resulta lógico que hace un año se ofrecía una suma mayor con un IPC más bajo y que ahora que es más elevado se obre al contrario.

No cabe la menor duda que los empresarios y el sector empleador se encuentran totalmente fuera de sintonía con las necesidades del pueblo colombiano y su clase trabajadora y que, solamente, les interesa seguir creciendo, a expensas del sudor y esfuerzo de sus trabajadores.

La propuesta de los gremios para el salario del 2007 fue de 2,6% por encima de la inflación causada y hoy sólo es de 0,4 arriba de ésta, atendiendo la estimación más optimista que corresponde al análisis histórico del comportamiento de la inflación en diciembre.

Sin duda, los empresarios no hubieran ofrecido lo que no hubiesen podido cumplir, efectuados los análisis macroeconómicos pertinentes, lo que indica que la diferencia con el incremento del 6,29% decretado por el gobierno fue de un 0,70%, que se adeuda a los trabajadores, más lo concerniente al cálculo de la productividad, que no se ha fijado de conformidad con lo que establece la Ley y por ello encontramos cálculos disímiles de las partes que integran la mesa de concertación, valor al que se debe agregar el aporte de los salarios al ingreso nacional y el incremento del PIB, sin dejar de lado la inflación proyectada, que de todas formas consideramos debe analizarse en la perspectiva de evaluar si en el año ésta fue cumplida, para que no distorsione las cifras.

A lo anterior se debe sumar el crecimiento de la economía, que ha venido cercano al 7% y el excelente comportamiento de casi todos los sectores, salvo los que se han afectado por el fenómeno de la revaluación del peso, que no es interno, sino que afecta por igual a todas las economías y por ende, no se trata de un fenómeno que se pueda controlar sin el concurso de las políticas del Tesoro de los Estados Unidos; pero que ha beneficiado al conjunto del sector de la producción, en la medida que han adquirido bienes de capital a menor precio, lo que se traduce en disminución de costos de producción, así como la disminución de sus deudas en dólares. Los sectores perjudicados por este fenómeno, son la minoría y no el conjunto, tal como se ha pretendido hacerle ver a la opinión pública. A estos sectores, bien puede el gobierno darle la mano implementado políticas como disminución de impuestos, créditos blandos y de largo plazo, otorgamiento de subsidios a la producción con destino al mercado internacional etc. que les permitan seguir compitiendo y no castigar a toda la clase trabajadora.

Creemos que la mejor manera de redistribuir riqueza es a partir de la generación de trabajo digno y justamente remunerado y el mantenimiento del mismo, aspecto que se pone en peligro con posiciones intransigentes por parte del sector empleador, que demuestran que siempre los que pierden son los trabajadores, a quienes se les hace responsables del poco crecimiento pero, igualmente, a quienes no se les tiene en cuenta cuando la economía crece a los niveles en que lo hace en estos tiempos.

Otro aspecto que nos preocupa es el que tiene que ver con el desgaste de la democracia, fundada en espacios como el consagrado en el inciso final del artículo 56 de la Constitución Política, que en armonía con el artículo 2° Ibidem, vivifican el sentido de la participación como uno de los fines esenciales del Estado en la medida que establece que se debe "facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la nación"

Por otro lado, el desarrollo de la Mesa de Concertación ha dejado también claro que el Gobierno se encuentra transgrediendo las disposiciones constitucionales citadas, además de los dispuesto por el artículo 2° de la Ley 278 de 1996, en la medida que su representantes no fijan posiciones, ni intervienen, fungiendo como especie de "componedores", dejando de lado que la concertación se nutre y se desarrolla en la media en que todos los actores hagan aportes que permiten su construcción. El Gobierno ha dejado de lado que el artículo 2° de la C.P. consagra que "Son fines esenciales del Estado: Servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución…" en la medida que ha guardado silencio frente a esta obligación de carácter constitucional. El gobierno no es ni arbitro, ni mediador, ni facilitador, ni nada que se le parezca, por ello debe fijar su posición.

Si a lo anterior se suma lo dispuesto por el artículo 25 de la Constitución Política, queda en mayor evidencia el inexplicable comportamiento de los representantes del Gobierno, en la Mesa de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, precisamente debido a que allí se establece que "El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus modalidades, de la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones dignas y justas." Condiciones dignas y justas que se ven amenazadas con la posición impávida del Gobierno.

Finalmente tampoco se debe dejar de lado que frente a la crisis comercial con Venezuela y la revaluación del peso, se debe propender por fortalecer el consumo interno, de tal forma que se minimice lo máximo posible las alteraciones que producen los mercados externos, máxime si las exportaciones de Colombia constituyen el 30% del PIB, según cifras del Banco de la República, mientras que el consumo interno equivale al 70% del PIB. Si a esta circunstancia se suma el hecho que cerca del 80% de las exportaciones colombianas son de materia prima entendemos, suficientemente, la necesidad de incrementar el consumo interno por la vía de mayores incrementos salariales.

Creemos que es la hora de la SOLIDARIDAD verdadera, de la JUSTICIA y de la PAZ; que todos podemos marchar por caminos de entendimiento, practicando la verdadera DEMOCRACIA PARTICIPATIVA, para que la prosperidad general deje de ser un simple enunciado y se convierta en una tangible realidad.

Anunciamos que estamos dispuestos a continuar haciendo los esfuerzos necesarios para alcanzar un acuerdo sobre el salario mínimo, que satisfaga, en algo, las expectativas de los trabajadores y del pueblo colombiano en general.

Atentamente,

(*) Secretario General y Secretario General Adjunto

El presente material se publica en Rebanadas por gentileza de Julio Roberto Gómez Esguerra, Secretario General.

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