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CONFEDERACIÓN INTERNACIONAL DE ORGANIZACIONES SINDICALES LIBRES
Costa Rica: "¡Los jóvenes quieren avanzar y progresar!"
Entrevista Primer plano de Gabriella Bonilla (Costa Rica - ORIT-CIOSL)
Por Pierre Martinot.

Rebanadas de Realidad - Bruselas, 14 de agosto de 2006 (La CIOSL EnLínea): Desempleo y trabajo precario: Las perspectivas de empleo de los jóvenes de los 29 países comprendidos en la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) de la CIOSL son realmente malas, sobre todo en América Central y Latina por lo que cada vez más jóvenes terminan en la economía informal. El Comité de Juventud de la ORIT-CIOSL, recientemente creado, evalúa la tarea que le espera y procura reforzar los vínculos internacionales, como explica Gabrielle Bonilla, asistente técnica del programa de juventud de la ORIT-CIOSL, con sede en Costa-Rica.

  • ¿Qué perspectivas de empleo tienen los jóvenes de Costa Rica y de la zona de la ORIT?

Las perspectivas son muy malas. Concretamente, esto se traduce en un desempleo multitudinario de jóvenes. Los empleos son precarios e inestables, no garantizan perspectiva alguna. En la mayoría de los casos, los jóvenes no tienen ninguna seguridad social. Otra característica es la creciente cantidad de jóvenes que se incorporan a la economía informal. Además, Costa Rica, al igual que otros países de América Latina, firmó tratados de libre comercio con los Estados Unidos. Algunas de las empresas implicadas en esos tratados exigen a su personal total disponibilidad y flexibilidad. En resumidas cuentas, teniendo en cuenta el ansia de los Estados de defender el empleo a toda costa, esos tratados constituyen una puerta abierta al trabajo precario. Hay muy pocas posibilidades de ascender dentro del mismo lugar de trabajo. Por ejemplo, en las zonas francas de exportación casi no hay ninguna manera de avanzar socialmente o de conseguir mejores condiciones salariales. En las fábricas de las multinacionales de las zonas francas, los jóvenes deambulan de un empleo a otro, la mayoría de los cuales no necesariamente requieren experiencia previa. Esto no es lo que desea la juventud. ¡Lo que tanto chicas como muchachos quieren es avanzar, progresar!

  • ¿Qué consecuencias tiene en los sindicatos esta situación del mercado laboral poco favorable para los jóvenes?

Para los sindicatos, esto se traduce inevitablemente en una gran disminución de la cantidad de afiliados/as. En efecto, cuando un joven no tiene un trabajo fijo, a los sindicatos les resulta difícil ponerse en contacto con él. Dicho joven no cuenta entonces con respaldo sindical ni recibe información sobre su condición legal. Además, no sabe ni siquiera por qué le convendría estar afiliado a un sindicato. En general, los jóvenes no están bien informados y tienen poca conciencia sindical, aunque esto último puede variar mucho de un sector a otro. En las zonas francas de exportación, los jóvenes están interesados en los servicios que pueden brindarles los sindicatos y debido a ello los índices de afiliación son elevados. Por ejemplo, en las plantaciones de ananás hay numerosos sindicatos que, aunque no están legalizados, engloban a numerosos trabajadores y trabajadoras jóvenes.

En el sector público se hacen nuevos miembros pero muy pocos de ellos son jóvenes, ya que no es fácil conseguir los cargos vacantes.

En general, en Sudamérica hay un bajo índice de sindicalización y de participación de los jóvenes. Por el contrario, en el norte del continente, está afiliado el 35 por ciento de los jóvenes trabajadores de menos de 35 años.

  • ¿Cómo consiguen nuevos afiliados en Costa Rica? ¿Tienen una presencia en los colegios o en las universidades?

En Costa Rica no se llevan a cabo labores de sindicalización en las universidades. Pero esto es algo que sí se hace habitualmente en Brasil, México, países de habla inglesa del Caribe e inclusive Venezuela y Estados Unidos. En esos países, los sindicatos se ponen en contacto con los estudiantes antes de que éstos ingresen al mercado laboral.

En Costa Rica, lo que influye para que un joven o una joven se afilie o no es la tradición sindical del correspondiente sector de actividad. En algunos sectores hay una sólida tradición sindical que se transmite bien. Los jóvenes que trabajan en dichos sectores desean entonces afiliarse. En los sectores de actividad más recientes, por el contrario, son menos los jóvenes que se afilian.

  • ¿De qué manera espera la ORIT atraer a mayor cantidad de jóvenes con su política en materia de juventud?

En realidad, el programa sobre juventud de la ORIT ya tiene unos quince años de existencia pero en su último Congreso se propuso crear un Comité de Juventud. En el nivel regional, dentro del ámbito de intervención de la ORIT, dicho Comité de Juventud se fijó diversos objetivos. En primer lugar, queremos establecer lineamientos para la labor en materia de juventud. Luego, ambicionamos llegar a ser un referente político para los distintos países en cuanto a su accionar sobre juventud. En este momento, nos ocupamos principalmente del militantismo sindical de los jóvenes.

  • ¿En qué se traduce en la práctica el compromiso político del Comité de Juventud?

En la ORIT queremos instaurar una política transfronteriza. No consideramos a los jóvenes como números y no hablamos de ellos en términos de cupos. Estamos pensando cómo hacer que sus acciones y sus actividades atraviesen las fronteras, principalmente en los ámbitos de los derechos humanos y la integración. Para ello, es necesario que sus representantes sepan sobre geopolítica, que traten temas económicos, que estén presentes en los grandes eventos internacionales, como los foros sociales. Deben incorporar esta nueva onda social al corazón del debate sindical. ¿Qué puede sugerir el Comité de Juventud para procurar dar respuesta a la precariedad del empleo juvenil?

En el nivel nacional, el movimiento sindical y la juventud pueden crear alianzas con otros movimientos de la sociedad civil y ONG. Observamos que el capital avanza de forma unida. Nosotros también tenemos que unificar nuestra respuesta y desarrollar una estrategia en torno a una alianza de distintos integrantes de la sociedad civil con el fin de dar mayor repercusión a nuestro compromiso. Otra estrategia posible consistiría en facilitar a los jóvenes el acceso a cursos de formación profesional. Para ello, sería necesario que en el gobierno hubiera una verdadera política de empleo y una voluntad firme de apostar por la formación profesional. Pero no es así. Si no se crean puestos de trabajo en el país, de nada sirve disponer de cursos de formación profesional.

- Véase también la entrevista a Erin Polaczuk (NZCTU-Nueva Zelandia):
- Véase también la entrevista a Primer plano de Evgeny Sivaykin (Rusia-FNPR):
Gentileza del Departamento de Prensa de la CIOSL.
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