Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
CONFEDERACIÓN INTERNACIONAL DE ORGANIZACIONES SINDICALES LIBRES

"Los trabajadores inmigrantes son héroes que mitigan nuestras insuficiencias"

Entrevista a Gershon Gelman, presidente de la Histadrut.
Por Martine Hassoun

Rebanadas de Realidad - Bruselas, 3 de mayo de 2006: Presidente de la Histadrut para la región de Tel Aviv y Jaffa, Gershon Gelman abrió hace cuatro años la única estructura sindical que existe en Israel para acoger a los 150.000 trabajadores migrantes que hay en el país. Todos los meses, decenas de ellos acuden a su oficina de Tel Aviv para hacerse asesorar en lo referente a sus condiciones de trabajo. Es una primera apertura sindical y Gershon Gelman quisiera ampliarla.

  • ¿Qué lo decidió a abrir este servicio?

Por casualidad conocí algunas personas. A comienzos de 2000, estaba sentado en un bar cerca de la Histadrut cuando algunas trabajadoras filipinas, que me reconocieron por haberme visto en la televisión, se acercaron para preguntarme si les podía dar algunas informaciones sobre sus derechos. Les dejé mis datos. ¡Y así comenzó todo! De semana en semana fue aumentando la cantidad de llamadas pidiendo ayuda. Había reclamos por remuneración, alojamiento, comida, quejas por el tiempo de trabajo, por las condiciones de los despidos... Hombres y mujeres de todas las nacionalidades recurrían a mí para que intercediera ante sus empleadores, muchas veces nada más que para que les pagaran lo que correspondía.

  • ¿Cómo evolucionó la condición de los trabajadores migrantes dentro de la Histadrut?

Kav La'oved

Desde hace 15 años hay en Tel Aviv otra estructura que ayuda y acoge a trabajadores migrantes. Se trata de una organización no gubernamental denominada Kav La'oved , la cual, fundada en 1991 por un puñado de abogados, palió durante largo tiempo las insuficiencias del sindicalismo israelí.

Hasta mediados de los años noventa, sus contactos se referían sobre todo a los trabajadores palestinos. Legales o ilegales, eran varias decenas de miles (140.000 oficialmente) quienes se ganaban la vida del otro lado de la frontera, en la construcción, en explotaciones agrícolas o en la hotelería. Desde entonces fueron reemplazados por trabajadores chinos, tailandeses, africanos o rumanos, pero Kav La'oved continúa con su labor.

Asesoramiento y orientación, asistencia jurídica y defensa de los trabajadores migrantes, visitas en el terreno, socorro jurídico y juicios, estudios e información... Doce asalariados, secundados por treinta y cinco voluntarios, trabajan todos los días en el local cercano a la estación de autobuses de la ciudad. El año pasado, Kav La'oved registró 2.200 quejas y respaldó en juicios a unas 500 personas, de origen palestino, extranjero e inclusive israelí.

Desde hace algunos meses, entabló nuevos contactos en Cisjordania. Además de sus antiguas relaciones con el sindicato PGFTU de Qalqiliya, ahora coopera con la oficina de la central palestina de Jericó en la defensa de los trabajadores palestinos empleados en las colonias industriales israelíes de esa zona. A comienzos de abril consiguió que el Alto Tribunal de Justicia de Israel satisficiera el pedido que le había hecho junto a otras cinco asociaciones para que se permitiera que los trabajadores migrantes desempeñaran tareas para un empleador diferente del que los hizo ir al país. Y con respecto al futuro "si la Histadrut evolucionara y desempeñara la labor que hacemos desde 1991, desapareceríamos contentos", asegura Hanna Zohar, su dirigente.

Antes de 2001, la Histadrut no tenía ninguna estructura sindical que acogiera a esos trabajadores, chinos, filipinos, tailandeses o africanos que, no obstante, eran numerosísimos en el territorio. Para hacer frente a los pedidos que se me hacían, en 2001 le sugerí a la dirección de mi organización que estructuráramos las cosas: que abriéramos un servicio para respaldar y acoger a esas decenas de miles de enfermeras, trabajadoras en domicilios particulares, obreros de la construcción o trabajadores agrícolas que tenemos en Israel. Siempre estuve convencido de que no se pueden proteger los derechos de los asalariados nacionales si no se protegen los de la mano de obra inmigrante y sigo pensando lo mismo. Amir Peretz, quien entonces era el Presidente de la nueva confederación general del trabajo -Histadrut-, me ofreció hacer una prueba en la región de la que yo estaba a cargo: el ejido urbano de Jaffa y Tel Aviv. Así comencé. Hoy en día, esos trabajadores migrantes pueden afiliarse a la Histadrut pero no tienen derecho de voto. Debido a ello, son pocos los que se afilian...

  • ¿Cómo desarrollan ustedes su tarea?

Disponemos de pocos medios con relación a la dimensión de los problemas que se plantean. No se ha creado ninguna otra estructura en el país y nosotros, en Tel Aviv, nada más que cinco personas hacemos esta tarea, además de todo lo que ya hacíamos antes. El problema al que nos vemos confrontados es que muchos trabajadores migrantes son asalariados aislados. Alrededor de 50.000 filipinas, por ejemplo, trabajan cuidando enfermos a domicilio. Cada una trabaja sola, es decir, que cada una de ellas es un caso especial que se debe tratar como tal. Por ejemplo, una de ellas me telefoneó ayer para que la ayude a que se le reconozca el derecho de cambiar de empleador. Cabe señalar que, hasta la fecha, las visas de los trabajadores migrantes están supeditadas a que trabajen para una determinada persona o empresa, es decir, que el inmigrante no puede trabajar donde mejor le parezca, tiene derecho de trabajar en un único y determinado lugar, a menos que las autoridades lo autoricen a cambiar... La familia donde esta chica trabajaba no le daba suficiente para comer y le había retenido el pasaporte para evitar que se fuera. Yo intervine y su caso debería solucionarse. Pero, ¡imagínese decenas de asuntos de este tipo que tienen que tratarse por separado! Otro ejemplo: esta mañana me llamó una mujer porque no le concedían el franco semanal al que tenía derecho. Llamé a su empleador para hablar con él y resolver el problema. Y así sucede todo el tiempo y se sabe que a veces hacen falta uno, dos o tres llamados para solucionar las cosas. Mi tarea sería mucho más simple si tuviera que ocuparme de los trabajadores chinos del sector de la construcción, por ejemplo, que cuando se ponen en contacto conmigo lo hacen en grupo, como ocurrió recientemente con unos veinte de ellos, que querían que se les pagara el salario mínimo al que tienen derecho en la obra donde están trabajando. Lamentablemente, en muchos casos tenemos que ocuparnos de casos individuales y eso exige un tiempo considerable del que no disponemos.

  • ¿Qué derechos tienen en Israel los trabajadores migrantes?

Legalmente, los mismos derechos que todos los asalariados israelíes. Su remuneración mensual no debe ser inferior a 650 dólares, tienen derecho de no hacer más de 168 horas mensuales, de que les paguen las horas extraordinarias, etc. Lamentablemente, la realidad es muy distinta. Hay múltiples motivos. Cada vez que intervenimos para que se respeten esas disposiciones, los empleadores afirman que ellos actuaron siempre de buena fe, que no infringieron la ley. Sea esto cierto o no, en todo caso nos confirma que es necesario brindar formación a los trabajadores migrantes con respecto a la ley israelí. Muchos de ellos no solamente no hablan nuestro idioma sino tampoco inglés. En consecuencia, desconocen por completo la legislación en vigencia. De allí que cada vez que podemos hacemos seminarios para brindar formación a esas personas en lo referente al derecho laboral que rige en Israel. Ya hemos llevado a cabo cuatro para los empleados filipinos y dos para los trabajadores chinos. Fue decepcionante no tener la asistencia que esperábamos. Muchos se acercan a nosotros cuando tienen el agua al cuello y a menudo cuando ya es demasiado tarde.

  • ¿Cómo se enteran los trabajadores migrantes de la existencia de su servicio?

Hacemos regularmente publicidad en la prensa para hacernos conocer. También hemos hecho panfletos informando sobre los servicios que podemos brindarles". Los panfletos se hicieron en inglés y en chino y en ellos estaba nuestra dirección y un número de teléfono. Además, la información circula muy bien de boca en boca.

  • ¿Qué proporción de trabajadores extranjeros hay en el mercado laboral israelí?

Siete por ciento de la mano de obra. Hace algunos años, todavía uno de cada diez asalariados de Israel era un inmigrante. Los trabajadores migrantes van ocupando cada vez más funciones esenciales de la economía nacional que la mayoría de los israelíes no quiere hacer. Por otra parte, debido a eso los empleadores pueden demostrar que no encuentran personal en Israel y los inmigrantes pueden venir a ganarse la vida aquí. Por eso considero que esas personas son héroes. Héroes que mitigan nuestras insuficiencias y que se van cuando expiran sus contratos.

  • La llegada masiva de asistentes médicos a domicilio tiene que ver con que el Estado se ha desvinculado de los hospitales del sector público. ¿Qué piensa al respecto como sindicalista?

Efectivamente, hay una relación de causa y efecto entre la disminución de los medios de que disponen los hospitales y el enorme aumento de la cantidad de extranjeras que vienen a cuidar de nuestras personas de edad. Por supuesto que considero que sería preferible que el sistema público de salud pudiera acoger mayor cantidad de gente. Pero que lo hiciera con buenas condiciones, cosa que no sucede actualmente.

Aparte de los asistentes médicos a domicilio, la mayoría de esas personas han reemplazado a los trabajadores palestinos, a quienes desde el comienzo de la segunda intifada Israel otorga muy pocos permisos de trabajo. ¿Qué sucedería con los trabajadores migrantes si progresara el progreso de paz entre Israel y Palestina?

¿Qué sucedería si el proceso de paz tuviera éxito? Los palestinos volverían sin duda aquí a trabajar en el sector de la construcción o de la agricultura y una parte de los trabajadores migrantes se marcharía. Pero no olvide que los palestinos necesitarán construir su economía.

  • ¿Qué desearía que les deparara el futuro?

En primer lugar, quisiera que en el país se abrieran otros servicios de este tipo. No podemos recibir a todos, no disponemos ni del tiempo ni de los medios necesarios para ello. Además, muchos trabajadores migrantes no pueden llegar hasta Tel Aviv. Sé que en el movimiento sindical hay muchas personas a quienes todavía les preocupa la competencia de esos asalariados con la mano de obra nacional. Es un error. No existe tal competencia. Además, hablemos en serio: en Israel, al igual que ocurre en el resto del mundo, los empleadores no desean más que una sola cosa: hacer bajar todavía más el costo de la mano de obra. ¿Cómo se podría entonces no temer una degradación de las condiciones de empleo de los trabajadores migrantes: las suyas son las nuestras. Otra de las cosas que espero es que haya mayor cooperación con las instancias sindicales europeas e internacionales. Necesitamos intercambiar información sobre las experiencias existentes en materia de acogida y de orientación para los trabajadores migrantes. Necesitamos ayuda para poder ocuparnos de este problema frente al cual estamos muy solos.

  • ¿Y qué reivindicaciones le hacen al respecto al nuevo gobierno?

Si bien reconocemos que no se puede abrir a todo el mundo el mercado laboral israelí, esperamos que las autoridades políticas, administrativas y policiales tengan mayor consideración hacia estas personas que todos sabemos que necesitamos. Hemos sufrido bastante como para que no sepamos hasta qué punto es importante respetar y comprender al otro.

Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.
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